DICCIONARIO MÉDICO
Arteria interlobar
Las arterias interlobares son las ramas intrarrenales que nacen de las arterias segmentarias y ascienden entre las pirámides del riñón, encajadas en las columnas de Bertin. Al alcanzar la frontera entre la corteza y la médula, cada interlobar se curva y pasa a llamarse arteria arciforme. La arteria renal se divide en ramas segmentarias al entrar en el seno del riñón. Cada segmentaria da lugar, a su vez, a varias interlobares que penetran en el parénquima y ascienden radialmente, siempre por las columnas de Bertin (las prolongaciones de corteza que separan las pirámides medulares unas de otras). El trayecto es vertical, perpendicular a la superficie del riñón, y la arteria viaja flanqueada a cada lado por el tejido piramidal. En un riñón con la anatomía habitual se cuentan entre siete y nueve pirámides, de modo que hay un número comparable de arterias interlobares. "Interlobar" significa, sencillamente, "entre lóbulos": un lóbulo renal es la unidad formada por una pirámide y la corteza que la envuelve, y la arteria discurre justo en la frontera entre dos lóbulos consecutivos. Un rasgo con consecuencias clínicas directas: las arterias interlobares no se anastomosan entre sí. Cada una irriga un territorio delimitado de parénquima sin conexión con las vecinas. Eso las convierte en vasos terminales en sentido estricto. Si un émbolo o un trombo ocluye una interlobar, la porción de corteza y médula que depende de ella pierde el aporte de sangre sin posibilidad de compensación colateral, y el resultado es un infarto renal segmentario. La misma ausencia de anastomosis explica por qué una lesión traumática del pedículo renal (en accidentes de alta energía, por ejemplo) puede producir necrosis parcheada del parénquima en vez de una isquemia homogénea: los territorios de cada interlobar se comportan como compartimentos vasculares independientes. Cuando la arteria interlobar llega a la base de la pirámide, gira casi en ángulo recto y adopta un trayecto paralelo a la superficie renal. En ese momento deja de llamarse interlobar y pasa a denominarse arteria arciforme (o arqueada). De cada arciforme nacen las arterias interlobulillares, que ascienden perpendiculares por la corteza hasta originar las arteriolas aferentes de los glomérulos. La secuencia completa, de mayor a menor calibre, es: renal, segmentaria, interlobar, arciforme, interlobulillar, arteriola aferente, capilar glomerular. Siete eslabones. Porque viajan entre lóbulos renales (unidades grandes: una pirámide entera más la corteza que la rodea). Las interlobulillares son ramas mucho más distales, que discurren entre lobulillos, subdivisiones más pequeñas de la corteza. La confusión entre ambos nombres es frecuente incluso en textos de anatomía mal traducidos. Depende del número de pirámides. Lo habitual son entre siete y nueve, aunque existen variantes con pirámides fusionadas que reducen la cifra. Se produce un infarto segmentario del parénquima renal. Como las interlobares no se conectan entre sí (son vasos terminales), el territorio afectado no recibe sangre de ninguna otra fuente. La extensión del daño depende de cuán proximal sea la oclusión: cuanto más cerca de la segmentaria, mayor el área comprometida. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteria interlobar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arteria interlobar
Circulación terminal y vulnerabilidad al infarto
Continuación de la cascada vascular
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman "interlobares" y no "interlobulillares"?
¿Cuántas arterias interlobares tiene cada riñón?
¿Qué ocurre si se obstruye una arteria interlobar?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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