DICCIONARIO MÉDICO
Sutura
La sutura es la técnica quirúrgica que une los bordes de una herida, incisión o víscera seccionada mediante hilo y aguja, con el fin de aproximar los tejidos y favorecer su cicatrización. El mismo término designa también, en anatomía, la articulación fibrosa e inmóvil que conecta los huesos del cráneo, un uso distinto que se recoge en la entrada dedicada a la sutura anatómica. El vocablo procede del latín sutūra, derivado de sutum, supino del verbo suĕre, «coser». La Real Academia Española recoge tres acepciones distintas bajo la misma palabra: la médica, que aquí desarrollamos, la anatómica (la línea que une los huesos craneales) y una tercera, botánica, que designa el cordoncillo de unión entre las valvas de un fruto. Las tres comparten la misma raíz indoeuropea, *syū, «unir» o «coser». En su sentido quirúrgico, suturar consiste en aproximar y fijar los bordes de un tejido dividido mediante un material que lo atraviesa con ayuda de una aguja. El objetivo es reducir la separación entre los bordes hasta un margen que el propio organismo pueda cerrar, favoreciendo la cicatrización por primera intención y limitando la entrada de microorganismos. No sustituye la curación: solo la facilita. El registro escrito más antiguo que documenta la técnica procede de la India: el Samhita de Súsruta, compilado hacia el año 600 antes de nuestra era, describe puntos realizados con lino, crin de caballo, tendones animales y fibras de corteza de árbol. Varios siglos después, en Roma, Galeno de Pérgamo dejó la primera referencia conocida al catgut al describir la reparación de tendones seccionados en gladiadores, un material que, con distintas variantes de tratamiento, permaneció en uso quirúrgico durante casi dos mil años. Toda sutura combina dos elementos inseparables: el hilo, que transporta el cierre propiamente dicho, y la aguja que lo introduce en el tejido. La forma de la aguja (recta o curva, con distintos arcos de circunferencia) y el tipo de punta condicionan qué tejidos puede atravesar sin desgarrarlos; las agujas de punta cortante se emplean en piel y tejido subcutáneo, mientras que las de punta cónica, menos traumáticas, se reservan para tejidos blandos como el peritoneo o la aponeurosis. Una variante frecuente en cirugía moderna es la aguja atraumática, en la que el hilo va fijado directamente al cuerpo de la aguja sin necesidad de ojal. Por su comportamiento en el organismo, los hilos se dividen en dos grandes grupos. Los absorbibles se degradan y son metabolizados con el tiempo, por lo que no requieren retirada; se emplean sobre todo en planos internos. Los no absorbibles, como la seda, el nailon o el polipropileno, mantienen su estructura de forma indefinida y deben extraerse una vez cicatrizada la herida, salvo que queden alojados de forma permanente, como ocurre en ciertas suturas vasculares o tendinosas. La elección entre uno y otro grupo depende del tejido implicado, del tiempo de cicatrización esperado y de la accesibilidad de la zona para una eventual retirada. Atendiendo a la continuidad del hilo, la sutura puede ejecutarse como sutura continua, con un único hilo que recorre toda la herida, o como sutura interrumpida, formada por puntos independientes que se anudan uno a uno. La primera es más rápida de ejecutar; la segunda distribuye mejor la tensión y, si un punto falla, el resto de la línea de sutura permanece intacta. Un segundo criterio de clasificación, independiente del anterior, atiende a cómo queda la relación entre los bordes del tejido una vez anudado el punto. Cuando los bordes quedan enfrentados en el mismo plano, sin hundirse ni sobresalir, se habla de sutura de aposición, el patrón habitual en piel y fascia. Existen además variantes en las que los bordes se invaginan hacia el interior, empleadas en el cierre de vísceras huecas, y otras en las que se evierten hacia afuera, reservadas a situaciones concretas de la cirugía plástica. La sutura con hilo y aguja no es, por otra parte, el único método para cerrar una herida. Las grapas quirúrgicas ofrecen un cierre más rápido en incisiones lineales; los adhesivos tisulares (cianoacrilatos) polimerizan sobre la piel en pocos segundos y son útiles en heridas superficiales de baja tensión; y las tiras de aproximación, cintas de papel poroso adhesivo, permiten cerrar sin atravesar la piel. La elección entre estas alternativas y la sutura convencional depende del tipo de herida, su localización y el resultado estético buscado. Del latín sutūra, «costura», formado sobre el supino del verbo suĕre, «coser». La misma raíz dio origen, en griego, a la palabra que nombra la membrana llamada himen, lo que revela hasta qué punto la idea de «unir cosiendo» se extendió por distintas lenguas y campos del saber. No exactamente. Un punto es cada paso individual del hilo a través del tejido; la sutura es la técnica completa, que puede estar compuesta por un único hilo continuo o por varios puntos independientes. Solo las no absorbibles. Las de material absorbible se degradan por hidrólisis o por acción enzimática y desaparecen de forma progresiva, de modo que no requieren una segunda visita para su extracción, aunque el ritmo de degradación varía mucho según el polímero empleado. La grapa cierra la herida desde fuera, sin atravesar completamente la piel, lo que agiliza el cierre y reduce el riesgo de isquemia en los bordes; a cambio, suele ofrecer un resultado cosmético menos meticuloso que el hilo y no es apta para zonas visibles como la cara. La sutura con hilo, más lenta de ejecutar, permite un control más preciso de la tensión y de la alineación de los bordes.Qué es una sutura
Componentes de la sutura quirúrgica
Clasificación según el material
Clasificación según la técnica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra sutura?
¿Es lo mismo un punto que una sutura?
¿Todas las suturas deben retirarse?
¿Qué diferencia hay entre una sutura y una grapa quirúrgica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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