Tratamiento farmacológico

Área de Obesidad

Los cambios en el estilo de vida, dieta y ejercicio físico son pieza clave en el tratamiento de la obesidad. Solo cuando esto no es suficiente se plantea la necesidad de tratar la obesidad con fármacos, procedimientos endoscópicos o cirugía. 

El tratamiento farmacológico de la obesidad ha avanzado de forma notable en los últimos años, con la incorporación de fármacos que consiguen pérdidas de peso superiores a las de generaciones anteriores y que se emplean siempre dentro de un plan terapéutico individualizado.

Los agonistas del receptor de GLP-1 y los agonistas duales de los receptores de GLP-1 y GIP pueden inducir pérdidas de peso relevantes, dependientes de la dosis y mantenidas mientras dura el tratamiento. Su efecto no se limita al peso. Actúan sobre los mecanismos centrales que regulan el apetito y la saciedad, mejoran parámetros metabólicos como la glucemia y el perfil lipídico, y han demostrado beneficio en comorbilidades como la enfermedad hepática metabólica y la apnea obstructiva del sueño, además de reducir el riesgo cardiovascular. La investigación en este campo sigue muy activa, con nuevas moléculas en desarrollo.

La indicación, la elección del fármaco y el ajuste de la dosis deben decidirse siempre bajo la guía de un médico con una visión global de la salud del paciente, que valore el resto de patologías, la medicación habitual y los posibles efectos adversos.

La obesidad es una enfermedad crónica, por lo que el tratamiento farmacológico debe plantearse como un tratamiento crónico de por vida. Al interrumpirlo es habitual recuperar parte del peso perdido, algo que conviene tener en cuenta desde el inicio al planificar el abordaje con el equipo médico.

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Objetivos del tratamiento farmacológico

Un descenso del 5% del peso corporal ya se asocia con beneficios clínicos significativos.

Icono de una báscula con flecha indicando pérdida de peso.

Lograr una pérdida de peso
≥ 5-10% del peso inicial

Icono de unas manos protegiendo un corazón.

Mejorar o resolver
comorbilidades asociadas

Icono de un signo de alerta sobre una báscula.

Prevenir el aumento
de peso posterior

Icono de una historia clínica saludable.

Mejorar la
calidad de vida

El manejo farmacológico debe personalizarse considerando el perfil de comorbilidades, preferencias y tolerancia individual y debe estar integrado dentro de un abordaje multidisciplinar, combinándolo con intervención nutricional, actividad física y apoyo psicológico, dado que la obesidad es una enfermedad crónica de origen multifactorial que requiere un enfoque a largo plazo.