DICCIONARIO MÉDICO
Pulso venoso
El pulso venoso es el conjunto de ondas de presión que se observan en las venas próximas al corazón, sobre todo en la vena yugular interna, y que reflejan los cambios de presión de la aurícula derecha a lo largo del ciclo cardíaco. No procede de la eyección ventricular, como el pulso arterial, sino de la transmisión retrógrada de presiones desde las cavidades derechas. Las venas no laten por sí solas: el retorno de sangre al corazón es un flujo continuo, impulsado por la diferencia de presión entre la periferia y la aurícula derecha. Aun así, las venas del cuello dejan ver un movimiento ondulante fácil de confundir con el pulso arterial vecino. Lo que ocurre es que la aurícula derecha, al contraerse y relajarse en cada ciclo, genera oscilaciones de presión que viajan en sentido contrario al de la sangre, hacia arriba, a través de la vena cava superior y las venas braquiocefálicas hasta llegar a las yugulares. Ese trayecto apenas tiene válvulas que lo interrumpan. Por eso la columna de sangre venosa transmite con bastante fidelidad lo que sucede en las cavidades derechas del corazón: la contracción auricular, el cierre de la válvula tricúspide y el llenado pasivo de la aurícula durante la sístole ventricular. El resultado es una onda con tres crestas y dos descensos, conocidas convencionalmente como ondas a, c y v, y valles x e y. Su morfología detallada y su lectura clínica se desarrollan en la entrada pulso yugular, que es la aplicación práctica de este concepto en la exploración física. El pulso arterial es una onda de presión que genera directamente la eyección del ventrículo izquierdo: tiene un latido franco, palpable, que no cambia con la postura ni con la respiración. El venoso es otra cosa. Es una onda de volumen más suave, visible pero difícil de palpar, que desciende con la inspiración porque la presión negativa del tórax favorece el retorno venoso, y que se atenúa al incorporar al paciente. Hay una maniobra sencilla que los distingue a la cabecera: si se comprime la vena por encima del punto de observación, el pulso venoso desaparece; el arterial no se inmuta. El pulso venoso da acceso directo a algo que ningún otro signo clínico ofrece con tanta inmediatez: la presión venosa central y la dinámica del corazón derecho. Una onda a desproporcionadamente alta, una onda v sistólica prominente propia de la insuficiencia tricuspídea, o un descenso y rápido y profundo, tienen valor diagnóstico inmediato, sin necesidad de pruebas instrumentales. No, no en el sentido del pulso arterial. Las venas no se contraen de forma rítmica. Lo que se observa como "pulso venoso" es la transmisión hacia atrás de los cambios de presión que ocurren en la aurícula derecha durante el ciclo cardíaco, y solo resulta visible en las venas del cuello por su cercanía al corazón y por la ausencia casi total de válvulas interpuestas. Con dificultad. Es una onda de volumen, no de presión, y su amplitud es mucho menor que la del pulso carotídeo que late justo al lado. Se aprecia mejor mirando cómo ondula la columna venosa en el cuello que intentando palparla.Qué es el pulso venoso y por qué existe
Diferencia con el pulso arterial
Qué información aporta
Preguntas frecuentes
¿Las venas tienen pulso propio?
¿Se puede palpar el pulso venoso, igual que el arterial?
Referencias
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