DICCIONARIO MÉDICO

Acetazolamida

La acetazolamida es el prototipo de los inhibidores de la anhidrasa carbónica, una familia de fármacos derivados de las sulfamidas. Se administra por vía oral o intravenosa y se emplea para reducir la presión intraocular en el glaucoma, prevenir el mal agudo de montaña, como coadyuvante en ciertos tipos de epilepsia y en la hipertensión intracraneal idiopática.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la acetazolamida

La acetazolamida es un fármaco que bloquea de forma potente la anhidrasa carbónica, la enzima encargada de catalizar la conversión reversible de dióxido de carbono y agua en ácido carbónico. Al inhibir esa reacción en el túbulo contorneado proximal del riñón, impide la reabsorción de bicarbonato de sodio y produce una orina alcalina con pérdida moderada de sodio, potasio y agua. El efecto diurético es débil (los segmentos distales de la nefrona compensan gran parte de esa pérdida), pero la acidosis metabólica que genera tiene aplicaciones terapéuticas propias.

Su historia comienza con una observación inesperada. En 1937, H. Southworth notó que los pacientes tratados con sulfanilamida desarrollaban acidosis metabólica y excretaban una orina llamativamente alcalina. Se atribuyó ese efecto a la inhibición de la anhidrasa carbónica renal, y a partir de ahí Richard Roblin y colaboradores, guiados por los trabajos del farmacólogo Thomas H. Maren, sintetizaron la acetazolamida en 1954 buscando un diurético oral. El compuesto cumplió su propósito, pero fue Bernard Becker quien descubrió que la anhidrasa carbónica también se expresa en el epitelio ciliar del ojo, lo que reorientó el fármaco hacia la oftalmología.

Indicaciones reconocidas fuera del ámbito oftálmico

La acetazolamida tiene un perfil clínico inusualmente amplio para un fármaco de su antigüedad. En medicina de montaña se utiliza para prevenir y aliviar el mal agudo de altura: la acidosis metabólica leve que provoca estimula la ventilación, acelera la aclimatación y reduce la acumulación de líquido cerebral. Se recomienda iniciar la toma uno o dos días antes del ascenso rápido por encima de los 3 000 metros.

En neurología, su capacidad para reducir la producción de líquido cefalorraquídeo en el plexo coroideo la convierte en una opción para la hipertensión intracraneal idiopática y, en menor medida, para la hidrocefalia de presión normal. También se emplea como coadyuvante en la epilepsia de ausencias, aunque el mecanismo anticonvulsivante no se conoce por completo. Otro uso reconocido es la corrección de la alcalosis metabólica, especialmente la inducida por otros diuréticos.

Efectos adversos característicos y limitaciones

El perfil de efectos adversos refleja la inhibición sistémica de la enzima. Las parestesias en manos, pies y, a veces, labios son el efecto más frecuente y casi constante a las pocas horas de la primera toma (un hormigueo que la mayoría de los pacientes aprende a tolerar). La pérdida mantenida de bicarbonato conduce a una acidosis metabólica hiperclorémica, y la alcalinización de la orina favorece la precipitación de sales de calcio, con riesgo de litiasis renal.

Como diurético puro, la acetazolamida resulta poco útil a medio plazo: el efecto natriurético se atenúa en 48 a 72 horas por compensación renal distal. Esa autolimitación fue precisamente lo que empujó a la familia hacia la oftalmología, donde la llegada de los inhibidores tópicos (dorzolamida, brinzolamida) relegó a la acetazolamida oral a situaciones en las que se necesita un efecto sistémico.

Preguntas frecuentes

De dónde viene el nombre acetazolamida?

Del prefijo acet- (grupo acetilo que forma parte de su estructura química, un derivado de la tiadiazolsulfonamida) y el sufijo -zolamida, compartido por toda la familia de inhibidores de la anhidrasa carbónica. El sufijo facilita la identificación farmacológica: dorzolamida, brinzolamida, metazolamida y diclofenamida (esta última es la excepción que rompe la regla del sufijo).

Sirve para prevenir el mal de montaña?

Sí. Es la indicación más conocida fuera de la oftalmología. La acidosis metabólica que produce estimula el centro respiratorio, lo que mejora la oxigenación y acelera la aclimatación a la altitud. Se recomienda empezar a tomarla entre 24 y 48 horas antes de un ascenso rápido por encima de los 3 000 metros y mantenerla mientras dure la exposición a la altitud o hasta completar la aclimatación.

Es lo mismo que un colirio para el glaucoma?

No. La acetazolamida se administra por vía oral o intravenosa y actúa de forma sistémica, con efectos sobre el riñón, el ojo y el sistema nervioso central. Los colirios antiglaucomatosos de la misma familia (dorzolamida, brinzolamida) actúan localmente en el ojo, con mínima absorción al resto del organismo. La acetazolamida oral se reserva hoy para el glaucoma agudo que no responde a la terapia tópica o para situaciones que requieren reducción rápida de la presión ocular.

Referencias

  1. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Acetazolamida.
  2. Asociación Española de Pediatría (Pediamécum). Acetazolamida.
  3. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Parálisis periódica hipocaliémica.
  4. Glaucoma Research Foundation. Medicamentos para el glaucoma y sus efectos secundarios.

Entradas relacionadas en el diccionario

Puede consultar otras definiciones vinculadas a la acetazolamida en el Diccionario médico:

  • Inhibidor de la anhidrasa carbónica: familia farmacológica a la que pertenece la acetazolamida.
  • Dorzolamida: primer inhibidor tópico de la anhidrasa carbónica, administrado como colirio.
  • Brinzolamida: inhibidor tópico en suspensión oftálmica, alternativa a la dorzolamida.
  • Presión intraocular: parámetro ocular que la acetazolamida contribuye a reducir.
  • Diurético: categoría amplia de fármacos que favorecen la excreción renal de agua y electrolitos.

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