DICCIONARIO MÉDICO
Acromatopsia
La acromatopsia es un trastorno hereditario de la retina en el que los conos, los fotorreceptores encargados de la visión en color, no funcionan o están ausentes. Quien la padece ve únicamente en escala de grises, con agudeza visual disminuida y una sensibilidad exagerada a la luz. Su prevalencia se sitúa entre 1 caso por cada 30 000 y 1 por cada 50 000 nacimientos, sin diferencias entre sexos. El nombre reúne tres elementos griegos: ἀ- (a-, prefijo privativo), χρῶμα (khrôma, «color») y ὄψις (ópsis, «visión»). La composición resulta muy descriptiva: visión sin color. Frente a su sinónimo más antiguo, acromasia, que alude simplemente a la ausencia de color sin mencionar la visión, el término acromatopsia añade la referencia explícita al acto de ver, lo que ha contribuido a que sea la forma preferida en los textos médicos actuales. También se conoce como monocromatismo de bastones, porque en la forma completa toda la información visual la aportan estos fotorreceptores nocturnos. Se distinguen dos variantes. En la acromatopsia completa los tres tipos de conos (sensibles al rojo, al verde y al azul) carecen de actividad; la persona no percibe ningún matiz cromático. La forma incompleta conserva cierta función residual de uno o más tipos de conos, lo que permite una discriminación limitada del color, aunque con agudeza visual igualmente reducida. Ambas se manifiestan desde los primeros meses de vida. La transmisión sigue un patrón autosómico recesivo. Para que la enfermedad se exprese, el individuo necesita heredar dos copias alteradas del mismo gen. Los dos genes implicados con mayor frecuencia son CNGA3 y CNGB3, que codifican las subunidades α y β del canal de nucleótidos cíclicos de los conos retinianos. Este canal es la pieza que traduce la señal química (el descenso de GMPc tras la activación de la opsina) en un cambio eléctrico que viaja por el nervio óptico. Sin él, el cono no genera impulso alguno. Otros genes descritos son GNAT2 (transducina de los conos), PDE6C y PDE6H (fosfodiesterasas) y ATF6 (un factor de transcripción del retículo endoplásmico). Las mutaciones en CNGB3 son, con diferencia, las más frecuentes a escala global y explican un porcentaje elevado de los casos en poblaciones europeas. Un ejemplo llamativo de efecto fundador se da en la isla de Pingelap, en Micronesia: tras un tifón devastador en el siglo XVIII que redujo la población a unas veinte personas, una variante concreta de CNGB3 se propagó hasta alcanzar una frecuencia del 4 % al 10 % en los habitantes actuales. Oliver Sacks relató esta historia en La isla de los ciegos al color (1997). El nistagmo pendular, un movimiento oscilante e involuntario de los ojos, suele ser el primer signo que alerta a los padres. Aparece en las primeras semanas de vida. Poco después se hace evidente la fotofobia: el lactante rechaza la luz intensa, entorna los párpados y gira la cabeza. La agudeza visual, cuando puede medirse, se sitúa por debajo de 20/200 en la forma completa (lo que equivale, en términos prácticos, a una visión muy limitada para detalles). En la forma incompleta puede llegar a 20/80. A simple vista, el fondo de ojo suele parecer normal, lo que durante mucho tiempo dificultó el reconocimiento de la enfermedad. La tomografía de coherencia óptica, disponible desde hace unas dos décadas, permitió visualizar la pérdida progresiva de la unión entre segmentos internos y externos de los fotorreceptores en la mácula, un hallazgo que, junto con el electrorretinograma (respuesta fotópica abolida con respuesta escotópica conservada), orienta hacia la confirmación de la enfermedad. La identificación definitiva la da el estudio genético molecular. El daltonismo común afecta a uno o dos tipos de conos pero deja intacto al menos uno, de modo que la persona sigue viendo parte del espectro cromático. Tiene una prevalencia del 8 % en varones (está ligado al cromosoma X) y no compromete la agudeza visual. Son dos entidades con gravedad y pronóstico muy alejados. El término genérico que las engloba, junto con la acromatopsia, es discromatopsia. Existe además una acromatopsia cerebral o adquirida, causada por lesiones de la corteza visual (áreas V4 y V8) tras un ictus, un traumatismo o una intervención neuroquirúrgica. A diferencia de la forma congénita, en la cerebral la retina funciona con normalidad; es el cerebro quien no interpreta la información cromática. Los pacientes no suelen presentar nistagmo ni fotofobia, y pueden conservar buena agudeza visual. Del griego ἀ- («sin»), χρῶμα («color») y ὄψις («visión»). Su sinónimo más antiguo, acromasia, omite la raíz ὄψις y por eso ha ido perdiendo terreno frente a acromatopsia, que resulta más precisa al nombrar explícitamente el acto visual. Entre 1 de cada 30 000 y 1 de cada 50 000 personas, según las estimaciones de Orphanet y GeneReviews. Afecta por igual a hombres y mujeres. La excepción es la isla de Pingelap (Micronesia), donde un efecto fundador elevó la frecuencia hasta el 4-10 % de la población. Hoy por hoy, no. Se investigan terapias génicas dirigidas a restaurar la función de los conos mediante vectores virales que introducen una copia funcional del gen alterado. Varios ensayos clínicos en fase temprana están en marcha, sobre todo para mutaciones en CNGA3 y CNGB3, pero aún no hay un resultado trasladable a la práctica asistencial. No, y la confusión es frecuente. El daltonismo deja intacta al menos una clase de conos y no afecta a la agudeza visual; la acromatopsia anula la función de todos los conos, reduce gravemente la visión y cursa con fotofobia y nistagmo. Son trastornos de causa genética distinta y con repercusión clínica muy diferente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acromatopsia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acromatopsia
Genética y alteración de los canales iónicos del cono
Cómo se manifiesta y cuándo se detecta
Diferenciación con el daltonismo y con la acromatopsia cerebral
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acromatopsia?
¿Cuánta gente la padece?
¿Tiene cura?
¿Es lo mismo que el daltonismo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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