DICCIONARIO MÉDICO
Miembro fantasma
El miembro fantasma es la persistencia perceptiva de una extremidad, o de otra parte del cuerpo extirpada, después de su amputación quirúrgica o traumática. Quien lo experimenta sigue notando la mano, el pie o el brazo ausente como si continuara unido al tronco, a veces con su forma y su postura habituales. Cuando esa percepción se acompaña de sufrimiento se habla de dolor de miembro fantasma, un cuadro distinto del dolor de muñón, que se origina en el propio extremo residual y no en la parte ausente. El fenómeno afecta a la gran mayoría de las personas amputadas. El término combina dos voces de procedencia distinta. Miembro procede del latín membrum, que hunde su raíz en el protoindoeuropeo *mems-, «carne»; de la misma familia deriva membrana, la piel que recubre un órgano. Fantasma llega del griego phántasma, derivado del verbo phaínein («brillar», «hacer aparecer», «mostrarse»), a través del latín tardío phantasma. Aplicado a la clínica, el compuesto describe con bastante literalidad lo que ocurre: una parte del cuerpo que se manifiesta a la conciencia sin estar físicamente presente. Se trata de un síndrome de deaferenciación, es decir, de interrupción de las señales sensoriales que, hasta la amputación, viajaban de forma continua desde la extremidad hacia la médula y el cerebro. El sistema nervioso central conserva, al menos durante un tiempo, la representación de esa parte del cuerpo y sigue generando actividad como si la información aferente todavía llegara. El cirujano militar francés Ambroise Paré ya recogió, en 1552, el testimonio de soldados que seguían notando dolor en una pierna o un brazo horas después de perderlo en el campo de batalla. El nombre miembro fantasma no se acuñó hasta más de tres siglos después: en 1871, el neurólogo estadounidense Silas Weir Mitchell lo empleó para describir lo que observaba en los heridos de la guerra de Secesión. No toda experiencia fantasma implica sufrimiento. Los especialistas distinguen la sensación fantasma, casi universal entre las personas amputadas, del dolor de miembro fantasma propiamente dicho, que según las series publicadas afecta a entre el 60 % y el 85 % de los casos. La sensación fantasma, a su vez, adopta formas variadas: cinéticas, cuando se percibe movimiento de la parte ausente; cinestésicas, cuando lo que cambia es el tamaño, la forma o la posición percibida; y exteroceptivas, cuando lo que aparece es tacto, presión, picor, vibración o cambios de temperatura. Con el paso de los meses, muchas personas describen un fenómeno conocido como telescopaje: el miembro fantasma parece acortarse de forma progresiva, como si la mano o el pie fantasma se replegaran hacia el muñón hasta casi fundirse con él. Rara vez desaparece del todo. Lo habitual es que se atenúe con el tiempo, aunque puede persistir durante años. No existe una explicación única, y las distintas teorías no se excluyen entre sí. Durante la amputación, los nervios seccionados forman neuromas en el extremo del muñón: acumulaciones desorganizadas de fibras nerviosas que disparan impulsos de manera espontánea y que el cerebro interpreta como procedentes de la extremidad ausente. A ese componente periférico se suma otro medular, la sensibilización central, un proceso en el que la médula espinal, privada de parte de su información sensorial habitual, se vuelve hiperexcitable. El tercer nivel es cortical. Las áreas de la corteza cerebral que antes representaban el miembro amputado no quedan mudas: son invadidas de forma gradual por las regiones vecinas del homúnculo sensorial, de manera que un estímulo en la cara o en el muñón puede evocar sensación en la mano que ya no existe. El neurocientífico V. S. Ramachandran documentó este fenómeno de forma experimental en la década de 1990: al rozar determinadas zonas de la cara de pacientes con el brazo amputado, comprobó mediante técnicas de neuroimagen que se activaba la misma región cortical que antes representaba la mano perdida. El dolor de muñón, también llamado dolor residual, no debe confundirse con el dolor de miembro fantasma, aunque ambos conviven con frecuencia: más de la mitad de quienes sufren dolor fantasma presentan también dolor de muñón. La diferencia está en el origen y en la localización percibida. El dolor de muñón se origina en el propio extremo amputado y ahí se percibe, por causas identificables como un neuroma, un atrapamiento nervioso, una infección o el roce de una prótesis. El dolor de miembro fantasma, en cambio, se percibe en la parte del cuerpo que ya no existe. No hace falta que haya existido amputación completa de una extremidad para que aparezca: se ha descrito tras la pérdida de un solo dedo, de una mama o de un diente. Tampoco requiere cirugía previa. Puede aparecer en personas con ausencia congénita de una extremidad y en pacientes con lesión medular, siempre que se pierda la aferencia sensorial habitual de una zona del cuerpo. La mitad de los casos nota alguna sensación fantasma en las primeras veinticuatro horas tras la operación, y prácticamente todos lo hacen dentro del primer mes. El fenómeno se conocía desde el siglo XVI, cuando el cirujano Ambroise Paré recogió testimonios de soldados amputados que seguían sintiendo la extremidad perdida. Pero el nombre con el que se conoce hoy es más tardío: lo introdujo en 1871 el neurólogo Silas Weir Mitchell, que atendió a numerosos heridos de guerra con esta experiencia. No. La sensación de que la extremidad sigue ahí es casi universal entre las personas amputadas, pero el dolor solo aparece en una parte de ellas, entre el 60 % y el 85 % según los estudios. Pueden coexistir, pero no son lo mismo: el dolor de muñón nace en el propio extremo amputado y se percibe ahí, mientras que el dolor de miembro fantasma se percibe en la parte del cuerpo que ya no existe. Sí, aunque es menos frecuente. Se ha descrito en personas con ausencia congénita de una extremidad y en quienes sufren una lesión medular que interrumpe la información sensorial de una zona del cuerpo. Tiende a atenuarse, y muchas personas experimentan el telescopaje: la sensación de que el miembro fantasma se va acortando y replegando hacia el muñón. Sin embargo, en un número relevante de casos persiste, con mayor o menor intensidad, durante años después de la amputación.Qué es el miembro fantasma
Antecedentes históricos
Sensación, dolor y telescopaje
Por qué se produce
Diferenciación con el dolor de muñón
A quién afecta
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre miembro fantasma?
¿El miembro fantasma duele siempre?
¿Es lo mismo que el dolor de muñón?
¿Puede aparecer sin que haya habido amputación?
¿Desaparece con el tiempo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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