DICCIONARIO MÉDICO
Bacteriostático
Un bacteriostático es una sustancia que inhibe la multiplicación de las bacterias sin provocar su muerte. Mientras persiste la presencia del agente, la población bacteriana se mantiene estable o decrece lentamente; si se retira, las bacterias pueden reanudar su crecimiento. El término se compone del griego βακτήριον (baktērion, bastoncillo) y στάσις (stasis), que expresa detención o estado de reposo. Su sentido literal viene a ser «que mantiene detenidas a las bacterias». En la práctica, un agente bacteriostático actúa frenando algún proceso metabólico esencial para la división celular, habitualmente la síntesis de proteínas o la replicación del ADN, de manera que las bacterias quedan vivas pero incapaces de multiplicarse. Esta distinción tiene implicaciones clínicas. Al no destruir la célula, el efecto de un bacteriostático depende en parte de la colaboración del sistema inmunitario del paciente: son los fagocitos y los anticuerpos los encargados de eliminar las bacterias cuyo crecimiento ha quedado bloqueado. En pacientes con inmunidad gravemente comprometida, esa colaboración puede ser insuficiente. La mayoría de los agentes bacteriostáticos actúan sobre la maquinaria de traducción proteica del ribosoma bacteriano. Al unirse a la subunidad 30S o a la 50S, impiden la lectura del ARN mensajero y, con ello, la fabricación de las proteínas que la célula necesita para dividirse. Es un bloqueo funcional, no una destrucción estructural: la membrana y la pared permanecen intactas, y la célula conserva su actividad metabólica basal. Otros bacteriostáticos interfieren con la síntesis de ácido fólico, un cofactor indispensable para la producción de nucleótidos. Las bacterias que dependen de sintetizar su propio ácido fólico (a diferencia de las células humanas, que lo obtienen de la dieta) quedan incapacitadas para replicar su material genético. El resultado práctico es el mismo: la bacteria sobrevive pero no se reproduce. La diferencia con un bactericida reside en la reversibilidad del efecto. El bactericida destruye la célula de forma irreversible; el bacteriostático la inmoviliza metabólicamente. Si se elimina el agente bacteriostático del medio, la bacteria puede volver a dividirse. No ocurre lo mismo tras la exposición a un bactericida: las células ya están muertas. Ahora bien, la frontera entre ambas categorías no es rígida. Varios antimicrobianos clasificados como bacteriostáticos se comportan como bactericidas cuando alcanzan concentraciones elevadas o cuando la bacteria diana es especialmente sensible. El antibiograma permite cuantificar esta relación en cada caso concreto. Del griego βακτήριον (baktērion) y στάσις (stasis), detención. Significa, literalmente, «que detiene a los bastoncillos», en alusión a la forma que recibieron las primeras bacterias observadas al microscopio. No necesariamente. En un paciente con un sistema inmunitario funcional, un bacteriostático puede ser suficiente para controlar la infección, ya que las defensas del organismo se encargan de eliminar las bacterias inmovilizadas. La elección entre uno y otro depende de la situación clínica, no de una superioridad intrínseca de una categoría sobre la otra. Sí, en determinadas condiciones. A concentraciones suficientemente altas, ciertos bacteriostáticos superan el umbral letal y destruyen la célula. La concentración mínima bactericida (CMB) indica en qué punto se produce ese salto. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acción antimicrobiana, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un bacteriostático
Mecanismo de acción
Diferenciación con agentes bactericidas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra bacteriostático?
¿Es menos eficaz que un bactericida?
¿Puede un bacteriostático volverse bactericida?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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