DICCIONARIO MÉDICO
Fontanela
La fontanela es cada uno de los espacios cubiertos por tejido conjuntivo denso que se encuentran en las zonas de confluencia entre los huesos del cráneo de un feto o un recién nacido, antes de que se complete la osificación. Coloquialmente se conocen como «puntos blandos» o «molleras». La palabra llega al castellano desde el francés antiguo fontanele, diminutivo de fontaine («fuente»), que a su vez procede del latín fontana, femenino de fontanus («manantial»). La imagen que subyace es la de una pequeña depresión en el suelo por la que aflora agua, análoga a la concavidad palpable en el cráneo del lactante. En la nomenclatura anatómica latina el término correspondiente es fonticulus (en plural, fonticuli cranii). El empleo médico documentado se remonta al siglo XVIII: hacia 1741, la palabra se aplicó específicamente a las depresiones membranosas del cráneo infantil. El cráneo de un recién nacido no es una esfera ósea cerrada. Está formado por placas separadas (dos frontales, dos parietales, un occipital, dos temporales, el esfenoides y el etmoides) unidas por bandas de tejido fibroso llamadas suturas. Donde varias suturas convergen, queda un área más amplia que no ha osificado: la fontanela. Esa flexibilidad tiene un propósito inmediato durante el parto, porque permite que los huesos se superpongan ligeramente para reducir el diámetro de la cabeza al atravesar el canal del parto. Y tiene un propósito a largo plazo: dejar espacio para que el cerebro, que en el primer año de vida duplica su peso, crezca sin restricción. Se describen habitualmente seis, aunque las dos más conocidas son la anterior y la posterior. La fontanela anterior (o bregmática) se sitúa en la parte superior del cráneo, donde confluyen la sutura sagital, las dos coronales y la sutura metópica. Tiene forma romboidal y mide aproximadamente 4 cm en su eje anteroposterior y 2,5 cm en el transverso al nacer, aunque el rango de variación es amplio. Se cierra por osificación progresiva entre los 12 y los 18 meses de edad, con un margen que puede extenderse hasta los 24 meses sin que eso constituya necesariamente una anomalía. Tras su cierre, el punto anatómico correspondiente recibe el nombre de bregma. La fontanela posterior (o lambdoidea) es más pequeña, triangular, y se localiza en la unión de la sutura sagital con la sutura lambdoidea. Suele cerrarse mucho antes: entre las 6 y las 8 semanas de vida, y en algunos recién nacidos ya está ocluida en el momento del nacimiento. Las cuatro restantes son laterales: dos anterolaterales (esfenoidales), situadas en la zona temporal anterior, y dos posterolaterales (mastoideas), en la zona temporal posterior. Se cierran entre los 6 y los 18 meses, y rara vez son palpables en la exploración clínica rutinaria porque su tamaño es menor y la musculatura temporal las cubre. Palpar la fontanela anterior forma parte de la exploración habitual del lactante. En condiciones normales se nota firme, ligeramente deprimida y a veces pulsátil al ritmo cardíaco. Tres hallazgos anormales orientan al pediatra: Una fontanela abultada y tensa, sobre todo si el niño está tranquilo y en posición erguida, puede indicar aumento de la presión intracraneal. Entre las causas figuran la hidrocefalia y las infecciones del sistema nervioso central. Si la fontanela se palpa hundida, la sospecha se dirige hacia la deshidratación. Combinada con sequedad de mucosas y disminución de la diuresis, esa depresión ayuda a estimar la pérdida de líquidos del lactante. Por último, un tamaño excesivamente pequeño o un cierre prematuro apuntan hacia la craneosinostosis, la fusión precoz de una o varias suturas. Cuando esto ocurre, el cráneo pierde su capacidad de expansión simétrica y la cabeza adopta formas características según la sutura afectada. «Mollera» procede del latín mollis («blando»), porque la zona se percibe más blanda que el resto del cráneo. En muchas culturas hispanohablantes se ha transmitido la creencia de que una mollera hundida indica enfermedad, lo cual tiene base clínica real: la depresión de la fontanela anterior es un signo de deshidratación reconocido en la exploración pediátrica. No. La membrana que cubre la fontanela es un tejido conjuntivo denso y resistente. La palpación suave forma parte de la exploración médica normal y no daña el encéfalo subyacente. Evidentemente, conviene evitar golpes o presiones bruscas en cualquier zona de la cabeza del lactante. La fontanela anterior se cierra habitualmente entre los 12 y los 18 meses, pero puede permanecer abierta hasta los 24 meses dentro de la normalidad. Un cierre mucho más tardío puede asociarse a hipotiroidismo congénito, raquitismo o trastornos genéticos, y requiere evaluación. Del mismo modo, un cierre antes de los 6 meses obliga a descartar craneosinostosis. Seis. Dos centrales (anterior y posterior) y cuatro laterales (dos anterolaterales o esfenoidales y dos posterolaterales o mastoideas). En la práctica clínica las más relevantes son la anterior, por su tamaño y accesibilidad, y la posterior.Qué es una fontanela
Las seis fontanelas del cráneo neonatal
Valor en la exploración pediátrica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «mollera» en lenguaje popular?
¿Es peligroso tocar la fontanela del bebé?
¿A qué edad debe preocupar que la fontanela siga abierta?
¿Cuántas fontanelas tiene un recién nacido?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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