DICCIONARIO MÉDICO
Granisetron
El granisetrón es un antiemético que bloquea de forma selectiva los receptores 5-HT3 de la serotonina. Se utiliza para prevenir las náuseas y los vómitos provocados por la quimioterapia y la radioterapia oncológicas, así como los que aparecen después de una intervención quirúrgica. Pertenece a la primera generación de esta familia de fármacos y se distingue por una selectividad muy alta: apenas reconoce otros receptores del organismo. Su código en la clasificación ATC es A04AA02. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El granisetrón se une a los receptores 5-HT3, un subtipo de receptor de serotonina, y los mantiene ocupados de modo que el neurotransmisor no puede activarlos. Lo característico de esta molécula es lo poco que le interesa el resto. Los estudios de unión demuestran que su afinidad por los demás receptores de serotonina, por los de dopamina, por los de histamina o por los adrenérgicos resulta insignificante. Esa pureza de acción lo separa de antieméticos más antiguos, como la metoclopramida, que bloquean la dopamina y arrastran los efectos sobre el movimiento propios de ese bloqueo. Se le considera un antagonista de primera generación, la misma a la que pertenecen el ondansetrón y el dolasetrón. Comparado con ellos, tiene una vida media algo más larga y penetra mejor en el tejido cerebral. El granisetrón se presenta en comprimidos, en solución para administración intravenosa, en una formulación subcutánea de liberación prolongada y en forma de parche cutáneo, una variedad de vías poco frecuente dentro de su clase. La emesis que sigue a la quimioterapia no nace en el estómago por casualidad. Los citostáticos y la radiación ionizante lesionan la mucosa del intestino delgado, y esa lesión hace que las células enterocromafines liberen grandes cantidades de serotonina. Aquí el neurotransmisor funciona como una señal de alarma que pone en marcha el reflejo. Una vez liberada, la serotonina estimula los receptores 5-HT3 de las terminaciones del nervio vago, que recogen la información del tubo digestivo, y también los del área postrema del tronco encefálico, la región que coordina el vómito. Cuando el granisetrón ocupa esos receptores, la serotonina se queda sin lugar donde actuar y el mensaje emético no llega a completarse. La respuesta es rápida. El granisetrón llegó al mercado a comienzos de los años noventa, desarrollado por los laboratorios Roche, y durante más de una década se administró solo por vía oral o intravenosa. En 2008 obtuvo una autorización que ningún otro fármaco de su grupo había conseguido: la de un sistema de liberación transdérmica (un parche que cede el principio activo a través de la piel). Ese parche fue el primer antiemético transdérmico aprobado para las náuseas de la quimioterapia, y sigue siendo el único con esa indicación. Su interés es práctico. Un ciclo de quimioterapia que se prolonga varios días exige, con los comprimidos o las inyecciones, una administración repetida; el parche mantiene una liberación continua a través de la piel y evita, de paso, el primer paso del fármaco por el hígado. Para quien vomita con facilidad o no tolera la vía oral, esa continuidad supone una ventaja tangible. La terminación -setrón no procede del griego ni del latín. Es la partícula que la Denominación Común Internacional reserva para los antagonistas de los receptores 5-HT3, igual que -triptán identifica a los fármacos contra la migraña o -prazol a los que reducen la acidez gástrica. Todos los miembros del grupo la llevan: ondansetrón, palonosetrón, dolasetrón. En que actúa sobre una sola diana. Muchos antieméticos clásicos bloquean los receptores de dopamina y, al hacerlo, pueden causar somnolencia o alteraciones del movimiento. El granisetrón no toca la dopamina: se limita a los receptores 5-HT3, que son los que disparan el vómito cuando la serotonina se libera de golpe tras la quimioterapia. Esa especificidad explica por qué se tolera bien y por qué resulta tan útil precisamente en ese escenario. Frente a las náuseas del mareo cinético, en cambio, su rendimiento es escaso, porque ahí intervienen sobre todo otras vías, como la histaminérgica. Sí. Desde 2008 el granisetrón se fabrica también como parche transdérmico, el primero y por ahora el único de su clase pensado para las náuseas de la quimioterapia. Se ideó sobre todo para los tratamientos que se prolongan varios días. Si desea ampliar información, puede consultar:Qué es el granisetrón
Cómo bloquea la señal del vómito
El primer antiemético transdérmico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre granisetrón?
¿En qué se diferencia de otros medicamentos contra las náuseas?
¿Es cierto que existe en forma de parche?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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