DICCIONARIO MÉDICO
Arteria tibial anterior
La arteria tibial anterior es una de las dos ramas terminales de la arteria poplítea. Se separa de ella en el borde inferior del músculo poplíteo, perfora la membrana interósea y desciende por el compartimento anterior de la pierna, irrigando los músculos extensores del tobillo y los dedos. Al cruzar la articulación del tobillo se convierte en la arteria dorsal del pie (arteria pedia), cuyo pulso es uno de los puntos de exploración vascular más conocidos. A diferencia de su hermana la arteria tibial posterior, que permanece en el compartimento posterior de la pierna durante todo su recorrido, la tibial anterior abandona ese compartimento casi de inmediato: nada más nacer, perfora la parte superior de la membrana interósea —la lámina fibrosa que une la tibia con el peroné— y pasa al compartimento anterior (extensor). Allí desciende apoyada sobre la cara anterior de la membrana interósea, acompañada por el nervio peroneo profundo y flanqueada por el músculo tibial anterior (medialmente) y el extensor largo de los dedos (lateralmente). En el tercio distal de la pierna, la arteria se hace cada vez más superficial y, al cruzar la cara anterior de la articulación del tobillo —entre los maléolos—, pasa a denominarse arteria dorsal del pie o arteria pedia. La pedia recorre el dorso del pie hasta el primer espacio intermetatarsiano, donde se divide en la primera arteria metatarsiana dorsal y la arteria plantar profunda, que se anastomosa con el arco plantar de la arteria tibial posterior. Esa conexión entre los dos sistemas tibiales a través de los arcos del pie asegura que la irrigación del pie no dependa de un solo vaso. El pulso pedio se palpa en el dorso del pie, lateral al tendón del extensor largo del hallux, a medio camino entre los maléolos. Es un punto de exploración habitual en la evaluación de la enfermedad arterial periférica y en el seguimiento del pie diabético. Conviene saber, sin embargo, que la arteria dorsal del pie presenta una variabilidad anatómica considerable: en un 10-15 % de la población es hipoplásica o está ausente, suplida por ramas de la arteria peronea. Un pulso pedio no palpable, por tanto, no indica necesariamente patología vascular; hay que correlacionarlo siempre con el pulso tibial posterior y, si es preciso, con el índice tobillo-brazo. La tibial anterior irriga el compartimento anterior (extensor) de la pierna y se continúa como arteria dorsal del pie; la tibial posterior irriga el compartimento posterior (flexor) y termina en las arterias plantares. Ambas nacen de la poplítea, pero la anterior perfora la membrana interósea para cambiar de compartimento, mientras que la posterior permanece en el mismo plano posterior durante todo el descenso. Es útil pero no absoluto. La arteria dorsal del pie falta o es muy fina en un porcentaje no despreciable de personas sanas, lo que puede dar un falso negativo. Para una evaluación completa de la perfusión del pie conviene palpar también el pulso tibial posterior (detrás del maléolo medial) y, si hay dudas, medir el índice tobillo-brazo con Doppler. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteria tibial anterior, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arteria tibial anterior
El pulso pedio
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre la tibial anterior y la tibial posterior?
¿Es fiable el pulso pedio para valorar la circulación del pie?
Referencias
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