DICCIONARIO MÉDICO
Naegleria fowleri
Naegleria fowleri es la única especie de su género capaz de enfermar al ser humano, y lo hace de una forma temible: al entrar por la nariz con el agua, puede alcanzar el cerebro y desencadenar una infección casi siempre mortal. Vive libre en el agua dulce caliente y en el suelo, donde se alimenta de bacterias. Se la conoce popularmente como ameba comecerebros. Los contagios son muy raros, pero su desenlace y su rapidez la han convertido en una de las amebas más temidas. Naegleria fowleri Ameba comecerebros Tipo: protozoo Grupo: ameboflagelado (trofozoíto, flagelado y quiste) Transmisión: hídrica, por agua dulce templada que penetra por la nariz Reservorio: ambiental (agua dulce caliente, suelo y aguas termales) Patogenicidad: primario Enfermedades: meningoencefalitis amebiana primaria Naegleria fowleri es un protozoo de vida libre del género Naegleria, el único de la familia que se comporta como patógeno humano. Como el resto de sus parientes, es un ameboflagelado: se arrastra y se alimenta en forma de ameba, pero puede convertirse en una célula nadadora con flagelos. Su fama, sin embargo, no procede de esa habilidad, sino de lo que sucede cuando entra en contacto con el sistema nervioso. El apellido de la especie recuerda a Malcolm Fowler, patólogo australiano del Hospital Infantil de Adelaida. En 1965, Fowler y Rodney F. Carter describieron los primeros casos humanos de la infección, y en 1970 Carter fijó el nombre binomial en honor a su colega. Es una de las cuatro amebas de vida libre que causan enfermedad conocida en las personas, junto a Acanthamoeba, Balamuthia mandrillaris y Sappinia. El apodo de ameba comecerebros, con el que la bautizó la prensa, resulta tan gráfico como exagerado. La ameba no devora el cerebro en sentido literal, pero se nutre del tejido nervioso y provoca en él una destrucción veloz. Buena parte del daño lo causa, además, la violenta reacción inflamatoria que desata su presencia. El trofozoíto es la forma activa y la única capaz de infectar. Mide entre diez y treinta y cinco micras, se desplaza con seudópodos, se alimenta de bacterias y se multiplica por promitosis, una división en la que el núcleo conserva su envoltura. Es la forma que se encuentra en el líquido cefalorraquídeo y en el tejido nervioso de los enfermos. Ante un cambio brusco del medio, como una caída de nutrientes o el paso a un agua más diluida, el trofozoíto se transforma en un flagelado con forma de pera y dos flagelos largos. Esta fase, más pequeña, no se alimenta ni se reproduce: solo nada en busca de mejores aguas y, cuando las halla, revierte a trofozoíto. Rara vez asoma en las muestras humanas. El quiste es la forma de resistencia. Redondo, de siete a diez micras, envuelto en una pared doble que lo protege del frío, la sequía y la falta de comida, permite a la ameba aguardar meses hasta que regresa el calor. En el tejido cerebral no se ven quistes: la infección avanza tan deprisa que la ameba no llega a enquistarse. Al microscopio, el trofozoíto es una célula única, de un solo núcleo con un nucléolo central prominente y aspecto granular. Para cultivarla se recurre a un medio de agar no nutritivo sembrado con bacterias, sobre el que la ameba se desplaza dejando surcos visibles. En las muestras de líquido cefalorraquídeo pueden observarse los trofozoítos en movimiento, y de manera ocasional la forma flagelada; los quistes no aparecen en el cerebro. Todo esto describe a la ameba, no basta por sí solo para atender a una persona enferma. Es una ameba termófila que prospera en el agua dulce templada o caliente. Se la halla en lagos, ríos, charcas, aguas termales, descargas de agua caliente de instalaciones industriales y piscinas mal mantenidas o con poco cloro. Tolera temperaturas altas, de hasta unos cuarenta y seis grados, lo que le permite multiplicarse en verano y sobrevivir dentro del organismo. En agua salada no vive. La puerta de entrada es la nariz. Cuando el agua contaminada se introduce con fuerza en las fosas nasales, al zambullirse, bucear o practicar lavados nasales, el trofozoíto se adhiere a la mucosa y asciende por el nervio olfatorio. Atraviesa la lámina cribosa, esa fina placa ósea perforada que separa la nariz del cerebro, y alcanza el sistema nervioso, donde produce la meningoencefalitis amebiana primaria. Beber agua con la ameba no contagia. Tampoco pasa de una persona a otra. El único camino conocido hacia el cerebro es el ascenso nasal, lo que explica que casi todos los casos se asocien a actividades acuáticas en verano y que las víctimas suelan ser niños y jóvenes sanos. Las otras amebas de vida libre patógenas siguen un guion distinto. Acanthamoeba y Balamuthia no atacan el cerebro por la nariz de golpe, sino que llegan a él por la sangre desde la piel o los pulmones y provocan una infección más lenta, la encefalitis amebiana granulomatosa, que castiga sobre todo a personas con las defensas debilitadas. Acanthamoeba causa también una infección ocular, la queratitis, ligada al uso de lentes de contacto. Naegleria fowleri, por el contrario, golpea a gente sana y con una rapidez que las demás no tienen. Por el destino de sus víctimas más que por su dieta habitual. Al alcanzar el encéfalo, la ameba se alimenta del tejido nervioso y provoca su destrucción, de ahí el apodo periodístico. El término médico de la infección es meningoencefalitis amebiana primaria. No. El agua contaminada solo entraña riesgo si penetra con fuerza por la nariz; tragarla no produce la infección, porque la ameba necesita la vía nasal para llegar al cerebro. Tampoco se transmite de persona a persona. Muy poco. Se trata de un cuadro rarísimo. Los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos contabilizaron 148 casos entre 1962 y 2019, la mayoría en niños y adolescentes varones del sur del país. Se han descrito casos en numerosos países de clima cálido o templado, aunque el número anual es muy bajo en todo el mundo. Se comporta como tal cuando repta y se alimenta, pero pertenece a los ameboflagelados, un grupo que alterna entre forma de ameba y forma nadadora con flagelos. Por ese motivo, en rigor, se la clasifica aparte de las amebas clásicas. Para situar Naegleria fowleri dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Naegleria fowleri
Las tres formas de su ciclo
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo llega al ser humano
En qué se diferencia de otras amebas de vida libre
Preguntas frecuentes
¿Por qué la llaman ameba comecerebros?
¿Se contagia al beber agua?
¿Es frecuente la infección?
¿Es una ameba de verdad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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