DICCIONARIO MÉDICO
Aneyaculación
La aneyaculación es una disfunción sexual masculina que consiste en la incapacidad de expulsar semen durante el orgasmo o la actividad sexual, a pesar de que la producción de espermatozoides y la función eréctil pueden estar conservadas. Se clasifica en situacional o total, y puede tener origen neurológico, farmacológico o psicológico. La eyaculación normal consta de dos fases coordinadas por el sistema nervioso autónomo. En la primera, llamada fase de emisión, la próstata, las vesículas seminales y los conductos deferentes vierten el líquido seminal en la uretra prostática. En la segunda, la fase de expulsión, contracciones rítmicas de la musculatura del suelo pélvico impulsan el semen hacia el exterior mientras el esfínter interno de la vejiga se cierra para evitar el reflujo. Cuando alguno de estos pasos se interrumpe y no se produce emisión ni expulsión de semen, hablamos de aneyaculación. El término se construye con el prefijo griego ἀν- (an-, «sin») y el sustantivo «eyaculación», derivado del latín eiaculatio, de eiaculare, «lanzar fuera». Literalmente: ausencia de expulsión. En la literatura médica anglosajona aparece como anejaculation, y se encuadra dentro de los trastornos eyaculatorios junto con la eyaculación precoz, la eyaculación retardada y la eyaculación retrógrada. Aneyaculación situacional. El varón consigue eyacular en determinadas circunstancias (por ejemplo, durante el sueño o con autoestimulación) pero no durante el coito. Las causas suelen ser psicológicas: ansiedad de rendimiento, estrés o conflictos en la relación de pareja. Es la forma más frecuente. Aneyaculación total. No se produce eyaculación en ninguna circunstancia, ni con el coito ni con masturbación. Dentro de esta categoría se distinguen dos variantes según la capacidad orgásmica. En la aneyaculación anorgásmica, el varón no alcanza el orgasmo estando despierto, aunque puede experimentar emisiones nocturnas involuntarias durante el sueño. En la aneyaculación orgásmica, se alcanza el orgasmo pero el semen no se expulsa; el fallo se localiza en la fase de emisión, en la de expulsión o en ambas. También se habla de aneyaculación primaria cuando el varón no ha eyaculado nunca a lo largo de su vida, y de secundaria cuando la capacidad se pierde tras un periodo de función normal. Las lesiones medulares representan una de las causas más documentadas: hasta el 90 % de los varones con lesión completa de la médula espinal presentan aneyaculación, porque la señal nerviosa entre el generador espinal de la eyaculación (situado en los segmentos lumbosacros) y los órganos efectores queda interrumpida. Cirugías retroperitoneales extensas, la linfadenectomía retroperitoneal por tumores testiculares y algunas intervenciones sobre la aorta abdominal pueden dañar los plexos nerviosos simpáticos que controlan la emisión seminal. Determinados fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central, en particular algunos antidepresivos y antipsicóticos, figuran entre las causas farmacológicas reconocidas. La diabetes mellitus de larga evolución, la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson pueden alterar la inervación autonómica necesaria para la eyaculación. No debe olvidarse que un porcentaje relevante de casos tiene origen psicógeno, sin una lesión orgánica identificable. En la eyaculación retrógrada el semen se produce y se emite, pero se desvía hacia la vejiga en lugar de salir por la uretra, porque el esfínter vesical interno no se cierra adecuadamente. El varón nota el orgasmo pero no ve líquido seminal. La forma de distinguirla de la aneyaculación verdadera es el análisis de orina tras el orgasmo: si aparecen espermatozoides en la muestra, se trata de eyaculación retrógrada; si no aparecen, la causa es otra. La aspermia es un término que a veces se usa como sinónimo de aneyaculación, aunque algunos autores reservan «aspermia» para la ausencia de eyaculado por obstrucción de las vías seminales, manteniendo «aneyaculación» para los fallos de origen neurológico o funcional. En la práctica clínica, ambos términos se solapan con frecuencia y la distinción depende del contexto. La azoospermia es un concepto distinto: existe eyaculado, pero este carece de espermatozoides. Del prefijo privativo griego ἀν- (an-, «sin») y el latín eiaculatio, «lanzar fuera». Designa la ausencia de emisión de semen durante la actividad sexual. No. La anorgasmia es la incapacidad de alcanzar el orgasmo. Puede acompañarse de aneyaculación, pero no siempre: hay varones que alcanzan el orgasmo y, sin embargo, no expulsan semen (aneyaculación orgásmica). Son dos planos distintos de la respuesta sexual que pueden coincidir o presentarse por separado. Sí, directamente, porque si el semen no sale del organismo no puede alcanzar el aparato reproductor femenino de forma natural. Sin embargo, en muchos casos la producción de espermatozoides está conservada, lo que abre la posibilidad de recuperar esperma mediante procedimientos específicos que el especialista en andrología puede valorar. Dentro de las disfunciones eyaculatorias, la aneyaculación se considera poco habitual en la población general. Se ha estimado que afecta al 1-4 % de los varones sexualmente activos y representa alrededor del 0,4 % de los casos de infertilidad masculina que requieren valoración especializada. Si desea profundizar en conceptos asociados a la aneyaculación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la aneyaculación
Clasificación
Causas principales
Diferenciación con la eyaculación retrógrada y la aspermia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra aneyaculación?
¿Es lo mismo aneyaculación que anorgasmia?
¿Afecta a la fertilidad?
¿Es frecuente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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