DICCIONARIO MÉDICO
Infarto renal
El infarto renal es la muerte de una porción del tejido del riñón por la oclusión de la arteria renal o de alguna de sus ramas. Es una lesión poco frecuente y con facilidad pasa inadvertida, porque se confunde con otros procesos del costado y la espalda. Se denomina infarto renal a la necrosis focal del parénquima del riñón que aparece cuando se corta de forma brusca el flujo por la arteria renal o por sus ramas segmentarias. El riñón figura entre los órganos de circulación terminal, sin conexiones que suplan a la arteria ocluida, de modo que la zona afectada dibuja una cuña pálida, bien delimitada, característica del infarto de tipo blanco. Basta una oclusión completa de treinta a sesenta minutos para que la lesión se establezca. El origen más común es un émbolo procedente del corazón. La fibrilación auricular encabeza la lista, hasta el punto de que el infarto renal es a veces la primera pista de una arritmia que no se conocía. Le siguen la trombosis de la arteria renal, que puede surgir de forma espontánea o tras una manipulación durante una angiografía, una cirugía o un traumatismo, y la embolia de material desprendido de la aorta. Otras causas menos habituales son la disección de la arteria renal, la displasia fibromuscular y los estados que favorecen la coagulación. En una proporción nada despreciable de casos, entre un tercio y la mitad, no llega a identificarse el desencadenante. La extensión de la lesión depende del calibre del vaso que se ocluye. Si el tapón asienta en el tronco principal de la arteria renal, el infarto puede abarcar todo el riñón; si afecta a una rama segmentaria, la necrosis se limita a la porción de tejido que dependía de ella. Esta distinción entre infarto global y segmentario condiciona el pronóstico del riñón afectado, mucho más comprometido cuando la isquemia alcanza a la totalidad del órgano. La dificultad del infarto renal no está tanto en el mecanismo, que es sencillo, como en el reconocimiento. El dolor en el costado con el que suele presentarse remeda al del cólico nefrítico o al de una infección del riñón, procesos mucho más frecuentes, y esa semejanza retrasa a menudo la sospecha. Pensar en él ante una persona con riesgo de embolias arteriales es lo que permite mirar hacia el vaso y no hacia la vía urinaria. Un émbolo que llega desde el corazón, casi siempre en el contexto de una fibrilación auricular. De hecho, el infarto renal es en ocasiones la primera manifestación de esa arritmia. Porque el riñón tiene circulación terminal, sin ramas que releven a la arteria ocluida. Al cortarse el flujo, la zona queda por completo sin sangre y adopta el aspecto claro y en forma de cuña del infarto blanco. Con el cólico nefrítico y con la infección renal, porque comparte con ellos el dolor en el costado. Esa coincidencia hace que muchas veces se piense antes en la vía urinaria que en un problema del vaso, lo que demora su identificación.Qué es el infarto renal
Causas del infarto renal
Infarto renal global y segmentario
Un cuadro que se confunde
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la causa más frecuente del infarto renal?
¿Por qué es un infarto pálido?
¿Con qué se confunde el infarto renal?
Referencias
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