DICCIONARIO MÉDICO
Pentosa
Una pentosa es un monosacárido formado por una cadena de cinco átomos de carbono. Es uno de los tipos fundamentales de azúcares simples y comprende a la ribosa y la desoxirribosa —los azúcares que vertebran el ARN y el ADN— y a un conjunto de moléculas con papel central en el metabolismo celular: xilosa, ribulosa, xilulosa y arabinosa. Su fórmula general es C₅H₁₀O₅. La pentosa es el monosacárido cuya cadena carbonada está formada por cinco átomos de carbono. Pertenece, por tanto, a la familia más amplia de los azúcares simples no hidrolizables y se diferencia de las restantes familias por la longitud del esqueleto: las triosas tienen tres carbonos, las tetrosas cuatro, las pentosas cinco, las hexosas seis y las heptosas siete. Su fórmula general C₅H₁₀O₅ se ajusta a la formulación canónica de los monosacáridos (CH₂O)n, con la salvedad notable de la 2-desoxirribosa, en la que falta un átomo de oxígeno en el carbono 2 y la fórmula se reduce a C₅H₁₀O₄. El término procede del griego πέντε (pénte), "cinco", combinado con el sufijo químico -osa, generalizado en la nomenclatura europea de los azúcares durante el siglo XIX y especialmente a partir de los trabajos de Emil Fischer sobre la estructura tridimensional de los carbohidratos. La raíz πέντε es la misma que aparece en otros tecnicismos —pentágono, pentasílabo, pentecostés— y aporta a la palabra un significado descriptivo, sin metáfora: literalmente, "azúcar de cinco". El sufijo -osa, por su parte, marca de manera uniforme a todos los monosacáridos (ribosa, glucosa, fructosa, galactosa) y a los disacáridos (sacarosa, lactosa, maltosa). Como cualquier monosacárido, una pentosa contiene varios grupos hidroxilo (–OH) y un único grupo carbonilo (C=O), que puede ser aldehído o cetona. La presencia simultánea de estos dos tipos de grupos funcionales —que es lo que hace de los azúcares lo que son— se debe a que el esqueleto carbonado de la pentosa procede biosintéticamente del de las hexosas a través de la vía de las pentosas fosfato, una ruta metabólica que toma como sustrato la glucosa-6-fosfato. En la representación clásica de Fischer, una pentosa aparece como cadena lineal con el grupo carbonilo en un extremo (aldopentosas) o en el carbono 2 (cetopentosas) y los cuatro hidroxilos restantes distribuidos en los carbonos siguientes. Pero en disolución acuosa —es decir, en el medio en el que la pentosa existe dentro de la célula— esta forma lineal es minoritaria. La cadena se pliega sobre sí misma y el grupo carbonilo reacciona con uno de los hidroxilos de la propia molécula para formar un hemiacetal cíclico. El anillo resultante tiene cinco miembros: cuatro átomos de carbono y un átomo de oxígeno. Esta forma se llama furanosa, por su parecido con el furano, y es la conformación que adoptan ribosa y desoxirribosa cuando se incorporan al esqueleto del ARN y del ADN. Algunas pentosas pueden cerrarse también como anillo de seis miembros (piranosa), pero la forma furanosa es la fisiológicamente relevante. Como en los demás monosacáridos cíclicos, la ciclación genera un carbono nuevo asimétrico —el carbono anomérico— que puede orientar su hidroxilo en dos posiciones, α y β. Estas dos formas coexisten en equilibrio dinámico, y la β-D-ribofuranosa es la configuración que el ARN incorpora de manera específica en cada uno de sus ribonucleótidos. Según dónde se sitúe el grupo carbonilo, las pentosas se reparten en dos familias. Las aldopentosas llevan un grupo aldehído en el extremo de la cadena, en el carbono 1. Son las más numerosas: ribosa, desoxirribosa, xilosa, arabinosa y la lixosa, esta última testimonial en humanos. Las cetopentosas, por su parte, no son más que dos —la ribulosa y la xilulosa—, ambas con grupo cetona en el carbono 2 y ambas implicadas en la vía de las pentosas fosfato. Cada pentosa puede presentarse además en sus dos series estereoisoméricas, D y L, según la orientación del último carbono asimétrico de la cadena en proyección de Fischer. En la naturaleza, las pentosas con función biológica son casi exclusivamente de la serie D: D-ribosa, D-desoxirribosa, D-xilosa, D-arabinosa, D-ribulosa y D-xilulosa son las formas que el metabolismo humano emplea. Las formas L existen químicamente, pero su papel fisiológico es marginal. La Real Academia Española define expresamente "aldopentosa" como monosacárido de cinco átomos de carbono con un grupo aldehído, y pone como ejemplos la ribosa y la desoxirribosa, lo que da cuenta del grado de consolidación del término en el lenguaje científico en español. El motivo de que las pentosas tengan tanto peso en la bioquímica humana hay que buscarlo en los ácidos nucleicos. Cada nucleótido —la unidad repetitiva de los ácidos nucleicos— consta de tres componentes: una base nitrogenada, un grupo fosfato y una pentosa. La pentosa actúa como el "eje" sobre el que se ensamblan los otros dos: la base nitrogenada se une al carbono 1', y el grupo fosfato al carbono 5'. El propio nombre de los dos ácidos nucleicos refleja qué pentosa los integra: en el ARN es la ribosa (de ahí "ácido ribonucleico"), y en el ADN, la 2-desoxirribosa (de ahí "ácido desoxirribonucleico"). La diferencia entre ambas pentosas se reduce a un solo átomo: la desoxirribosa carece del hidroxilo del carbono 2', que la ribosa sí conserva. Pero un átomo basta. La ausencia de ese hidroxilo confiere al ADN la estabilidad química y mecánica que necesita para almacenar información genética durante toda la vida de la célula, y le permite adoptar la conformación de doble hélice. El ARN, en cambio, conserva el hidroxilo y con él la flexibilidad y la reactividad que sus funciones requieren: transferencia, traducción, catálisis. Las pentosas son también el esqueleto de un conjunto de moléculas pequeñas indispensables para el metabolismo. La ribosa forma parte de las coenzimas NAD⁺, NADP⁺, FAD y de la coenzima A, todas ellas implicadas en reacciones de óxido-reducción y de transferencia de grupos químicos. Y es además el azúcar del ATP, la "moneda energética" de la célula, sin la cual ningún proceso biológico que requiera energía podría llevarse a cabo. El organismo no obtiene sus pentosas de la dieta —donde son cuantitativamente irrelevantes— sino que las sintetiza a partir de la glucosa a través de una ruta metabólica conocida como vía de las pentosas fosfato (también llamada ciclo de las pentosas o ruta de las pentosas fosfato). Esta vía discurre en el citosol de prácticamente todas las células del organismo y cumple dos funciones críticas. La primera, producir ribosa-5-fosfato, el precursor directo de todos los nucleótidos y, por tanto, materia prima imprescindible para la replicación del ADN, la transcripción del ARN y la síntesis de cofactores. La segunda, generar NADPH, un cofactor reducido que la célula utiliza tanto en reacciones biosintéticas como en la defensa frente al estrés oxidativo. La vía tiene dos fases. La fase oxidativa, irreversible, produce NADPH y deriva la glucosa-6-fosfato hacia ribulosa-5-fosfato. La fase no oxidativa, reversible, reorganiza los esqueletos carbonados mediante una serie de reacciones catalizadas por la transcetolasa y la transaldolasa, e interconvierte pentosas, hexosas y triosas según las necesidades de cada momento. Es esta flexibilidad lo que permite a la célula ajustar finamente la producción de NADPH y de ribosa al ritmo de la biosíntesis de nucleótidos. Conviene no confundir la pentosa con la hexosa, su pariente más conocido. La hexosa tiene seis átomos de carbono y agrupa a la glucosa, la fructosa, la galactosa y la manosa: son los azúcares dietarios y los protagonistas del metabolismo energético. La glucosa, en particular, es el único monosacárido que circula libremente por la sangre y el sustrato preferente de la glucólisis. Las pentosas, en cambio, no funcionan como combustible. No se queman para producir ATP en condiciones normales: el organismo las gasta en construir nucleótidos y cofactores, es decir, en fabricar la maquinaria que regula todo lo demás. La tetrosa, con cuatro carbonos, es menos protagonista todavía en la fisiología humana: la eritrosa-4-fosfato aparece como intermediario en la vía de las pentosas fosfato y poco más. Y la triosa, con tres carbonos, está representada sobre todo por el gliceraldehído-3-fosfato y la dihidroxiacetona fosfato, dos intermediarios clave de la glucólisis. Por encima de las hexosas se sitúan las heptosas, con siete carbonos, de las que el organismo solo emplea de forma significativa la sedoheptulosa dentro, de nuevo, de la vía de las pentosas fosfato. Del griego πέντε (pénte), que significa "cinco", combinado con el sufijo -osa, propio de la nomenclatura química de los azúcares y consolidado en el siglo XIX. Literalmente, "azúcar de cinco". La misma raíz πέντε aparece en otras palabras del español, como pentágono o pentecostés. La del ADN es la 2-desoxirribosa, y la del ARN es la ribosa. La única diferencia entre ambas está en el carbono 2 del azúcar: la ribosa conserva en él un grupo hidroxilo (–OH) y la desoxirribosa lo ha perdido (lleva un –H en su lugar, de ahí el prefijo "desoxi-"). Esta diferencia, aparentemente mínima, le da al ADN la estabilidad necesaria para almacenar información genética a largo plazo y le permite adoptar la doble hélice; al ARN le confiere la flexibilidad necesaria para sus funciones de transferencia y catálisis. El número de átomos de carbono y, sobre todo, la función biológica. La pentosa tiene cinco carbonos y actúa fundamentalmente como esqueleto estructural de los ácidos nucleicos y de los cofactores; la hexosa tiene seis carbonos y es el combustible energético del organismo (glucosa, fructosa, galactosa). En la dieta humana, casi todos los azúcares que ingerimos son hexosas o disacáridos formados por ellas; las pentosas no se obtienen de la alimentación sino que se sintetizan a partir de la glucosa. Son las dos subfamilias en que se divide el grupo de las pentosas según el tipo de grupo carbonilo que llevan. Una aldopentosa tiene un grupo aldehído en el carbono 1 (un extremo de la cadena): la ribosa, la desoxirribosa, la xilosa y la arabinosa son aldopentosas. Una cetopentosa tiene un grupo cetona en el carbono 2: la ribulosa y la xilulosa son cetopentosas. La distinción es importante porque determina cómo la pentosa se cicla en disolución y a qué reacciones enzimáticas puede someterse. La D-ribosa se comercializa como suplemento, sobre todo en el ámbito del deporte de resistencia y de la fatiga muscular crónica, con la idea de favorecer la regeneración de ATP en el músculo. La evidencia clínica que respalda este uso es limitada y los resultados varían según los estudios. En cualquier caso, las pentosas no son nutrientes esenciales: el organismo las sintetiza por sí mismo a partir de la glucosa a través de la vía de las pentosas fosfato, y una alimentación equilibrada cubre sobradamente las necesidades de los precursores que esta vía utiliza. Si desea profundizar en conceptos asociados a la pentosa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una pentosa
Estructura lineal y estructura cíclica: la forma furanosa
Clasificación: aldopentosas y cetopentosas
Las pentosas del ADN y del ARN
La vía de las pentosas fosfato
Diferenciación con hexosas y con otros monosacáridos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra pentosa?
¿Cuál es la pentosa del ADN y cuál la del ARN?
¿Qué diferencia hay entre una pentosa y una hexosa?
¿Qué es una aldopentosa y qué es una cetopentosa?
¿Las pentosas se pueden consumir como suplemento?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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