DICCIONARIO MÉDICO
Tumor paratesticular
Un tumor paratesticular es la neoplasia que asienta en alguna de las estructuras anatómicas vecinas al testículo, dentro de la bolsa escrotal, pero sin originarse en el parénquima testicular propiamente dicho. La denominación reúne, por tanto, un grupo heterogéneo de lesiones del epidídimo, del cordón espermático y de las túnicas testiculares. Suponen menos del 5 % de las neoplasias intraescrotales y son benignas en aproximadamente tres de cada cuatro casos. Su mayor relevancia clínica está en la distinción clara con el tumor testicular propiamente dicho, una entidad mucho más temida y de manejo distinto. El término reúne todas las neoplasias originadas en las estructuras que rodean al testículo dentro del escroto, sin afectar al parénquima testicular propiamente dicho. La región paratesticular, por convención anatómica, incluye el epidídimo, el cordón espermático (con el conducto deferente, los vasos y los nervios que lo acompañan), las túnicas testiculares (la túnica vaginal con sus capas parietal y visceral, y la túnica albugínea) y, en sentido amplio, los conductos eyaculadores. La piel escrotal, en cambio, no se considera región paratesticular y sus tumores se clasifican aparte. El prefijo griego παρά (pará) significa «al lado de» o «junto a», y el adjetivo «testicular» procede del latín testis, «testículo». «Paratesticular» equivale entonces, literalmente, a «junto al testículo», y delimita con bastante precisión la región anatómica a la que la denominación se refiere: el espacio inmediato al testículo, pero distinto de él. Desde el punto de vista epidemiológico, el conjunto de los tumores paratesticulares es infrecuente: representa menos del 5 % de todas las neoplasias intraescrotales. La inmensa mayoría son benignos, en torno al 70-75 % de las series publicadas. La distribución por edad y por tipo histológico no es uniforme: los rabdomiosarcomas paratesticulares predominan en niños y adolescentes, los tumores adenomatoides en adultos jóvenes y de mediana edad, y los liposarcomas del cordón espermático en varones de más de cincuenta años. Lipoma del cordón espermático. Cuando se incluye en las series, suele ser el más frecuente. Se origina en el tejido adiposo del cordón espermático y se manifiesta como una masa blanda, indolora, generalmente palpable por encima del polo superior del testículo. Tumor adenomatoide. Es la neoplasia paratesticular sólida más frecuente cuando se excluye el lipoma; supone entre el 30 y el 60 % de los casos. Tiene origen mesotelial y se localiza con preferencia en el polo inferior del epidídimo, sobre todo del lado izquierdo, aunque también puede aparecer en la túnica albugínea, en el cordón espermático y en otros emplazamientos. Macroscópicamente es una masa pequeña, redondeada, firme y bien delimitada, de menos de 2 cm en la mayoría de los casos. Es invariablemente benigno. Las primeras descripciones modernas las hicieron Golden y Ash en 1945, que acuñaron el término adenomatoid tumor en su revisión del tracto genital masculino y femenino. Cistadenoma papilar del epidídimo. Lesión rara, benigna, con interés clínico añadido por su asociación con la enfermedad de von Hippel-Lindau: hasta una tercera parte de los casos bilaterales corresponden a pacientes con este síndrome hereditario. Leiomioma. Tumor benigno del músculo liso, en este caso de la pared del epidídimo o del cordón espermático. Es muy infrecuente. Pseudotumor fibroso paratesticular. No es una neoplasia verdadera, sino una proliferación reactiva del tejido conjuntivo, a menudo asociada a un antecedente inflamatorio o traumático. Su aspecto puede simular un tumor sólido en la ecografía y exigir confirmación histológica. Rabdomiosarcoma paratesticular. Es el tumor paratesticular maligno más frecuente en niños y adolescentes. Se origina en el cordón espermático o en la túnica vaginal, a partir de células del músculo esquelético embrionario. Forma parte del grupo de los sarcomas de partes blandas pediátricos y tiene un comportamiento biológico agresivo. Liposarcoma del cordón espermático. Es el sarcoma paratesticular más frecuente en el adulto. Aparece sobre todo a partir de la quinta década de la vida. Suele crecer de manera lenta y progresiva, lo que retrasa su identificación clínica. Leiomiosarcoma. Tumor maligno del músculo liso del cordón espermático o del epidídimo. Es raro y agresivo. Mesotelioma maligno de la túnica vaginal. Lesión muy infrecuente, originada en el mesotelio que reviste el saco vaginal del testículo. Se ha asociado a la exposición previa al asbesto, en paralelo a la conocida vinculación del mesotelioma pleural con ese mismo factor. Tumor testicular. Es la entidad con la que el tumor paratesticular comparte la presentación inicial: una masa palpable en el escroto. La diferencia principal es la localización: el tumor testicular crece en el parénquima del testículo, mientras que el paratesticular asienta en estructuras vecinas. La distinción se establece habitualmente por la ecografía, y tiene importancia capital, ya que los tumores testiculares son malignos en su inmensa mayoría (carcinomas germinales) mientras que los paratesticulares son mayoritariamente benignos. Quiste de epidídimo y espermatocele. Lesiones quísticas benignas frecuentes del epidídimo, no neoplásicas. En la ecografía se reconocen con facilidad por su contenido líquido y su pared delgada. Suelen confundirse con un tumor sólido por la palpación, pero la imagen las separa con claridad. Hidrocele. Acumulación de líquido entre las dos hojas de la túnica vaginal. No es un tumor, pero se manifiesta como un aumento del volumen escrotal y puede coexistir con un tumor adenomatoide subyacente, lo que en ocasiones lleva a su descubrimiento incidental. Varicocele. Dilatación del plexo venoso pampiniforme del cordón espermático. Tampoco es una neoplasia, aunque su consistencia palpable y su localización pueden generar confusión inicial. Literalmente, «junto al testículo». El prefijo griego παρά (pará) significa «al lado de», y el adjetivo «testicular» procede del latín testis. La denominación delimita una región anatómica concreta: el conjunto de estructuras situadas en el interior del escroto pero distintas del parénquima testicular, es decir, el epidídimo, el cordón espermático, las túnicas y los anejos. En su mayoría, no. Entre el 70 y el 75 % de los tumores paratesticulares son benignos, una proporción muy superior a la de los tumores que asientan en el propio testículo. El más frecuente, el tumor adenomatoide, es invariablemente benigno. Los tipos malignos existen (rabdomiosarcoma en niños, liposarcoma del cordón espermático en adultos, leiomiosarcoma y mesotelioma de la túnica vaginal), pero son menos comunes y suelen distinguirse por su crecimiento rápido y por su mayor tamaño en el momento de la primera valoración. Por la localización anatómica. La ecografía escrotal permite delimitar con bastante precisión si la lesión asienta en el parénquima testicular o en las estructuras vecinas. La distinción es crítica: los tumores testiculares son mayoritariamente neoplasias germinales malignas, mientras que los paratesticulares son benignos en su inmensa mayoría. La resolución correcta de esta cuestión condiciona el resto del manejo clínico, ya que evita orquiectomías innecesarias cuando la lesión es paratesticular y susceptible de extirpación local conservadora. Una neoplasia benigna, rara, de origen mesotelial. Es la lesión sólida paratesticular más frecuente cuando se excluye el lipoma. En el varón se localiza con preferencia en el polo inferior del epidídimo, aunque puede aparecer también en la túnica albugínea, el cordón espermático y otras estructuras. En la mujer, la misma entidad asienta sobre todo en el útero y las trompas de Falopio. El epónimo «adenomatoide» fue acuñado por los patólogos estadounidenses Golden y Ash en 1945. Depende de la edad. En niños y adolescentes, el rabdomiosarcoma paratesticular, originado en el cordón espermático o la túnica vaginal a partir de células del músculo esquelético embrionario. En adultos, el liposarcoma del cordón espermático, que aparece sobre todo a partir de la quinta década de la vida. Otros sarcomas (leiomiosarcoma, fibrosarcoma) y el mesotelioma maligno de la túnica vaginal son aún menos frecuentes. Si desea profundizar en conceptos asociados al tumor paratesticular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un tumor paratesticular
Tumores paratesticulares benignos
Tumores paratesticulares malignos
Diferenciación con otras lesiones intraescrotales
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «paratesticular»?
¿Son malignos los tumores paratesticulares?
¿Cómo se distingue un tumor paratesticular de uno testicular?
¿Qué es un tumor adenomatoide?
¿Cuál es el tumor paratesticular maligno más frecuente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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