DICCIONARIO MÉDICO

Semaglutida

La semaglutida es un agonista del receptor del GLP-1, un análogo sintético del péptido similar al glucagón tipo 1, la hormona que el intestino libera tras las comidas. Se emplea en la diabetes mellitus tipo 2 y en el control del peso corporal. Su rasgo diferencial dentro de los miméticos de la incretina es una modificación química que la fija a la albúmina del plasma y prolonga su permanencia en el organismo cerca de una semana. Su código en la clasificación ATC es A10BJ06.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la semaglutida

La semaglutida imita la acción de una hormona intestinal, el GLP-1 o péptido similar al glucagón tipo 1, que se segrega en respuesta a la ingesta de alimentos y participa en la regulación de la glucosa en sangre. Comparte un 94 % de su secuencia con el GLP-1 humano, del que deriva por diseño. Se encuadra entre los agonistas del receptor del GLP-1, un grupo también conocido como miméticos de la incretina.

Su indicación original fue el control de la glucemia en adultos con diabetes mellitus tipo 2. Con el tiempo se le han reconocido otros usos: la reducción del peso corporal en personas con obesidad o sobrepeso, la disminución del riesgo de episodios cardiovasculares graves en pacientes seleccionados y, desde 2025, la esteatohepatitis metabólica, una forma de enfermedad hepática ligada al hígado graso. La molécula es la misma en todos los casos; cambian la concentración de la presentación y la indicación autorizada.

Una versión modificada del GLP-1 humano

El GLP-1 natural tiene una vida muy corta. Una enzima, la dipeptidil-peptidasa 4 (DPP-4), lo degrada en cuestión de minutos, lo que limita su utilidad como medicamento. La semaglutida se concibió justamente para sortear ese obstáculo. Sobre la secuencia del péptido original se introdujeron tres cambios: en la posición 8 se sustituyó un aminoácido por ácido alfa-aminoisobutírico, lo que blinda la molécula frente a la DPP-4; en la posición 34 se cambió una lisina por una arginina; y a la lisina de la posición 26 se le ancló, a través de un espaciador, una cadena de ácido graso de 18 carbonos.

Esa cadena grasa es la pieza clave. Le permite unirse de forma reversible a la albúmina (la proteína más abundante del plasma sanguíneo), que funciona como un depósito y va liberando el fármaco poco a poco. El resultado es una semivida de alrededor de 165 horas, unos siete días. Por eso una sola administración semanal basta para sostener el efecto.

Sobre el receptor, la semaglutida reproduce las funciones del GLP-1: estimula al páncreas para que libere insulina cuando la glucosa en sangre está alta, frena la secreción de glucagón, ralentiza el vaciamiento del estómago y actúa sobre los centros cerebrales que regulan el apetito, con lo que aumenta la saciedad. La liberación de insulina que provoca depende de la glucosa presente en cada momento, un matiz que distingue su forma de actuar de la de otros antidiabéticos.

Del inyectable al comprimido oral

Los péptidos son moléculas frágiles. El aparato digestivo los descompone antes de que alcancen la circulación, razón por la cual las hormonas de esta clase se habían administrado siempre por vía inyectable. La semaglutida rompió esa norma: fue el primer agonista del receptor del GLP-1 que llegó a comercializarse en comprimidos.

Todo depende de un excipiente, el salcaprozato sódico (conocido por sus siglas inglesas, SNAC), que se coformula con el péptido y crea a su alrededor un microambiente que lo protege del ácido gástrico y facilita su paso a través de la mucosa del estómago. Aun con esa ayuda, la fracción que se absorbe por vía oral es pequeña, lo que obliga a manejar cantidades de principio activo mayores que por la vía inyectable.

Por vía subcutánea se administra una vez por semana; por vía oral, una vez al día. La primera aprobación de la semaglutida llegó en 2017, de la mano de la compañía Novo Nordisk, para la forma inyectable. La versión oral obtuvo el visto bueno regulatorio entre 2019 y 2020.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede el nombre semaglutida?

La terminación -glutida es el elemento que la Denominación Común Internacional reserva para los análogos del GLP-1, el péptido similar al glucagón. El comienzo de la palabra, sema-, no tiene significado propio: sirve para diferenciar esta molécula de las demás de su grupo, como la liraglutida, la dulaglutida o la exenatida.

¿Es la semaglutida lo mismo que la insulina?

No. La insulina es una hormona que hace descender la glucosa introduciéndola directamente en las células. La semaglutida ni aporta insulina ni la sustituye: empuja al páncreas a segregarla en el momento oportuno y actúa, además, sobre el apetito y el vaciado del estómago. Son medicamentos de mecanismos distintos que en ocasiones se emplean de forma conjunta.

¿Por qué basta con una inyección a la semana?

Porque la molécula está diseñada para permanecer mucho tiempo en circulación. La cadena de ácido graso que incorpora se une a la albúmina del plasma y frena su eliminación, de modo que su semivida ronda los siete días. El GLP-1 humano, por comparación, desaparece en pocos minutos. Ese salto de escala temporal, de minutos a días, es lo que separa a la hormona natural de su análogo farmacológico.

Referencias

  1. MedlinePlus (NIH). Semaglutida.
  2. MedlinePlus (NIH). Inyección de semaglutida.
  3. MedlinePlus (NIH). Agonistas del GLP-1.
  4. Kommu S, Whitfield P. National Center for Biotechnology Information (NCBI/NIH). Semaglutide - StatPearls.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea situar la semaglutida en su contexto, estas entradas del diccionario le pueden interesar:

  • Agonista: sustancia que se une a un receptor y desencadena su respuesta biológica.
  • Glucagón: hormona pancreática que eleva la glucosa en sangre y da nombre a la familia del GLP-1.
  • Insulina: hormona que reduce la glucemia y cuya liberación potencia la semaglutida.
  • Diabetes mellitus: enfermedad metabólica marcada por cifras altas de glucosa en sangre.
  • Metformina: antidiabético oral habitual como primer escalón en la diabetes tipo 2.

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