DICCIONARIO MÉDICO
Absceso paravertebral
El absceso paravertebral es una colección de material purulento o caseoso situada en los tejidos blandos que flanquean la columna vertebral. Se origina casi siempre por extensión directa de una infección del cuerpo vertebral o del disco intervertebral —es decir, de una osteomielitis vertebral o de una espondilodiscitis— y ha estado históricamente vinculado a la tuberculosis espinal. El prefijo "para-", del griego παρά (pará), "al lado de", sitúa la colección fuera del canal raquídeo pero en la vecindad inmediata de las vértebras: en la musculatura paravertebral, en el compartimento del psoas o bajo los ligamentos longitudinales. "Vértebra" procede del latín vertebra, derivado de vertĕre, "girar", porque cada pieza ósea permite un grado de rotación al segmento correspondiente de la columna. El nombre completo, pues, indica una colección supurada que se forma "junto a las piezas que giran". A diferencia de un absceso cutáneo o de partes blandas superficiales, el paravertebral se aloja en un espacio profundo al que solo se accede atravesando capas de músculo y fascia. Esa profundidad explica dos cosas: que la infección pueda evolucionar durante semanas sin manifestarse en la superficie, y que la colección, cuando crece, tienda a deslizarse a favor de los planos anatómicos —particularmente a lo largo del músculo psoas ilíaco— en lugar de abrirse paso hacia la piel. Durante siglos, la causa predominante del absceso paravertebral fue la tuberculosis espinal, conocida como mal de Pott en honor al cirujano británico Percival Pott, que la describió en 1779. El Mycobacterium tuberculosis destruye los cuerpos vertebrales y el disco adyacente, y el material caseoso resultante —un exudado espeso, blanco-amarillento, sin pus franco— se acumula en los tejidos paravertebrales formando lo que los textos clásicos llamaban "absceso frío": una colección voluminosa, a veces enorme, sin los signos cardinales de la inflamación aguda. Pott observó que estos abscesos podían migrar a gran distancia de la columna siguiendo las vainas del psoas hasta presentarse en la ingle o en el muslo, lejos del foco vertebral originario. En los países con baja prevalencia de tuberculosis, la etiología ha cambiado. Las osteomielitis vertebrales piógenas —causadas sobre todo por Staphylococcus aureus, estreptococos y bacilos gramnegativos— son hoy la fuente más habitual de abscesos paravertebrales. El mecanismo sigue siendo el mismo: la infección nace en el hueso o en el disco, perfora la cortical vertebral y se extiende a las partes blandas adyacentes. Lo que varía es el ritmo: mientras que el absceso tuberculoso se forma a lo largo de semanas o meses, el piógeno puede constituirse en días y cursar con una respuesta inflamatoria sistémica más intensa. El espacio paravertebral y el espacio epidural están separados por estructuras óseas y ligamentosas, pero la barrera no es hermética. Una infección vertebral puede extenderse simultáneamente en ambas direcciones: hacia fuera, formando el absceso paravertebral propiamente dicho, y hacia dentro del canal raquídeo, generando un absceso epidural que comprime la médula espinal o las raíces nerviosas. Esa doble extensión no es excepcional; ambos compartimentos se afectan con frecuencia de forma simultánea en la espondilodiscitis avanzada. Conviene no confundir las dos entidades. El absceso epidural ocupa el interior del canal raquídeo, entre la duramadre y el hueso, y entraña un riesgo de lesión neurológica directa. El paravertebral se sitúa fuera del canal. La compresión neurológica, cuando se produce en el contexto de un absceso paravertebral aislado, se debe por lo general al hundimiento del cuerpo vertebral debilitado por la infección, no a la presión del propio absceso sobre la médula. El prefijo griego παρά (pará) indica proximidad: "al lado de". "Paravertebral" designa cualquier estructura situada junto a las vértebras pero fuera del canal raquídeo. El término se aplica por igual a la musculatura, al espacio anatómico y, en este caso, a la colección purulenta que se forma en él. Estrictamente, no. El absceso del psoas es una colección dentro de la vaina del músculo psoas ilíaco; puede ser primario —por siembra hematógena— o secundario a una infección vertebral o de una víscera retroperitoneal. Cuando un absceso paravertebral de origen vertebral se extiende hacia abajo a lo largo del psoas, la denominación puede solaparse, pero el punto de partida anatómico es diferente. Muy directa. La enfermedad de Pott es la tuberculosis de la columna vertebral, y el absceso paravertebral es una de sus complicaciones clásicas. Percival Pott describió en 1779 cómo la destrucción de los cuerpos vertebrales por el bacilo tuberculoso generaba colecciones de material caseoso que podían migrar por el compartimento del psoas hasta la ingle. La cifosis angular —la deformidad en joroba que deja la vértebra colapsada— lleva también su nombre. No. En entornos con baja prevalencia de tuberculosis, la mayoría de los abscesos paravertebrales se deben a osteomielitis vertebrales piógenas, causadas por bacterias como Staphylococcus aureus. La brucelosis vertebral y, con menor frecuencia, las infecciones fúngicas también pueden originarlos. Si desea profundizar en conceptos asociados al absceso paravertebral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el absceso paravertebral
Etiología: tuberculosis y bacterias piógenas
Relación con el espacio epidural y la médula espinal
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "paravertebral"?
¿Es lo mismo un absceso paravertebral que un absceso del psoas?
¿Qué relación tiene con la enfermedad de Pott?
¿Solo aparece en personas con tuberculosis?
Referencias
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