DICCIONARIO MÉDICO
Pierna artificial
La pierna artificial es la prótesis que sustituye, total o parcialmente, una extremidad inferior amputada. Su diseño varía según el nivel de la amputación y el grado de movilidad que se busca recuperar. Pierna artificial es el nombre popular de lo que la literatura médica llama, con más precisión, prótesis de miembro inferior, o prótesis transtibial y transfemoral según el nivel al que se aplique. Ambas expresiones designan el mismo objeto: un dispositivo externo que ocupa el lugar de la extremidad perdida y reproduce, dentro de sus límites mecánicos, la función de apoyo y de marcha que esta cumplía. El objeto tiene detrás una historia larga. La prótesis funcional más antigua que se conserva es la llamada pierna de Capua, hallada en Italia y fechada hacia el año 300 antes de Cristo: un núcleo de madera hueca recubierto de bronce y sujeto con correas de cuero, perteneciente a un amputado por debajo de la rodilla. Casi dieciocho siglos más tarde, en el siglo XVI, el cirujano militar francés Ambroise Paré diseñó algunas de las primeras prótesis pensadas exclusivamente para la función, destinadas a los soldados que volvían mutilados del campo de batalla, y dejó además la primera referencia escrita sobre su fabricación. El diseño depende, ante todo, de dónde se sitúa la amputación. Cuando esta es transtibial, por debajo de la rodilla, la prótesis conserva la articulación natural del paciente y se reduce, básicamente, a un encaje ajustado al muñón, un adaptador tubular y un pie protésico. Cuando la amputación es transfemoral, por encima de la rodilla, el dispositivo debe incorporar además una rodilla artificial, la pieza que concentra la mayor parte de la dificultad mecánica del conjunto: de su diseño depende que el patrón de marcha resulte natural o forzado. Existen también soluciones para la desarticulación de rodilla y de cadera, reservadas a amputaciones más proximales y minoritarias en la práctica. Al margen del nivel de amputación, las prótesis se dividen según su mecanismo interno. Las pasivas, mayoritarias en todo el mundo, son estructuras sin motor: sostienen el peso y permiten el paso, pero no generan movimiento propio, y dependen por completo del impulso que les da el propio usuario. Las eléctricas o mioeléctricas incorporan sensores que registran la actividad muscular del muñón y microprocesadores que ajustan, en tiempo real, la resistencia o el ángulo de la rodilla según el terreno y la velocidad de la marcha. Este segundo grupo es más reciente. Gana terreno año tras año, pero todavía no ha desplazado al modelo pasivo. Hasta bien entrado el siglo XX, las prótesis se construían combinando madera, cuero, metal y pegamento, con ajustes que casi siempre debía hacer el propio usuario a mano. La irrupción de los materiales sintéticos cambió el panorama: hoy dominan el plástico, el aluminio, el titanio y la silicona, mucho más ligeros y duraderos que sus predecesores. La investigación más reciente, impulsada en buena parte por institutos de salud pública, se dirige ya hacia prótesis capaces de moverse con las señales eléctricas de los músculos que le quedan al paciente en el muñón. Conviene no confundir la prótesis con la órtesis. La prótesis reemplaza una parte del cuerpo que ya no existe. La órtesis, en cambio, se aplica sobre un miembro presente para apoyarlo, corregirlo o protegerlo, como sucede con una férula o una rodillera. Tampoco debe confundirse el dispositivo con el proceso que lo hace necesario: la amputación es el acto quirúrgico o traumático que separa el miembro; el muñón, el resultado anatómico que queda tras ella; la pierna artificial, el objeto que se añade después de que ambas cosas ya han ocurrido. No. La prótesis sustituye una parte del cuerpo ausente; la órtesis apoya una parte del cuerpo que sigue ahí. La transtibial sustituye la pierna por debajo de la rodilla y conserva la articulación natural del paciente. La transfemoral, por encima de la rodilla, tiene que incorporar además una rodilla artificial, lo que la hace mecánicamente más compleja y exige, por lo general, un periodo de adaptación más largo. No, la mayoría son pasivas y funcionan sin ningún tipo de motor ni electrónica. Las prótesis eléctricas o mioeléctricas, con sensores y microprocesador, siguen siendo minoritarias, aunque su presencia crece cada año. Los materiales han cambiado radicalmente en el último siglo: antes dominaban la madera, el cuero y el metal ajustado a mano. Hoy los componentes estructurales suelen ser de plástico, aluminio o titanio, y el encaje que envuelve el muñón se fabrica con siliconas flexibles que mejoran el ajuste y reducen el roce. La investigación más avanzada trabaja ya en prótesis capaces de interpretar las señales eléctricas de los músculos que le quedan al paciente, un terreno en el que participan institutos de investigación biomédica de varios países.Qué es la pierna artificial
Clasificación según el nivel de amputación
Tipos según su funcionamiento
Diferenciación con la órtesis, el muñón y la amputación
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo una prótesis que una órtesis?
¿Qué diferencia hay entre una prótesis transtibial y una transfemoral?
¿Todas las prótesis de pierna llevan motor?
¿De qué materiales se fabrican las prótesis de pierna actuales?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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