DICCIONARIO MÉDICO
Ganciclovir
El ganciclovir es un antivírico análogo de nucleósido, derivado sintético de la guanina, activo sobre todo frente al citomegalovirus y otros herpesvirus. Su rasgo distintivo es que permanece casi inerte hasta que una enzima del propio virus lo activa dentro de la célula infectada, lo que concentra su efecto allí donde el virus se está multiplicando. Es el fármaco de referencia frente a la enfermedad por citomegalovirus en personas con inmunodepresión. Su código en la clasificación ATC es J05AB06. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). En su estructura, el ganciclovir imita a los componentes naturales del ADN para engañar a la maquinaria con la que el virus copia su material genético. Deriva de la guanina, una de las cuatro bases de los ácidos nucleicos. Su nombre químico es 9-(1,3-dihidroxi-2-propoximetil)guanina, abreviado como DHPG. Guarda un parentesco estrecho con el aciclovir, del que se separa por un grupo hidroximetilo añadido en la cadena lateral; ese pequeño detalle químico es el que amplía su actividad hacia el citomegalovirus. Su mayor potencia se dirige a ese virus, un herpesvirus que suele pasar inadvertido en quien tiene las defensas intactas y que provoca cuadros graves cuando el sistema inmunitario falla. También frena al virus del herpes simple de tipos 1 y 2, al de la varicela-zóster, al de Epstein-Barr y al herpesvirus humano de tipo 6. Que prefiera al citomegalovirus por encima de los demás no es casual: depende de cómo se pone en marcha el fármaco, y ese es el aspecto que lo hace distinto dentro de su grupo. El ganciclovir entra en las células por difusión, pero llega en una forma inactiva. Para funcionar necesita recibir tres grupos fosfato, y el primero de ellos es el paso decisivo. En una célula infectada por citomegalovirus, ese primer fosfato lo coloca una enzima del virus, la cinasa codificada por el gen UL97. El detalle tiene su gracia: el citomegalovirus carece de la timidina cinasa que sí poseen otros herpesvirus, así que ha de valerse de esta otra proteína para desencadenar, sin saberlo, la activación de su propio veneno. En el herpes simple o la varicela-zóster, el encargado de ese arranque es la timidina cinasa viral. Los dos fosfatos restantes los añaden ya enzimas de la célula humana. Una vez que lleva el primer fosfato, la molécula queda cargada eléctricamente y no puede salir de la célula: se acumula atrapada justo donde interesa. Por eso la fosforilación completa alcanza concentraciones muchas veces superiores en las células infectadas que en las sanas. Ahí está la clave de su selectividad. Ya en su forma de trifosfato, el compuesto se parece tanto al bloque natural que la polimerasa del virus lo confunde y lo introduce en la cadena de ADN que está fabricando. La copia se detiene. El virus deja de replicarse. Cuando el ganciclovir pierde eficacia, suele deberse a mutaciones en el gen UL97 o en la propia polimerasa viral, que dejan al fármaco sin activar o incapaz de bloquear la enzima. La vía intravenosa es la habitual para tratar la enfermedad por citomegalovirus en el entorno hospitalario. Existe además una presentación oftálmica en gel, con código ATC propio (S01AD09), y la posibilidad de inyectar el fármaco directamente en el humor vítreo cuando se busca una concentración alta dentro del ojo, por ejemplo en la retinitis por citomegalovirus. Por vía oral, las antiguas cápsulas se absorbían mal. Ese hueco lo ocupa hoy el valganciclovir, un profármaco que el organismo transforma en ganciclovir y que se absorbe mucho mejor por la boca. Cuando el virus se vuelve resistente o el paciente no tolera el fármaco, se recurre a otros antivirales como el foscarnet o el cidofovir, que atacan la replicación viral por caminos distintos. El sufijo -ciclovir es la terminación que la Denominación Común Internacional reserva para los antivirales emparentados con el aciclovir, análogos acíclicos de la guanina. Lo comparten el valaciclovir, el famciclovir o el penciclovir. La partícula final -vir señala que se trata de un antivírico. El fragmento inicial gan- no tiene un significado propio: se escogió para formar un nombre pronunciable y distinto de los demás. No son dos fármacos distintos en sentido estricto. El valganciclovir es la versión pensada para tomarse por boca: un profármaco que el cuerpo convierte en ganciclovir una vez absorbido. El ganciclovir propiamente dicho se emplea sobre todo por vía intravenosa u oftálmica. La respuesta está en el primer paso de su activación. Solo las células infectadas disponen de la enzima viral que coloca el fosfato inicial sobre la molécula; en las células no infectadas esa reacción apenas se produce, de modo que el fármaco se queda en su forma inactiva. A eso se suma que, una vez armado, bloquea mejor la polimerasa del virus que la de la propia célula. Esa doble selectividad explica que su efecto se dirija hacia donde el citomegalovirus se multiplica. La protección no es total, pero sí orienta el golpe hacia el virus. Si desea ampliar información, puede consultar:Qué es el ganciclovir
Activación selectiva en la célula infectada
Formulaciones y relación con el valganciclovir
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre ganciclovir?
¿Es lo mismo el ganciclovir que el valganciclovir?
¿Por qué actúa contra el virus sin dañar por igual a las células sanas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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