DICCIONARIO MÉDICO
Antipsoriásico
Antipsoriásico es el adjetivo que califica a cualquier fármaco, procedimiento o medida cuyo objetivo es controlar las manifestaciones de la psoriasis. No existe una clase farmacológica unitaria con ese nombre: el término agrupa compuestos de naturaleza muy diversa, desde preparados tópicos hasta anticuerpos monoclonales de diseño reciente, unidos únicamente por su indicación frente a esta enfermedad cutánea de base inmunitaria. En la clasificación ATC de la Organización Mundial de la Salud, los antipsoriásicos de uso tópico ocupan el grupo D05 dentro de los dermatológicos. Sin embargo, la realidad clínica es más amplia que esa casilla: un buen número de los compuestos empleados contra la psoriasis proceden de campos ajenos a la dermatología (la reumatología, la oncología, la inmunología) y llegaron a esta indicación tras observarse, a veces de forma casual, que mejoraban las lesiones cutáneas de pacientes tratados por otros motivos. La palabra se forma con el prefijo griego ἀντί (antí, «contra»), el sustantivo psoriasis y el sufijo adjetival -ico. Psoriasis procede del griego ψωρίασις (psōríasis), derivado de ψώρα (psṓra, «sarna, picor»), un término que los médicos hipocráticos usaban para designar erupciones cutáneas pruriginosas. Robert Willan, considerado el fundador de la dermatología moderna, delimitó la psoriasis como entidad clínica diferenciada en 1808, separándola de la lepra y otras dermatosis escamosas con las que se había confundido durante siglos. La amplitud del calificativo antipsoriásico refleja la complejidad de la propia enfermedad. La psoriasis combina una proliferación acelerada de los queratinocitos de la epidermis con una inflamación mediada por linfocitos T y diversas citoquinas. Esos dos ejes (hiperproliferación y respuesta inmunitaria) ofrecen dianas terapéuticas distintas, lo que explica que bajo la etiqueta de antipsoriásico convivan compuestos que frenan la renovación celular, agentes que modulan la respuesta inmunitaria, corticoides de aplicación local que reducen la inflamación cutánea y modalidades físicas como la fototerapia con radiación ultravioleta. En las últimas dos décadas, la comprensión de las vías inmunológicas implicadas en la psoriasis ha permitido diseñar moléculas dirigidas contra mediadores específicos de la inflamación (determinadas interleucinas y sus receptores). Esa generación de antipsoriásicos, conocida genéricamente como terapias biológicas, ha cambiado las expectativas de control de la enfermedad en las formas moderadas y graves, porque actúa sobre blancos moleculares concretos en lugar de suprimir la inmunidad de manera global. De ἀντί (antí, «contra») y psoriasis, que procede del griego ψωρίασις (psōríasis, derivado de ψώρα, «sarna, picor»). La primera descripción moderna de la psoriasis como entidad separada se atribuye a Robert Willan en 1808. No en el sentido de eliminar la enfermedad de forma definitiva. La psoriasis es una enfermedad crónica de base autoinmune para la que no existe, hasta la fecha, una curación completa. Los antipsoriásicos consiguen controlar las lesiones, reducir la descamación y la inflamación y prolongar los periodos libres de brotes, pero no suprimen la predisposición genética que subyace a la enfermedad. Los corticoides tópicos se encuentran entre los antipsoriásicos más utilizados, pero la categoría es mucho más amplia. Incluye también análogos de la vitamina D, retinoides, inmunomoduladores sistémicos, terapias biológicas y fototerapia, cada grupo con un mecanismo de acción diferente. Reducir «antipsoriásico» a «corticoide» sería como reducir «analgésico» a «aspirina». Si desea profundizar en conceptos asociados al término antipsoriásico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un antipsoriásico
Heterogeneidad del concepto
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra antipsoriásico?
¿Un antipsoriásico cura la psoriasis?
¿Es lo mismo un antipsoriásico que un corticoide?
Referencias
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