DICCIONARIO MÉDICO
Pierna
En anatomía humana, la pierna es el segmento del miembro inferior situado entre la rodilla y el tobillo, sostenido por la tibia y el peroné. En el habla cotidiana, en cambio, la palabra nombra la extremidad inferior completa, desde la cadera hasta el pie. El Diccionario de la lengua española recoge dos acepciones para pierna, y conviene no mezclarlas. La más extendida la define como la extremidad inferior de las personas, de la cadera al pie: es el uso que domina en la conversación diaria, el mismo con el que alguien dice que le duelen «las piernas» tras una caminata larga. La segunda acepción, de uso técnico, la limita a la parte comprendida entre la rodilla y el pie. Esta es la que emplea la anatomía. La pierna, en sentido estricto, se articula con el muslo en la rodilla y con el pie en el tobillo, y deja fuera de su territorio todo el segmento femoral. Detrás del nombre hay una pequeña sorpresa etimológica. Pierna desciende del latín perna, voz que en su día no señalaba una extremidad humana, sino un jamón: la pata trasera del cerdo, curada para el consumo. Los grafitis conservados en las tabernas de Pompeya, sepultadas por la erupción del año 79 después de Cristo, anunciaban pernam entre los platos del día. El latín culto, más formal, reservaba para la extremidad humana la voz crus, crūris, la misma que sobrevive hoy en el adjetivo médico crural, con entrada propia en este diccionario. El habla popular, sin embargo, prefirió la imagen jugosa de perna, y fue esta la que terminó imponiéndose en el paso al castellano. Dos huesos largos forman el esqueleto de la pierna. La tibia, medial y voluminosa, soporta la mayor parte del peso corporal. El peroné, lateral y mucho más delgado, cumple sobre todo una función de anclaje muscular y de estabilidad del tobillo. Ambos se articulan entre sí en sus extremos y quedan unidos, a lo largo de toda la diáfisis, por la membrana interósea, una lámina fibrosa que reparte las cargas mecánicas entre uno y otro hueso. Sobre ese armazón óseo se organiza la musculatura, repartida en tres compartimentos separados por tabiques fibrosos. El anterior aloja los músculos que elevan la punta del pie: el tibial anterior, el extensor largo de los dedos, el extensor largo del dedo gordo y el tercer peroneo, inervados por el nervio peroneo profundo. En el lateral se sitúan el peroneo largo y el peroneo corto, responsables de la eversión del pie y dependientes del nervio peroneo superficial. El posterior, el más voluminoso de los tres, se subdivide a su vez en una capa superficial y otra profunda. La superficial reúne los gemelos y el sóleo (juntos forman el tríceps sural), además del pequeño y, en algunas personas, ausente músculo plantar delgado. La profunda incluye el tibial posterior, el flexor largo de los dedos, el flexor largo del dedo gordo y el poplíteo, todos ellos bajo el gobierno del nervio tibial. La sangre llega a la pierna a través de tres arterias principales, prolongación de la arteria poplítea una vez que esta abandona el hueco situado detrás de la rodilla. La arteria tibial anterior se adentra en el compartimento anterior atravesando la membrana interósea. El tronco tibioperoneo se divide, ya en la parte posterior, en la arteria tibial posterior y la arteria peronea. Cada uno de estos vasos, junto con la propia arteria poplítea de la que proceden, tiene su recorrido y sus variantes anatómicas descritas con detalle en la entrada correspondiente de este diccionario. Conviene no confundir tres términos que en la conversación cotidiana se mezclan sin problema. El miembro inferior es el más amplio de los tres: abarca desde la cadera hasta los dedos del pie e incluye, como segmentos sucesivos, la cadera, el muslo, la pierna y el pie. El muslo ocupa el tramo entre la cadera y la rodilla, con el fémur como único hueso. La pierna, en su acepción estricta, arranca justo donde termina el muslo. La frontera es la rodilla. Nadie diría, en una consulta de traumatología, que una fractura de fémur es una fractura «de la pierna», por más que así se diga fuera de la consulta. No. La pierna es solo uno de los tres segmentos del miembro inferior, el que queda entre la rodilla y el tobillo. El muslo y el pie completan la extremidad. La pantorrilla es solo la cara posterior de la pierna, la zona donde se marca el relieve de los gemelos. La pierna, como región anatómica completa, incluye también la cara anterior y la lateral, con sus propios huesos y compartimentos musculares. Porque procede de una raíz latina distinta. Pierna viene de perna, mientras que crural se forma sobre crus, crūris, la voz culta que el latín clásico reservaba para la misma región. El sustantivo y el adjetivo que lo acompaña en el lenguaje médico no comparten, así, un origen común. Dos: la tibia y el peroné, unidos por la membrana interósea a lo largo de toda su longitud. El fémur pertenece, en realidad, al muslo y no a la pierna, por mucho que el habla coloquial los confunda. Esta precisión, mínima en apariencia, es la que separa el uso técnico del habla corriente, y explica por qué en radiología una «radiografía de pierna» y una «radiografía de fémur» son exploraciones distintas, con indicaciones distintas.Qué es la pierna
Huesos y compartimentos musculares
Riego arterial
La pierna, el muslo y el miembro inferior
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo pierna que miembro inferior?
¿Qué diferencia hay entre la pierna y la pantorrilla?
¿Por qué el adjetivo médico es crural y no un derivado de pierna?
¿Cuántos huesos tiene la pierna?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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