DICCIONARIO MÉDICO

Ventana redonda

La ventana redonda, en latín anatómico fenestra rotunda o fenestra cochleae, es el orificio situado en la base de la cóclea y cerrado por una membrana propia. Cede hacia el oído medio cada vez que el sonido, entrando por la ventana oval, empuja los líquidos del oído interno.

Qué es la ventana redonda

Es el segundo de los dos orificios que comunican la caja del oído medio con el oído interno; el primero, más arriba y más adelante, es la ventana oval. Se sitúa en la base de la rampa timpánica de la cóclea, alojada en una pequeña hendidura ósea, el nicho de la ventana redonda, que la oculta parcialmente y complica su acceso quirúrgico directo. Su contorno no es un círculo perfecto: el diámetro medio ronda los 2 mm, con una geometría algo irregular, casi de silla de montar, que se aparta bastante del nombre clásico.

El orificio queda cerrado por la membrana timpánica secundaria, llamada así por analogía con el tímpano. Tiene un grosor aproximado de 70 micras y tres capas: un epitelio externo hacia la caja del oído medio, un núcleo intermedio de tejido conjuntivo y un epitelio interno en contacto directo con la perilinfa. Esa estructura le da la elasticidad necesaria para desplazarse miles de veces al día sin romperse.

Etimología

"Ventana" procede del latín fenestra, abertura. El nombre fenestra rotunda se fijó por contraste con la fenestra ovalis, atendiendo sobre todo a la geometría de cada orificio más que a su función.

La denominación alternativa "ventana coclear" nombra la estructura por el compartimento al que da acceso, la rampa timpánica, y gana terreno en la literatura otológica reciente porque resulta más informativa que la puramente descriptiva.

Función: el punto de descompresión coclear

Los líquidos, prácticamente incompresibles, no admiten que entre energía por un lado sin que salga por otro. Cuando la platina del estribo empuja la perilinfa hacia el vestíbulo, la onda de presión recorre la rampa vestibular, gira en el helicotrema y desciende por la rampa timpánica hasta encontrar aquí su salida: la membrana cede hacia la caja del tímpano, absorbe el exceso de presión y permite que el ciclo se repita en cada vibración sonora.

Ese vaivén es justo lo que estimula, a su paso, a las células ciliadas del órgano de Corti: la onda hace vibrar la membrana basilar en un punto concreto de su longitud, distinto según la frecuencia del sonido, tal como describió Békésy en su teoría tonotópica. El avance de la platina y la cesión de esta membrana ocurren siempre en fases opuestas. Sin esa elasticidad, la cadena que va del aire del conducto auditivo al nervio coclear se interrumpiría justo en el penúltimo paso.

Patología: rotura, fístula y vía de fármacos

La membrana puede romperse por causas físicas. La más conocida es el barotrauma: en el buceo o ante cambios bruscos de presión atmosférica, una sobrepresión transmitida desde la nasofaringe a través de la trompa de Eustaquio puede desgarrarla. El resultado es una fístula perilinfática, con fuga de líquido hacia el oído medio, hipoacusia neurosensorial de aparición brusca, acúfeno y vértigo. Con menor frecuencia, las fístulas son iatrogénicas, tras cirugía del estribo, o postraumáticas, por fractura del peñasco.

En la otología actual, esta ventana ha ganado protagonismo por un motivo distinto: es permeable a moléculas pequeñas, lo que permite depositar un fármaco en la caja del tímpano, habitualmente mediante inyección intratimpánica, y dejar que atraviese la membrana por difusión hasta la perilinfa. Es la llamada vía intratimpánica, cada vez más usada en la enfermedad de Ménière y en la hipoacusia súbita idiopática, casos donde el tratamiento sistémico rinde poco o genera efectos indeseados.

Diferenciación con la ventana oval

Ocupan posiciones distintas de la misma pared laberíntica: la redonda, abajo y por detrás, escondida en su propio nicho; la oval, arriba y por delante, expuesta en la pared lateral del vestíbulo.

El cierre también difiere. Aquí sella una membrana fibrosa sin ningún huesecillo de por medio; allí sella un hueso, la platina del estribo, sujeta por el ligamento anular. Por eso una recibe directamente la energía mecánica de la cadena osicular y la otra se limita a ceder ante la onda de descompresión que esa energía genera.

Incluso enferman de manera distinta: la oval se asocia casi en exclusiva a la fijación del estribo por otosclerosis, mientras que esta ventana protagoniza hoy la vía de aplicación de fármacos al oído interno, además de su rotura ocasional por barotrauma.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre "ventana redonda"?

De la voz latina fenestra rotunda, fijada por contraste con la fenestra ovalis y atendiendo a la geometría de cada orificio. Convive con "ventana coclear", que la nombra por el compartimento al que conduce.

Si el sonido ya entra por la ventana oval, ¿para qué hace falta esta?

Porque el líquido del laberinto es incompresible. Si la platina empuja la perilinfa hacia dentro sin que exista un punto de salida elástico, la onda de presión no puede propagarse y el sonido no llega a las células ciliadas. Esta membrana, cediendo hacia el oído medio, es ese punto de salida.

¿Qué es exactamente la membrana timpánica secundaria?

La lámina que cierra este orificio, así llamada por analogía con la membrana timpánica propiamente dicha. Se diferencia de ella por su tamaño mucho menor, apenas 2 mm de diámetro, y por su localización en la pared laberíntica de la caja del tímpano. Mide unas 70 micras de grosor y tiene tres capas: un epitelio externo hacia el oído medio, un núcleo de tejido conjuntivo y un epitelio interno en contacto con la perilinfa.

¿Se rompe con facilidad?

No, es poco frecuente. El mecanismo más habitual es el barotrauma durante el buceo o ante cambios bruscos de presión. La rotura provoca una fuga de perilinfa hacia la caja del tímpano y se manifiesta con hipoacusia súbita, acúfeno y vértigo.

¿Por qué se habla de esta ventana como vía para administrar fármacos?

Porque su membrana deja pasar moléculas pequeñas y está en contacto directo con la perilinfa de la cóclea. Depositando un medicamento en la caja del tímpano, mediante una inyección sencilla a través del propio tímpano, la sustancia difunde a través de esta membrana hasta el oído interno y ejerce ahí su efecto local. La vía se emplea sobre todo en la enfermedad de Ménière y en la hipoacusia súbita idiopática, y es hoy un campo activo de investigación en otofarmacología.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Anatomía del oído. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD, NIH). ¿Cómo oímos? Estructura del oído y del nervio auditivo.
  3. JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery. The Human Round Window Membrane: An Electron Microscopic Study.
  4. Wikipedia (en inglés), consultada como referencia descriptiva de la anatomía de la ventana redonda. Round window.

Entradas relacionadas

  • Ventana oval. Pareja funcional de la ventana redonda y punto de entrada del sonido al oído interno.
  • Cóclea. Estructura espiral en cuya base, dentro de la rampa timpánica, se aloja la ventana redonda.
  • Oído interno. Compartimento al que la ventana redonda da acceso por la rampa timpánica.
  • Oído medio. Cavidad que se comunica con el oído interno a través del par de ventanas.
  • Perilinfa. Líquido de la rampa timpánica en contacto directo con la membrana timpánica secundaria.
  • Membrana basilar. Estructura que vibra al paso de la onda de presión que esta ventana permite.
  • Estribo. Huesecillo cuya platina genera, en la ventana oval, la onda que esta ventana absorbe.
  • Trompa de Eustaquio. Vía por la que los cambios de presión nasofaríngea pueden afectar a las dos ventanas.
  • Barotrauma. Mecanismo físico más frecuente de rotura de la membrana timpánica secundaria.
  • Hipoacusia. Pérdida auditiva que puede aparecer si la membrana se rompe.

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