DICCIONARIO MÉDICO
Aspermia
La aspermia es la ausencia completa de eyaculado tras el orgasmo. No debe confundirse con la azoospermia, en la que el varón sí emite líquido seminal pero este no contiene espermatozoides. Se trata de un trastorno de la eyaculación, no de la producción espermática, y representa una causa poco frecuente de infertilidad masculina. En sentido estricto, la aspermia designa la ausencia de emisión de semen durante la eyaculación. El varón puede experimentar orgasmo, pero no se expulsa volumen seminal alguno al exterior. La palabra combina el prefijo griego ἀ- (a-, privativo) con σπέρμα (spérma, "semilla, simiente"), de modo que su traducción literal sería "sin simiente". El término aparece en la literatura andrológica del siglo XIX, cuando la fisiología de la eyaculación comenzó a sistematizarse en paralelo al estudio microscópico del semen que habían iniciado Leeuwenhoek y Hamm en 1677. Conviene subrayar que aspermia no significa que el testículo haya dejado de fabricar espermatozoides. En muchos casos la espermatogénesis es normal: el problema se localiza en la vía de salida del semen o en el propio reflejo eyaculatorio. Esa distinción tiene consecuencias prácticas directas, porque si los espermatozoides se siguen produciendo, pueden recuperarse por otras vías. La eyaculación consta de dos fases coordinadas por el sistema nervioso simpático. En la primera, llamada emisión, las contracciones del epidídimo, los conductos deferentes y las vesículas seminales impulsan el semen hacia la uretra prostática. En la segunda, la fase de expulsión, el cierre del cuello vesical impide que el semen retroceda hacia la vejiga mientras las contracciones rítmicas de la musculatura perineal lo propulsan al exterior. Cualquiera de esos pasos puede fallar y producir aspermia. Si falla el cierre del cuello vesical, el semen se desvía hacia la vejiga en lugar de salir por la uretra (eyaculación retrógrada). Si existe una obstrucción física en los conductos eyaculadores o en los deferentes, el fluido seminal simplemente no alcanza la uretra. Y cuando el reflejo eyaculatorio completo está abolido (por lesión medular, neuropatía autonómica o efecto farmacológico), no se produce emisión alguna, una situación que algunos textos denominan aneyaculación propiamente dicha. De todos los mecanismos, la eyaculación retrógrada es probablemente el más frecuente. Ocurre en varones intervenidos de próstata, en pacientes con diabetes mellitus de larga evolución que desarrollan neuropatía autonómica, y como efecto secundario de ciertos fármacos (alfa-bloqueantes, algunos antidepresivos). La orina emitida tras el orgasmo suele ser turbia y al analizarla se detectan espermatozoides, lo que confirma que el semen ha tomado la dirección equivocada. Las obstrucciones del conducto eyaculador pueden ser congénitas o adquiridas. En la agenesia bilateral de conductos deferentes, asociada a mutaciones del gen CFTR (el mismo implicado en la fibrosis quística), no llega a formarse la vía de transporte. Es una causa rara pero bien caracterizada genéticamente. También se observa aspermia tras la disección retroperitoneal de ganglios linfáticos en el contexto del cáncer testicular, cuando se lesionan fibras simpáticas que coordinan la emisión seminal. La guía de la American Urological Association (AUA) y la American Society for Reproductive Medicine (ASRM) señala que, si la aspermia persiste dos años después de esa cirugía, es probable que sea permanente. Incluso en textos médicos divulgativos se confunden aspermia y azoospermia con cierta regularidad. Merece la pena fijar la distinción: en la aspermia no hay eyaculado (cero mililitros), mientras que en la azoospermia el varón emite semen con volumen normal o reducido, pero al centrifugarlo no se encuentran espermatozoides. Son problemas de naturaleza diferente. La azoospermia apunta a un fallo en la producción espermática o a una obstrucción que impide que los espermatozoides lleguen al semen; la aspermia, a un fallo en el mecanismo eyaculatorio. La oligospermia se sitúa en otro plano: aquí sí hay eyaculado y sí hay espermatozoides, pero en cantidad inferior al umbral de referencia establecido por la OMS (actualmente 16 millones por mililitro en la sexta edición del manual de laboratorio, publicada en 2021). Del griego ἀ- (privativo) y σπέρμα ("simiente"). Literalmente, "sin simiente". El término se empleó ya en la andrología del siglo XIX para distinguir la ausencia de eyaculado de la esterilidad por otras causas. No. La diferencia es clara, aunque a menudo se confunden. En la aspermia no sale nada de semen durante el orgasmo. En la azoospermia el semen sí se emite, pero no contiene espermatozoides. La aspermia es un problema eyaculatorio; la azoospermia, un problema de producción o transporte de espermatozoides dentro de la vía seminal. Depende de la causa. Si la espermatogénesis testicular está conservada, los espermatozoides pueden recuperarse mediante técnicas de aspiración del epidídimo o biopsia testicular y utilizarse en procedimientos de reproducción asistida. En la eyaculación retrógrada, a veces basta con recoger espermatozoides de la orina postorgasmo tras alcalinizarla previamente para proteger su viabilidad. No necesariamente. Un varón con aspermia puede tener erecciones normales y alcanzar el orgasmo. Lo que falta es la emisión de semen al exterior, no la función eréctil. Son mecanismos neurológicos y vasculares diferentes, aunque en algunos cuadros (por ejemplo, tras lesión medular) ambos pueden verse afectados simultáneamente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la aspermia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la aspermia
Mecanismo de la eyaculación y puntos de fallo
Causas y contextos clínicos
Diferenciación con la azoospermia y la oligospermia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra aspermia?
¿Es lo mismo aspermia que azoospermia?
¿Un varón con aspermia puede tener hijos?
¿La aspermia tiene que ver con la impotencia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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