DICCIONARIO MÉDICO
Neurocráneo
Neurocráneo es el nombre de la porción del cráneo que envuelve y protege al encéfalo. Formado por ocho huesos que se sueldan progresivamente mediante suturas, constituye, junto al viscerocráneo, el esqueleto de la cara, las dos grandes divisiones del cráneo. El neurocráneo es la caja ósea que rodea el encéfalo, el cerebelo y el tronco del encéfalo, y aloja los orificios de paso de los pares craneales y de los vasos que irrigan el sistema nervioso central. Junto al viscerocráneo, el esqueleto óseo de la cara, compone la totalidad del cráneo. El término procede de dos raíces griegas. Neuro-, de neuron ('nervio'; en origen, un tendón o una cuerda), señala aquí el sistema nervioso que la estructura protege. Cráneo, por su parte, viene de kraníon, documentado en español desde mediados del siglo XV con el sentido que conserva hoy: la caja ósea de la cabeza. No todo el neurocráneo se forma del mismo modo. La bóveda craneal, también llamada desmocráneo, procede de células mesenquimales derivadas de la cresta neural que osifican directamente, sin pasar por un molde cartilaginoso: es la osificación intramembranosa. La base del cráneo sigue un camino distinto. Antes de osificar, la base atraviesa una fase cartilaginosa conocida como condrocráneo, y solo después se transforma en hueso mediante osificación endocondral, el mismo proceso que da lugar a la mayoría de los huesos largos del esqueleto. La porción del condrocráneo situada por delante de la hipófisis procede de la cresta neural; la porción posterior, del mesodermo paraxial. Dos orígenes tisulares, dos ritmos de maduración: la base termina de osificar más tarde que la bóveda. Cuatro de los ocho huesos del neurocráneo son impares y ocupan la línea media: el frontal, que forma la frente y el techo de las órbitas; el etmoides, encajado entre las cavidades orbitarias y nasales; el esfenoides, con forma de mariposa y sede de la hipófisis; y el hueso occipital, atravesado por el foramen magno, por donde la médula espinal continúa desde el encéfalo. Los otros cuatro son pares, uno a cada lado. Los dos huesos parietales ocupan la mayor parte de la bóveda. Los dos huesos temporales, además de formar parte del neurocráneo, alojan las estructuras del oído medio e interno. La bóveda, cubierta superior y lateral del neurocráneo, cumple sobre todo una función de blindaje: es lisa, curva y relativamente delgada. Su porción más extensa recibe el nombre de calota craneal. La base desempeña una tarea más compleja. Sostiene el peso del encéfalo desde abajo y está perforada por numerosos orificios, entre ellos el foramen magno y el conducto óptico, que permiten el paso ordenado de los pares craneales, las arterias que irrigan el cerebro y las venas que lo drenan. Sin esos orificios, ningún nervio craneal podría abandonar la cavidad craneal. El viscerocráneo agrupa los huesos que forman el esqueleto de la cara: el maxilar, la mandíbula, los huesos nasales, los cigomáticos, los palatinos, los lagrimales, el vómer y los cornetes nasales inferiores. Sostiene las cavidades orbitaria, nasal y oral, y no envuelve directamente al encéfalo. Ambas divisiones comparten frontera en varios puntos: el propio hueso frontal, el etmoides y el esfenoides contribuyen también al esqueleto facial. Pero la distinción funcional es clara: uno protege al sistema nervioso central, el otro sostiene la masticación, la respiración y los órganos de los sentidos de la cara. Los ocho huesos del neurocráneo no nacen fusionados. Se articulan entre sí mediante suturas fibrosas que, durante la infancia, permiten cierto desplazamiento óseo y absorben parte de la presión del parto. En los puntos donde confluyen varias suturas quedan espacios más amplios, las fontanelas, que se cierran en los primeros años de vida. El crecimiento del neurocráneo va estrechamente ligado al del encéfalo que contiene: se expande mientras el cerebro se expande, y ralentiza su ritmo cuando este se estabiliza, hacia el final de la primera infancia. La osificación completa de las suturas, sin embargo, no ocurre hasta bien entrada la vida adulta. Ocho: cuatro impares (frontal, etmoides, esfenoides y occipital) y dos pares (parietales y temporales). No. La calota es solo la porción más extensa de la bóveda; el neurocráneo abarca, además, toda la base craneal. La fontanela anterior, la mayor de las dos principales, se cierra generalmente entre los 7 y los 19 meses de edad, según los datos de MedlinePlus. Las suturas propiamente dichas tardan mucho más: algunas conservan cierta movilidad hasta pasados los cuarenta años, y su fusión completa se prolonga durante buena parte de la vida adulta. El neurocráneo protege el encéfalo; el viscerocráneo, formado por catorce huesos faciales (seis pares y dos impares), sostiene la cara y las cavidades orbitaria, nasal y oral. Comparten frontera en el frontal, el etmoides y el esfenoides, pero no función.Qué es el neurocráneo
Dos orígenes embrionarios
Los ocho huesos que lo componen
Bóveda y base: dos regiones con papeles distintos
Diferenciación con el viscerocráneo
Suturas y crecimiento
Preguntas frecuentes sobre el neurocráneo
¿Cuántos huesos forman el neurocráneo?
¿Es lo mismo el neurocráneo que la calota craneal?
¿Cuándo se cierran las suturas y las fontanelas?
¿Qué diferencia hay entre el neurocráneo y el viscerocráneo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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