DICCIONARIO MÉDICO
Teicoplanina
La teicoplanina es un antibiótico del grupo de los glucopéptidos, activo frente a bacterias grampositivas, incluidas cepas resistentes a meticilina. Se emplea en infecciones graves como bacteriemias, endocarditis y osteomielitis, y constituye una alternativa a la vancomicina con la que comparte mecanismo de acción. Su código en la clasificación ATC es J01XA02. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Se trata de un antibiótico glucopeptídico obtenido por fermentación de Actinoplanes teichomyceticus, un actinomiceto aislado en 1978 a partir de una muestra de suelo recogida en la India. La molécula no es una sustancia única: la teicoplanina comercial es en realidad una mezcla de varios componentes estrechamente emparentados (los llamados factores A2-1 a A2-5, más el componente A3-1), que difieren entre sí en la cadena de ácido graso unida al residuo de glucosamina. Esa diversidad estructural no es un defecto del proceso de producción; cada variante contribuye a la actividad del conjunto. Al igual que la vancomicina, la teicoplanina actúa inhibiendo la síntesis de peptidoglicano en la pared celular bacteriana. Lo hace uniéndose al extremo D-alanil-D-alanina de los precursores del peptidoglicano, pero en un sitio distinto del que ocupan los betalactámicos. Esa particularidad explica por qué los glucopéptidos conservan actividad frente a estafilococos resistentes a meticilina y a otros betalactámicos. Comparar la teicoplanina con la vancomicina resulta casi inevitable, porque ambas ocupan el mismo nicho terapéutico. La teicoplanina tiene una vida media considerablemente más larga, lo que permite intervalos de administración más espaciados y hace viable, en ciertos contextos, la vía intramuscular (la vancomicina solo se administra por vía intravenosa). Esa vida media prolongada también facilita el paso a tratamiento ambulatorio en infecciones que requieren ciclos largos de antibioterapia, como la osteomielitis o la endocarditis infecciosa. La tolerancia es otro punto de diferencia. El perfil de toxicidad renal y auditiva de la teicoplanina suele ser más favorable que el de la vancomicina, aunque esto no exime de monitorización, sobre todo cuando se combina con aminoglucósidos u otros fármacos nefrotóxicos. La penetración en el sistema nervioso central, sin embargo, es limitada: la alta unión a proteínas plasmáticas (alrededor del 90 %) y el peso molecular elevado dificultan el paso a través de la barrera hematoencefálica. El espectro cubre Staphylococcus aureus (incluidos los resistentes a meticilina), Staphylococcus epidermidis, estreptococos, enterococos y anaerobios grampositivos como Clostridium difficile. No tiene actividad frente a gramnegativos. Comparten mecanismo de acción y espectro, pero la teicoplanina tiene una vida media más larga que permite administrarla con menor frecuencia e incluso por vía intramuscular. Su perfil de toxicidad renal y auditiva tiende a ser más favorable, lo que la convierte en una opción preferida cuando se necesitan ciclos prolongados de tratamiento. Su alta unión a proteínas y su elevado peso molecular limitan mucho el paso al líquido cefalorraquídeo. Eso la hace poco útil en infecciones del sistema nervioso central, donde se prefieren otros antibióticos con mejor penetración meníngea. No. Los glucopéptidos son moléculas grandes que no atraviesan la membrana externa de los gramnegativos. La teicoplanina se limita a infecciones por bacterias grampositivas. Si desea ampliar información sobre antibióticos y microorganismos grampositivos, puede consultar:Qué es la teicoplanina
Perfil farmacológico frente a la vancomicina
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia la teicoplanina de la vancomicina?
¿Por qué no se usa la teicoplanina para tratar meningitis?
¿Es eficaz frente a bacterias gramnegativas?
Referencias
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