DICCIONARIO MÉDICO
Abscesos epidurales
Un absceso epidural es una colección de pus situada en el espacio epidural, la franja que separa la duramadre de la superficie interna del hueso que la rodea. Puede localizarse en la columna vertebral —la forma más frecuente— o, con mucha menor frecuencia, dentro del cráneo. Su relevancia radica en que, al expandirse dentro de un canal óseo rígido, comprime la médula espinal o las raíces nerviosas, con riesgo de deterioro neurológico rápido. El nombre remite directamente a la anatomía. "Epidural" se construye con el prefijo griego ἐπί (epí), "sobre" o "encima de", y el adjetivo latino duralis, relativo a la dura mater —la más externa y resistente de las tres meninges—. "Epidural" significa, pues, "por fuera de la duramadre": el espacio que queda entre esa membrana y la cara interna del hueso. En la columna, ese espacio contiene grasa, plexos venosos y tejido conectivo laxo; en el cráneo es apenas virtual, porque la duramadre se adhiere firmemente a la tabla interna. Esa diferencia anatómica explica por qué el absceso epidural espinal es mucho más habitual que el intracraneal. La colección se denomina también empiema epidural en algunos textos, sobre todo cuando es laminar y se extiende a lo largo de varios segmentos vertebrales. La distinción entre "absceso" (colección circunscrita) y "empiema" (pus en una cavidad preformada) es más teórica que práctica en este contexto, y ambos términos se emplean como sinónimos en la literatura clínica. Para entender el absceso epidural hay que visualizar la columna por dentro. El canal raquídeo es un tubo óseo formado por la sucesión de agujeros vertebrales. Dentro de ese tubo, la duramadre envuelve la médula y las raíces nerviosas como una funda protectora. Entre la funda y la pared ósea queda el espacio epidural, más amplio en la región torácica media y en la lumbar, donde la médula ya ha terminado y solo quedan las raíces de la cola de caballo. Ese espacio no está vacío. Lo ocupan grasa epidural, arterias y un plexo venoso —el plexo de Batson— que comunica las venas del canal vertebral con las venas pélvicas, abdominales y torácicas sin interponer válvulas. Esa red venosa sin válvulas tiene una consecuencia directa: permite que bacterias presentes en focos distantes —un forúnculo cutáneo, una infección urinaria, una endocarditis— alcancen el espacio epidural por reflujo venoso, sin pasar necesariamente por el corazón. El plexo de Batson fue descrito en 1940 por el anatomista estadounidense Oscar Batson precisamente para explicar la diseminación metastásica al esqueleto axial, pero el mecanismo vale igual para los microorganismos. Tres vías principales. La más frecuente es la diseminación hematógena desde un foco a distancia: piel, tejido subcutáneo, tracto urinario, aparato respiratorio. La segunda es la extensión por contigüidad desde una osteomielitis vertebral o una espondilodiscitis, y de hecho la coexistencia de osteomielitis y absceso epidural es la regla más que la excepción en muchas series. La tercera —menos común pero en aumento— es la inoculación directa durante procedimientos espinales: punciones, inyecciones epidurales, catéteres. Staphylococcus aureus encabeza la lista de agentes causales con cifras que rondan el 60 % en las series publicadas. Le siguen a distancia los bacilos gramnegativos, los estreptococos y, en determinados contextos epidemiológicos, Mycobacterium tuberculosis. En aproximadamente un tercio de los casos no se consigue aislar ningún microorganismo, lo que no excluye la naturaleza infecciosa de la colección. El absceso paravertebral se sitúa fuera del canal raquídeo, en la musculatura y los tejidos blandos que flanquean la columna. No comprime directamente la médula; cuando hay compromiso neurológico, suele deberse al colapso del cuerpo vertebral, no a la presión del pus sobre el saco dural. Ambas colecciones pueden coexistir —y lo hacen con frecuencia— en la espondilodiscitis avanzada, pero la localización anatómica y el mecanismo de lesión neurológica son distintos. El absceso subdural espinal, mucho más raro, ocupa el espacio entre la duramadre y la aracnoides. Se encuentra "dentro" de las meninges, un escalón más cerca de la médula que el epidural. La distinción importa porque el subdural tiende a extenderse con más facilidad y a producir una afectación neurológica más difusa. Del griego ἐπί (epí), "sobre", y del latín dura (por dura mater, la meninge más externa). Literalmente, "por encima de la duramadre". El espacio epidural es la franja entre la duramadre y el hueso que la rodea. En la práctica, sí. "Empiema" designa la acumulación de pus en una cavidad anatómica preformada, y el espacio epidural puede considerarse como tal. Algunos autores reservan "empiema" para las colecciones laminares extensas y "absceso" para las más circunscritas, pero la distinción no es uniforme y ambos términos se utilizan indistintamente en la mayoría de los textos. No. Existe también el absceso epidural intracraneal, localizado entre la duramadre y la tabla interna del cráneo. Es considerablemente más raro que el espinal porque en la bóveda craneal la duramadre se adhiere con firmeza al hueso, dejando un espacio epidural muy reducido. Suele originarse por extensión de una sinusitis o de una otitis. Porque es la bacteria que con más frecuencia produce bacteriemia a partir de focos cutáneos y de partes blandas, y la vía hematógena es el mecanismo más habitual de siembra del espacio epidural. Su capacidad para adherirse a superficies biológicas y formar biopelículas contribuye a que, una vez instalado, resulte difícil de erradicar. Si desea profundizar en conceptos asociados al absceso epidural, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el absceso epidural
El espacio epidural como escenario de la infección
Origen de la infección y microbiología
Diferenciación con el absceso paravertebral y el subdural
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente "epidural"?
¿Es lo mismo que un empiema epidural?
¿Solo se produce en la columna vertebral?
¿Por qué Staphylococcus aureus es tan predominante?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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