DICCIONARIO MÉDICO
Glucopéptido
Los glucopéptidos (o glicopéptidos) son una familia de antibióticos de alto peso molecular que actúan inhibiendo la síntesis del peptidoglicano de la pared celular bacteriana. Son activos exclusivamente frente a microorganismos grampositivos y constituyen una de las últimas líneas de defensa frente a infecciones por estafilococos resistentes a meticilina. El término combina el prefijo griego γλυκύς (glykýs, «dulce», alusivo a los azúcares que forman parte de la molécula) con péptido (del griego πεπτός, peptós, «digerido»), porque la estructura central está constituida por una cadena peptídica cíclica a la que se unen residuos de aminoazúcar. La molécula resultante es grande, hidrofílica, y no puede atravesar la membrana externa de las bacterias gramnegativas, lo que explica su espectro restringido. El primer glucopéptido de uso clínico, la vancomicina, fue aislado en 1956 a partir de Amycolatopsis orientalis, un actinomiceto encontrado en una muestra de suelo de Borneo. Se introdujo en la práctica médica en 1958, justo cuando las infecciones hospitalarias por estafilococos resistentes a penicilina empezaban a convertirse en un problema serio. El segundo miembro relevante del grupo, la teicoplanina, se obtuvo a finales de la década de 1970 de Actinoplanes teichomyceticus y alcanzó la clínica en los años ochenta. Para construir su pared celular, la bacteria necesita ensamblar cadenas de peptidoglicano a partir de precursores que terminan en el dipéptido D-alanil-D-alanina (D-Ala-D-Ala). Los glucopéptidos se unen físicamente a esa terminación D-Ala-D-Ala, y al hacerlo bloquean dos pasos consecutivos del ensamblaje: la transglicosilación (unión de las unidades de azúcar entre sí) y la transpeptidación (formación de los puentes entre cadenas que dan rigidez a la pared). Sin esos puentes, la pared pierde integridad estructural y la bacteria acaba lisándose. El mecanismo difiere del de las cefalosporinas y las penicilinas, que inhiben las mismas etapas finales pero atacando directamente las enzimas transpeptidasas (las llamadas PBP, penicillin-binding proteins). Los glucopéptidos no tocan las PBP: secuestran el sustrato. Esa diferencia explica por qué conservan actividad frente a Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM), en el que las PBP están modificadas pero la terminación D-Ala-D-Ala sigue intacta. La resistencia a los glucopéptidos tardó décadas en aparecer, pero cuando lo hizo planteó un desafío terapéutico considerable. El mecanismo más conocido lo portan ciertas cepas de Enterococcus (denominadas VRE, del inglés vancomycin-resistant enterococci): una batería de genes (el operón van) reprograma la síntesis de la pared para que el precursor termine en D-alanil-D-lactato en lugar de D-alanil-D-alanina. La afinidad del glucopéptido por esa terminación alterada cae unas mil veces, y el antibiótico deja de funcionar. En Staphylococcus aureus se han descrito también cepas con sensibilidad intermedia (VISA/GISA), cuyo mecanismo es diferente: acumulan mutaciones que engrosan la pared celular y «atrapan» las moléculas de glucopéptido en las capas externas, impidiendo que alcancen los precursores nacientes en la cara interna. Por tamaño. La molécula de un glucopéptido es demasiado voluminosa para atravesar los poros de la membrana externa de las bacterias gramnegativas, una barrera lipídica adicional que las grampositivas no poseen. El peptidoglicano está ahí, pero el antibiótico no llega a él. Sí. La variante glicopéptido sigue la raíz griega γλυκύς con mayor fidelidad fonética, mientras que glucopéptido utiliza la adaptación castellana gluco-. En la literatura médica en español se encuentran ambas formas indistintamente; en inglés la grafía habitual es glycopeptide. Dos clásicos (vancomicina y teicoplanina) y dos de segunda generación (dalbavancina y oritavancina), estos últimos diseñados con cadenas lipofílicas que prolongan su semivida y mejoran la actividad frente a algunas cepas con sensibilidad reducida. La telavancina, un lipoglucopéptido semisintético, se incluye a veces en el grupo, aunque su perfil farmacológico la sitúa a medio camino entre los glucopéptidos y los lipopéptidos. Si desea profundizar en conceptos asociados a los glucopéptidos, puede consultar:Qué es un glucopéptido
Cómo actúan sobre la pared bacteriana
El problema de la resistencia
Preguntas frecuentes
¿Por qué los glucopéptidos no funcionan contra bacterias gramnegativas?
¿Es lo mismo glucopéptido que glicopéptido?
¿Cuántos glucopéptidos existen?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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