DICCIONARIO MÉDICO
Punción
Una punción es la introducción de un instrumento agudo (una aguja, un trocar) a través de la piel hasta un tejido, un órgano o una cavidad del cuerpo, con el fin de extraer un líquido, obtener una muestra o introducir una sustancia. Es uno de los gestos más antiguos y más repetidos de la medicina, y da nombre a procedimientos tan distintos entre sí como una simple extracción de sangre y el acceso al líquido que rodea el cerebro. La palabra procede del latín punctio, -onis, derivado del verbo pungere, "pinchar" o "punzar". Está documentada en español desde 1493, y ya en el latín médico designaba una acción muy próxima a la actual. El diccionario de la Real Academia Española la define, en su acepción médica, como la introducción de un instrumento agudo (trocar o aguja) en un tejido, órgano o cavidad; conserva además una segunda acepción, hoy en desuso, como sinónimo de punzada o dolor agudo pasajero. Puncionar no es lo mismo que inyectar, aunque ambos gestos compartan la aguja. Una inyección busca introducir una sustancia; una punción, en su sentido estricto, busca atravesar una barrera anatómica para llegar a un espacio, y desde ahí puede extraer, medir o instilar. El instrumento tampoco define el procedimiento: la misma aguja hipodérmica sirve para puncionar una vena, un músculo o una articulación, según el destino y la técnica empleados. Las punciones se agrupan, de forma clásica, en diagnósticas y terapéuticas. Las primeras persiguen obtener una muestra (líquido, células, tejido) que después se analiza en el laboratorio para orientar un diagnóstico. Las segundas buscan un efecto directo sobre el paciente: aliviar la presión de una cavidad distendida por líquido, administrar un fármaco en un punto concreto o drenar una acumulación que compromete la función de un órgano. No son categorías excluyentes. Una misma punción articular, por ejemplo, puede servir a la vez para analizar el líquido sinovial y para aliviar la tensión que ese líquido produce. El territorio anatómico da nombre a la mayoría de los tipos de punción, y cada uno tiene su propia técnica, sus propios riesgos y su propia entrada en este diccionario. En el sistema nervioso central, el objetivo suele ser el líquido cefalorraquídeo: así ocurre en la punción lumbar, la más practicada de las tres, y en sus variantes menos frecuentes, la punción cisternal y la punción ventricular. Fuera del sistema nervioso, cada cavidad tiene su propio nombre técnico, casi siempre construido sobre la raíz griega kentéō, "perforar", combinada con la región afectada. Así nacen la toracocentesis, que punciona la cavidad pleural, y la paracentesis, que hace lo propio en el abdomen. En una articulación, el procedimiento se llama artrocentesis; si el destino es el saco que envuelve el corazón, pericardiocentesis. La punción de un vaso sanguíneo tiene, a su vez, nombre propio según se trate de una vena o una arteria, y es el gesto más repetido de todos: cada extracción de sangre y cada canalización de una vía es, técnicamente, una punción venosa. Existe además un uso de la punción orientado a obtener tejido, no líquido: la punción-aspiración con aguja fina, empleada sobre todo en el estudio de nódulos y masas, aspira células con una aguja de calibre muy fino para su examen bajo el microscopio. Y hay un capítulo aparte, ajeno por completo a lo diagnóstico: la punción seca, técnica de fisioterapia invasiva que emplea la aguja como estímulo mecánico sobre puntos dolorosos del músculo, sin extraer ni inyectar nada. Conviene no confundir la punción con el instrumento que la hace posible ni con lo que queda insertado después de ella. La aguja es la herramienta; la punción, la acción de introducirla. El trocar, un instrumento con punta afilada y una cánula hueca, se emplea cuando además de perforar hace falta dejar abierto un canal de trabajo, como sucede en algunas punciones abdominales o torácicas de mayor calibre. El trépano, por su parte, no punciona tejidos blandos: perfora hueso, y es el instrumento que abre paso a procedimientos como la punción ventricular. Tampoco debe confundirse con la biopsia en sentido amplio. Toda punción con fines de obtención de tejido es, de algún modo, una forma de biopsia, pero no toda biopsia se realiza mediante punción: existen biopsias quirúrgicas, por incisión, que no encajan en esta definición. Del latín punctio, -onis, sustantivo derivado de pungere ("pinchar", "punzar"). La misma raíz dio, por caminos distintos, "puntada", "puntual" y "punzón". El uso médico del término está documentado en español desde el siglo XV. No. Toda inyección requiere puncionar, pero no toda punción inyecta. La punción es el acto de atravesar una barrera con un instrumento; puede terminar en una extracción, una inyección o, simplemente, en la colocación de un catéter que queda insertado. El sufijo -centesis, del griego kentéō, se aplica sobre todo a punciones de cavidades corporales amplias, como el tórax o el abdomen. Las punciones del sistema nervioso central (lumbar, cisternal, ventricular) conservan en cambio la denominación latina directa, herencia de la tradición neurológica europea del siglo XIX en la que se desarrollaron. Depende del calibre de la aguja, de la profundidad y del tejido implicado. Una punción venosa rutinaria no la requiere. Las punciones de cavidades profundas suelen practicarse con anestesia local en la piel y el trayecto de entrada. La diagnóstica busca una muestra para analizar; la evacuadora, retirar una cantidad de líquido que está causando un problema por sí misma, como ocurre en un derrame pleural voluminoso. Una misma técnica puede aplicarse con uno u otro propósito, e incluso con ambos en el mismo acto.Qué es una punción
Con qué finalidad se realiza
Clasificación según la zona del cuerpo
Diferenciación con términos afines
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra "punción"?
¿Es lo mismo una punción que una inyección?
¿Por qué algunas punciones se llaman "centesis" y otras no?
¿Toda punción necesita anestesia?
¿Qué diferencia hay entre una punción diagnóstica y una punción evacuadora?
Referencias
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