DICCIONARIO MÉDICO
Tanicito
Un tanicito es una célula ependimoglial especializada que tapiza el suelo y las paredes ventrolaterales del tercer ventrículo cerebral y envía una prolongación basal hasta los capilares o las neuronas del hipotálamo próximo. Constituye, junto con los ependimocitos ciliados, la interfaz entre el líquido cefalorraquídeo y el parénquima cerebral. El nombre lo acuñó en 1954 el anatomista Horstmann, que describió estas células ependimarias alargadas y bipolares en el receso infundibular del tercer ventrículo, con un polo proximal anclado en la pared ventricular y un polo distal en contacto con los vasos portales de la eminencia media. Las llamó "tanicitos" a partir del griego tanaós, "alargado", por la forma de su cuerpo celular y, sobre todo, de la larga prolongación que lo caracteriza. A diferencia del ependimocito cuboideo y ciliado, que reviste la mayor parte de los ventrículos cerebrales y mueve el líquido cefalorraquídeo con el batido de sus cilios, el tanicito carece de cilios móviles y se distingue por una polarización marcada: su polo apical mira hacia la luz ventricular y su polo basal se prolonga, a veces varios cientos de micras, hasta terminar en un pie que contacta con capilares o con somas neuronales. Se concentran sobre todo en el hipotálamo tuberal, en torno a la eminencia media, aunque también aparecen, en menor densidad, en el acueducto cerebral y en el suelo del cuarto ventrículo. La eminencia media es una de las pocas regiones del encéfalo donde la barrera hematoencefálica clásica está ausente, lo que permite que las hormonas hipotalámicas alcancen la circulación portal hipofisaria sin obstáculo. Ese mismo punto débil obliga a que exista otra barrera, situada un escalón más adentro, entre el líquido cefalorraquídeo y el propio tejido nervioso: esa función la cumplen los tanicitos, sellados entre sí por uniones estrechas que impiden el paso libre de sustancias. Su papel no se limita a contener. A través de esa misma posición estratégica, los tanicitos detectan la concentración de glucosa y de hormonas circulantes y transmiten esa información a los núcleos hipotalámicos vecinos. Un ejemplo bien documentado es el transporte de leptina: estudios con roedores han mostrado que los tanicitos captan la hormona en el lado sanguíneo y la liberan hacia el líquido cefalorraquídeo mediante un mecanismo dependiente de la vía ERK, facilitando así su acceso a las neuronas hipotalámicas que regulan el apetito. También intervienen en la regulación pulsátil de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), modulando el contacto entre las terminaciones nerviosas y el espacio perivascular según la fase del ciclo reproductivo. En los últimos años, varios grupos han propuesto que un subconjunto de tanicitos conserva, incluso en el cerebro adulto, capacidad de célula madre neural, capaz de generar nuevas neuronas y células gliales en el hipotálamo tuberal. La hipótesis sigue en discusión, pero ha cambiado la forma de entender esta población celular: de simple revestimiento a posible reserva regenerativa del hipotálamo. Rodríguez y su equipo, en una revisión de referencia publicada en 2005, dividieron los tanicitos en dos grandes grupos según su posición en la pared del tercer ventrículo. Los tanicitos alfa (subtipos α1 y α2) ocupan una posición más dorsal, próxima al núcleo arcuato; los tanicitos beta (β1 y β2) se sitúan más ventralmente, en el suelo del ventrículo y en la propia eminencia media, y son los que mantienen mayor contacto con los vasos portales. Entre ambos grupos existe una zona de transición donde los subtipos se entremezclan, lo que dificulta aislarlos por separado en preparaciones de tejido fresco. El tanicito comparte origen con el resto del epéndimo, la capa de células que reviste las cavidades del sistema nervioso central, pero se diferencia de sus vecinos por la ausencia de cilios batientes y por la longitud de su prolongación basal. Conviene no confundirlo tampoco con el ependimoma, un tumor que se origina en el linaje ependimario y del que existe, precisamente, una variante infrecuente denominada ependimoma tanicítico; se trata de entidades de naturaleza completamente distinta, una célula fisiológica y una neoplasia, que solo comparten origen embrionario. Del griego tanaós, "alargado". Lo propuso el anatomista Horstmann en 1954 al describir su morfología característica, muy distinta de la de una célula ependimaria común. No. Son células gliales, emparentadas con la glía radial embrionaria, aunque investigaciones recientes sugieren que algunos subtipos podrían dar lugar a neuronas nuevas en determinadas circunstancias. Una relación directa. Al ocupar la interfaz entre la sangre y el líquido cefalorraquídeo en la región del hipotálamo tuberal, los tanicitos están en posición privilegiada para detectar los niveles circulantes de glucosa, insulina y leptina. Transmiten esa información a las neuronas del núcleo arcuato encargadas de regular el apetito y el gasto energético. Por eso se han convertido en objeto de un interés creciente en la investigación sobre la obesidad, aunque su papel exacto en el ser humano todavía se está caracterizando. Predominan allí, pero no son exclusivos de esa cavidad: se han descrito células con fenotipo tanicítico, de menor tamaño, en el conducto central de la médula espinal.Qué es el tanicito
Mecanismo y función de barrera
Clasificación
Diferenciación con otras células y estructuras del sistema ependimario
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre "tanicito"?
¿Son neuronas los tanicitos?
¿Qué relación tienen con el hambre y la saciedad?
¿Se encuentran solo en el tercer ventrículo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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