DICCIONARIO MÉDICO
Sulfanilamida
La sulfanilamida (4-aminobencenosulfonamida) fue el primer antibacteriano de síntesis de la familia de las sulfamidas y constituye el núcleo químico común a todas ellas. Imita al ácido paraaminobenzoico que las bacterias necesitan para fabricar su folato, con lo que frena su multiplicación (efecto bacteriostático). Su rasgo distintivo es haber sido la forma activa del Prontosil, el medicamento con el que arrancó la era de los antibióticos. Su código en la clasificación ATC es J01EB06, con un código adicional (D06BA05) para el uso tópico. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La sulfanilamida es un compuesto de azufre de estructura sencilla: un anillo de benceno con un grupo amino en un extremo y un grupo sulfonamida en el opuesto. Esa arquitectura mínima es la que comparten todas las sulfamidas, que no son otra cosa que derivados suyos con distintos grupos añadidos sobre el nitrógeno de la sulfonamida. El grupo amino libre situado en la posición 4 del anillo gobierna la actividad antibacteriana: si se bloquea o se sustituye, la molécula deja de funcionar. Las modificaciones sobre el otro nitrógeno, en cambio, no anulan el efecto pero cambian la velocidad a la que el fármaco se absorbe y se elimina. Su modo de actuar repite el de toda la familia. La molécula se parece tanto al ácido paraaminobenzoico que la enzima bacteriana encargada de fabricar folato confunde una cosa con la otra. La ruta se atasca. Sin folato, el microbio no puede copiar su ADN y detiene su crecimiento. Las células humanas no fabrican folato, sino que lo toman de la dieta, de modo que el fármaco perjudica a la bacteria sin dañar de la misma manera al paciente. El detalle de esta familia y de sus usos actuales se desarrolla en la entrada sulfamida. Hay además un rasgo de la molécula que tardó años en advertirse. El grupo sulfonamida no solo interfiere en las bacterias: también inhibe la anhidrasa carbónica, una enzima humana. De esa observación nació, tiempo después, una rama farmacológica que nada tiene que ver con las infecciones, la de los inhibidores de la anhidrasa carbónica. La acetazolamida conserva intacto el grupo sulfonamida de aquella molécula original. La sulfanilamida se preparó por primera vez en 1908, en Viena, de la mano del químico Paul Gelmo, durante su trabajo de doctorado. Se patentó al año siguiente. Durante más de dos décadas fue un compuesto más de la industria de los colorantes, sin que nadie sospechara que escondía un uso médico. En 1932, el patólogo alemán Gerhard Domagk ensayó en ratones un colorante rojo llamado Prontosil y comprobó que los protegía frente a infecciones por estreptococos. El Prontosil salió al mercado en 1935 como el primer antibacteriano de la historia. Ese mismo año, un equipo del Instituto Pasteur de París dio con el detalle decisivo: el colorante era inerte por sí mismo y solo funcionaba porque el organismo lo rompía y liberaba sulfanilamida. El verdadero fármaco era la molécula incolora que Gelmo había fabricado décadas antes. El Prontosil era el envoltorio. Como la patente de Gelmo ya había caducado, cualquier laboratorio podía producir sulfanilamida sin pagar licencia. El precio se desplomó y la fabricación se disparó en pocos meses. De ese esqueleto se obtuvieron centenares de derivados, las sulfamidas que llegaron a los hospitales antes que la penicilina. Domagk recibió el Premio Nobel de Medicina en 1939 por el descubrimiento. El nombre describe su química: la sulfanilamida es la amida del ácido sulfanílico. Y ese ácido debe su nombre a la anilina, el compuesto con el que se preparaban los primeros tintes sintéticos. La raíz "anil" remite al añil, el azul de las tinturas, que a través del árabe procede del sánscrito "nila" (azul oscuro). No es un azar terminológico: la molécula nació en la industria del color y su historia clínica también empezó con un colorante. No exactamente. La sulfanilamida es una molécula concreta, la primera del grupo. Las sulfamidas (o sulfonamidas) son toda la familia de fármacos que deriva de ella: el sulfametoxazol, el cotrimoxazol y muchos otros surgen de añadir grupos químicos a ese núcleo. La sulfanilamida es a las sulfamidas lo que el tronco a las ramas. Poco. Sus derivados y otros antibióticos la desplazaron hace décadas. Sobrevive sobre todo en preparados de uso tópico, sobre la piel o las mucosas, y en medicina veterinaria. Para situar la sulfanilamida dentro de su familia farmacológica, puede consultar:Qué es la sulfanilamida
Del colorante Prontosil a la sulfanilamida
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de la sulfanilamida?
¿Es lo mismo la sulfanilamida que una sulfamida?
¿Se sigue utilizando la sulfanilamida?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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