DICCIONARIO MÉDICO

Área postrema

El área postrema es una pequeña estructura del bulbo raquídeo, situada en el suelo del cuarto ventrículo cerebral, que carece de barrera hematoencefálica funcional. Su peculiaridad anatómica le permite detectar sustancias químicas circulantes en la sangre y desencadenar respuestas autónomas como el reflejo del vómito.

Qué es el área postrema

El área postrema es una protuberancia bilateral, simétrica y de pequeño tamaño localizada en la cara dorsal del bulbo raquídeo, en el suelo del cuarto ventrículo cerebral. Forma parte de los llamados órganos circunventriculares: un grupo reducido de estructuras del sistema nervioso central que se distinguen del resto del encéfalo por carecer de barrera hematoencefálica funcional. Esa ausencia, lejos de ser un defecto, es lo que la define funcionalmente: convierte al área postrema en una ventana química, capaz de muestrear directamente la composición de la sangre y de iniciar respuestas autónomas en consecuencia.

El nombre procede del latín. Area, "espacio plano" o "terreno", es la palabra latina que en anatomía se utiliza tradicionalmente para designar regiones discretas y bien delimitadas de un órgano mayor. Postrema es el superlativo femenino de posterus, "el de detrás" o "posterior"; postremus, -a, -um significa "el último", "el más posterior". El conjunto traduce, literalmente, "la zona más posterior" o "la región del extremo trasero", una denominación que el anatomista alemán Christian Wilhelm Braune introdujo en el siglo XIX para describir esta protuberancia situada en la porción más caudal del suelo del cuarto ventrículo, justo por encima del óbex —el punto donde el ventrículo se estrecha para continuarse con el canal central de la médula espinal—.

Localización y referencias anatómicas

Para localizarla con precisión: el área postrema se sitúa en la mitad caudal del suelo del cuarto ventrículo, sobre el bulbo raquídeo, justo rostral al óbex y separada del trígono vagal por un pequeño relieve denominado funiculus separans. Anatómicamente está emparejada —una estructura a cada lado de la línea media—, aunque ambas mitades suelen tratarse de forma conjunta. Sus dimensiones son modestas, del orden de unos pocos milímetros, lo que contrasta con la importancia funcional de la estructura.

Sus relaciones inmediatas son neuroanatómicamente decisivas. Por debajo y lateralmente se encuentra el núcleo del tracto solitario, principal núcleo sensorial visceral del tronco encefálico, que recibe aferencias del nervio vago procedentes del aparato digestivo y cardiovascular. Junto al núcleo del tracto solitario y al núcleo motor dorsal del vago, el área postrema constituye el llamado complejo vagal dorsal, una unidad funcional que integra señales químicas circulantes, señales viscerales aferentes y respuestas eferentes parasimpáticas. La proximidad no es casual: lo que el área postrema detecta en la sangre se transmite directamente al núcleo vecino, que coordina la respuesta.

Un órgano circunventricular: la peculiaridad histológica

Los órganos circunventriculares son siete estructuras encefálicas que comparten una característica común y excepcional: sus capilares son fenestrados, es decir, presentan poros que permiten el paso libre de moléculas pequeñas y medianas desde la sangre hasta el tejido neural. En el resto del encéfalo, la barrera hematoencefálica filtra y restringe ese paso de manera estricta, lo que protege al sistema nervioso central de tóxicos circulantes pero también lo aísla de muchas señales químicas. Los órganos circunventriculares son las excepciones reguladas a esa norma: ventanas selectivas que permiten al cerebro "leer" el medio interno.

El área postrema combina varios elementos histológicos peculiares. Sus capilares forman un sistema sinusoidal de alta permeabilidad, especialmente en las porciones medial y dorsal de la estructura. La superficie ventricular está revestida por células ependimarias modificadas y, sobre todo, por tanicitos: células gliales especializadas, derivadas del epéndimo, que proyectan microvellosidades hacia el líquido cefalorraquídeo y desempeñan funciones de barrera selectiva y de transporte. La densidad capilar local es notablemente alta, casi el doble que en los núcleos vecinos. Y entre los capilares fenestrados se intercalan pequeñas neuronas sensoriales que expresan receptores para una variedad amplia de neurotransmisores, hormonas y mediadores.

El conjunto compone un órgano sensorial químico en miniatura: un puesto de muestreo donde el cerebro accede sin filtros a la sangre, dispone de las células de transporte para regular ese acceso y cuenta con neuronas dispuestas a transducir la información química en señales eléctricas que se distribuyen por las redes autónomas adyacentes.

Funciones: detección química y reflejo emético

La función mejor conocida del área postrema es la de zona gatillo quimiorreceptora del vómito. Detecta sustancias circulantes potencialmente nocivas —fármacos, toxinas, metabolitos endógenos anómalos—, las identifica a través de un repertorio amplio de receptores y transmite la señal al centro del vómito, situado en estructuras vecinas del bulbo. La consecuencia funcional es la cascada del reflejo emético, que en la práctica protege al organismo de la absorción continuada de aquello que detecta. La zona gatillo recoge este aspecto en detalle, incluida la lista de receptores implicados (D₂, 5-HT₃, H₁, NK-1, opioides) y la farmacología antiemética que se basa en su bloqueo selectivo.

Las eferencias del área postrema, además del centro del vómito, alcanzan el núcleo parabraquial, el hipotálamo y otras áreas del tronco encefálico. Esta conectividad amplia es la que permite que el área postrema participe no solo en el vómito, sino también en otras respuestas autónomas integradas que se describen a continuación.

Otras funciones: regulación cardiovascular y de la ingesta

El papel del área postrema desborda el reflejo del vómito. La estructura participa en la regulación cardiovascular a través de su sensibilidad a la angiotensina II circulante: cuando la angiotensina II alcanza el área postrema —algo que solo es posible porque carece de barrera—, contribuye a las respuestas presoras que el sistema nervioso autónomo orquesta para mantener la tensión arterial. Esta vía complementa, y en ocasiones amplifica, los efectos vasculares periféricos del mismo péptido.

De forma análoga, la sensibilidad del área postrema a la vasopresina y a otros péptidos circulantes la integra en los circuitos de la homeostasis hídrica. Y a través de receptores específicos para hormonas relacionadas con el balance energético —entre ellas las del ámbito de las incretinas, como el GLP-1, y la amilina—, el área postrema participa en la regulación de la saciedad y de la ingesta de alimentos. La náusea que con frecuencia aparece como efecto adverso al iniciar tratamientos basados en agonistas del GLP-1 se explica, en parte, por la activación de los receptores de saciedad situados precisamente aquí.

Esta multifuncionalidad —vómito, presión arterial, balance hídrico, saciedad— consolida al área postrema no como una simple "zona del vómito", sino como un nodo de integración entre la sangre y los circuitos autónomos del tronco encefálico.

Síndrome del área postrema

Desde el punto de vista anatomopatológico, el área postrema es la base anatómica del síndrome del área postrema: un cuadro caracterizado por episodios prolongados de náuseas, vómitos e hipo intratable que no responden a las explicaciones habituales y que se prolongan más allá de lo razonable —típicamente más de 48 horas— sin causa digestiva, metabólica ni farmacológica identificable. La explicación reside en una lesión inflamatoria selectiva del área postrema, demostrable habitualmente en resonancia magnética del tronco encefálico.

El síndrome se ha incorporado al espectro de la neuromielitis óptica (NMOSD) como una de sus manifestaciones cardinales, junto a la neuritis óptica y la mielitis aguda extensa. La razón biológica es que el área postrema concentra una expresión muy alta de acuaporina-4 (AQP4), el canal de agua que actúa como antígeno en los pacientes con NMOSD seropositivos. Que el síndrome del área postrema sea criterio diagnóstico de NMOSD desde el consenso internacional de 2015 ilustra hasta qué punto la peculiaridad histológica de esta pequeña estructura tiene consecuencias clínicas directas. Para el detalle del cuadro como entidad clínica corresponde consultar literatura específica de neurología.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre "área postrema"?

Procede del latín. Area significa "espacio plano" y en anatomía clásica se aplica a regiones discretas de un órgano mayor. Postrema es el superlativo femenino de posterus, "el de detrás", de modo que el nombre se traduce literalmente como "la zona más posterior". El término describe su localización en el extremo caudal del suelo del cuarto ventrículo.

¿Qué es un órgano circunventricular?

Es una estructura del sistema nervioso central que carece de barrera hematoencefálica funcional, gracias a capilares fenestrados que permiten el paso de moléculas circulantes hasta el tejido neural. Hay siete órganos circunventriculares clásicos en el encéfalo, y el área postrema es uno de los más estudiados. Su finalidad común es permitir que el cerebro "lea" el medio interno y responda a sus cambios.

¿En qué se diferencia el área postrema del centro del vómito?

El área postrema es el sensor químico: detecta sustancias en la sangre y envía la señal. El centro del vómito, situado en el bulbo raquídeo en torno al núcleo del tracto solitario, es el integrador y el coordinador motor del reflejo: recibe entradas del área postrema y de otras vías —digestiva, vestibular, cortical— y, cuando el conjunto supera el umbral, orquesta la respuesta motora del vómito. Son estructuras vecinas que cooperan, pero su función no es la misma.

¿Es lo mismo el área postrema que la zona gatillo quimiorreceptora?

En la práctica, los dos términos se usan como sinónimos, aunque con matiz distinto. "Área postrema" es el nombre anatómico de la estructura. "Zona gatillo quimiorreceptora" (o CTZ, del inglés chemoreceptor trigger zone) es la denominación funcional, centrada en su papel como sensor químico del vómito. Cuando se habla del área postrema desde la anatomía, se prefiere el primer término; cuando se habla de ella desde la farmacología antiemética, el segundo.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Náuseas y vómitos en adultos. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Levin MC. Trastorno del espectro de la neuromielitis óptica. Manual MSD versión para profesionales.
  3. Montoro MA, Lera I, Ducons J. Náuseas y vómitos. Asociación Española de Gastroenterología.
  4. Albístur JJ. Tratamiento de la emesis inducida por quimioterapia. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 2004.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al área postrema, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Zona gatillo: denominación funcional del área postrema desde la farmacología antiemética.
  • Bulbo raquídeo: porción inferior del tronco encefálico que aloja el área postrema.
  • Ventrículo cerebral: cavidad encefálica en cuyo suelo, en el cuarto ventrículo, se sitúa el área postrema.
  • Barrera hematoencefálica: estructura de protección del sistema nervioso central, ausente de forma funcional en el área postrema.
  • Tanicito: célula glial especializada del epéndimo, presente en el revestimiento ventricular del área postrema.
  • Nervio vago: aporta aferencias viscerales al complejo vagal dorsal, vecino del área postrema.
  • Centro del vómito: integrador motor del reflejo emético, vecino y complementario del área postrema.
  • Vómito: respuesta motora desencadenada por la activación química del área postrema.
  • Emesis: término médico equivalente a vómito, de uso habitual en farmacología.
  • Antiemético: fármaco que actúa, en muchos casos, sobre los receptores expresados en el área postrema.
  • Angiotensina II: péptido vasoactivo cuyo acceso al área postrema participa en la regulación cardiovascular central.
  • Vasopresina: hormona implicada en la homeostasis hídrica con dianas en el área postrema.

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