DICCIONARIO MÉDICO
Biopsia de vellosidades coriónicas
La biopsia de vellosidades coriónicas (BVC) es una técnica de obtención de tejido de la placenta durante el primer trimestre del embarazo, entre las semanas 10 y 13 de gestación. Las células de las vellosidades comparten la dotación genética del feto, lo que permite estudiar sus cromosomas y detectar alteraciones genéticas en una fase temprana de la gestación. En la zona de implantación del embrión, el corion (la membrana externa que lo envuelve) emite prolongaciones digitiformes que se denominan vellosidades coriónicas. Cada vellosidad contiene un eje de mesénquima recubierto por una capa de células trofoblásticas. Y esas células trofoblásticas llevan el mismo ADN que el feto. Esa coincidencia genética es la base de la técnica: obtener tejido de las vellosidades equivale, desde el punto de vista cromosómico, a obtener tejido del propio feto sin acceder directamente a él. El término «coriónico» procede del griego χορίον (chorion), que en la medicina hipocrática designaba la membrana que rodea al feto. Algunos lexicógrafos relacionan la raíz con χωρίον (chōríon, terreno cercado), en alusión al espacio delimitado que la membrana define dentro del útero, aunque la etimología no es del todo segura y ha generado discusión entre filólogos. Para obtener la muestra existen dos vías de acceso. En la transcervical, un catéter fino se introduce a través del cuello uterino hasta alcanzar la masa placentaria, donde aspira un fragmento de vellosidades. En la transabdominal, una aguja atraviesa la pared del abdomen y el miometrio uterino bajo guía ecográfica. La elección entre ambas depende de la posición de la placenta en ese momento concreto de la gestación; la ecografía previa determina cuál es la más accesible. La BVC y la amniocentesis son las dos técnicas invasivas de análisis prenatal con capacidad para ofrecer un cariotipo fetal. La diferencia principal está en el momento de la gestación y en la muestra obtenida. La BVC toma tejido sólido de las vellosidades (que son de origen placentario/fetal) entre las semanas 10 y 13. La amniocentesis, en cambio, recoge líquido del saco amniótico (que contiene células fetales descamadas) a partir de la semana 15. La BVC permite obtener un resultado más temprano. La amniocentesis puede detectar además defectos del tubo neural mediante la determinación de alfa-fetoproteína, algo que la BVC no ofrece. Porque proceden de la misma célula original. Cuando el óvulo fecundado comienza a dividirse, una parte de sus células forma el embrión y otra parte forma las membranas y la placenta. Ambas derivan del mismo cigoto, de modo que comparten la información genética. Las vellosidades coriónicas pertenecen a esa segunda línea celular: no son tejido materno, sino tejido de origen fetal que se ha especializado en intercambiar sustancias con la sangre de la madre. Del griego χορίον (chorion), que en los textos hipocráticos se empleaba para nombrar la membrana que envuelve al feto. El adjetivo «coriónico» se generalizó en la terminología obstétrica moderna para referirse a todo lo relativo al corion. No. La ventana habitual se sitúa entre las semanas 10 y 13. Antes de la semana 10 la placenta no ha alcanzado un desarrollo suficiente para la toma, y existe evidencia de que las biopsias muy tempranas (antes de la semana 9) se asocian a un riesgo mayor de complicaciones. Después de la semana 13, si se necesita un análisis cromosómico, suele optarse por la amniocentesis. Para ampliar conceptos vinculados a esta técnica prenatal, puede consultar:Qué es la biopsia de vellosidades coriónicas
Relación con la amniocentesis
Preguntas frecuentes
¿Por qué las vellosidades coriónicas tienen el mismo ADN que el feto?
¿De dónde viene el término «coriónico»?
¿Puede hacerse en cualquier semana del embarazo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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