DICCIONARIO MÉDICO
Punción cisternal
La punción cisternal, también llamada punción suboccipital, consiste en introducir una aguja por la nuca, a través de la membrana atlantooccipital posterior, hasta alcanzar la cisterna magna, un depósito de líquido cefalorraquídeo situado entre el cerebelo y el bulbo raquídeo. Es una de las tres vías clásicas de acceso a ese líquido, junto a la punción lumbar y la punción ventricular, y la de uso más restringido de las tres. El Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina la describe como la punción de la cisterna magna a través de la membrana atlantooccipital posterior, generalmente bajo guía fluoroscópica, para obtener líquido cefalorraquídeo o para inyectar fármacos, contraste radiológico o isótopos. El punto de entrada se sitúa entre el borde posterior del agujero occipital y la protuberancia occipital externa, un margen estrecho que exige precisión y, casi siempre, control por imagen. Su cercanía al tronco del encéfalo es, a la vez, lo que la hace posible y lo que la hace delicada: la cisterna magna es amplia y de fácil localización anatómica, pero un error de trayectoria pone en riesgo estructuras vitales que la punción lumbar, más alejada de ellas, no compromete. El acceso a la cisterna magna se describió por primera vez en 1919, cuando el médico estadounidense James B. Ayer publicó una técnica que introducía la aguja algo más de un dedo por encima de la apófisis espinosa de la primera vértebra cervical. Al año siguiente ya había documentado su experiencia en cuarenta y tres pacientes, todos con resultado satisfactorio. Durante varias décadas, la punción cisternal se empleó de forma habitual para obtener líquido cefalorraquídeo cuando la vía lumbar no era practicable, y también en mielografía, la técnica radiológica que delimitaba el contorno del canal espinal antes de que existieran otras formas de obtener esa imagen. Con la llegada de la resonancia magnética, la mielografía perdió buena parte de su razón de ser, y con ella decayó el uso diagnóstico de la punción cisternal. En los años sesenta se desarrolló además una variante técnica, la punción cervical entre las vértebras C1 y C2, que permitía un acceso más directo al espacio subaracnoideo con menos complicaciones que la vía suboccipital clásica. Hoy, la punción cisternal con fines exclusivamente diagnósticos apenas tiene lugar: la resonancia magnética resuelve casi todo lo que antes exigía esta vía. Conserva, en cambio, cierto papel terapéutico, sobre todo cuando es necesario administrar un fármaco por vía intratecal y se necesita que se distribuya con rapidez, ya que el volumen de líquido cefalorraquídeo que circula por la cisterna magna es mayor y su renovación más veloz que en el saco lumbar. Se practica siempre en un entorno hospitalario, con guía por imagen, y a cargo de un especialista en neurocirugía o neurorradiología intervencionista. Porque el punto de entrada de la aguja se localiza justo por debajo del hueso occipital, en la nuca. Los dos nombres, cisternal y suboccipital, designan la misma técnica y se usan indistintamente en la literatura médica. Conlleva más riesgo, sí, por la proximidad de la aguja al tronco del encéfalo. Es también la razón por la que hoy se reserva a situaciones concretas y se practica siempre bajo control de imagen. El médico James B. Ayer, en 1919, en Estados Unidos. Su publicación original recogía la técnica de acceso a la cisterna magna que, con variantes, sigue empleándose hoy. Rara vez. Prácticamente todo lo que antes se resolvía con una punción cisternal diagnóstica, como la mielografía, se estudia hoy con resonancia magnética.Qué es la punción cisternal
Origen y evolución de la técnica
Uso actual
Preguntas frecuentes
¿Por qué también se llama punción suboccipital?
¿Es más peligrosa que la punción lumbar?
¿Quién describió esta técnica por primera vez?
¿Se sigue usando para diagnóstico?
Referencias
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