DICCIONARIO MÉDICO
Encefalitis amebiana granulomatosa
La encefalitis amebiana granulomatosa es una infección poco común del cerebro provocada por amebas que viven libres en el ambiente. Se distingue por su instauración lenta y su curso arrastrado, de semanas o meses, y por el tipo de inflamación que deja en el tejido nervioso, con acúmulos de células defensivas llamados granulomas. Las amebas responsables llegan al cerebro desde otro punto del cuerpo, viajando por la sangre. Es una encefalitis, esto es, una inflamación del encéfalo, de origen infeccioso y causada por un tipo concreto de microorganismos: las amebas de vida libre. El nombre describe con precisión sus tres señas. Encefalitis remite al griego enképhalos, lo que está dentro de la cabeza, con el sufijo itis, que en medicina indica inflamación. Amebiana señala al culpable. Y granulomatosa procede de granuloma, del latín granulum, granito, por la forma en que reacciona el tejido: rodeando al invasor con cúmulos organizados de células inmunitarias. Frente a otras encefalitis de origen vírico o bacteriano, esta pertenece al pequeño grupo de las causadas por protozoos. Se la considera una entidad rara dentro de las infecciones del sistema nervioso, y buena parte de los casos descritos proceden del continente americano. Detrás del cuadro hay varias amebas de vida libre, no una sola. Balamuthia mandrillaris es una de las principales y tiene la peculiaridad de enfermar tanto a personas sanas como debilitadas. Acanthamoeba, su pariente cercana, provoca la misma encefalitis, aunque casi siempre en pacientes con las defensas comprometidas. A esa pareja se suma, de forma mucho más esporádica, el género Sappinia. Todas comparten un modo de vida ambiental: habitan el suelo, el agua y el polvo, y no precisan de un organismo al que parasitar. La exposición humana es habitual y casi siempre inofensiva. Que una de estas amebas termine alcanzando el cerebro es la excepción rarísima, no la norma. El apellido de la enfermedad describe lo que ve el patólogo. Cuando el sistema inmunitario conserva capacidad de respuesta, intenta acorralar a la ameba levantando a su alrededor un granuloma, una estructura compacta de células defensivas. Esa reacción es la que da nombre al cuadro y la que lo separa de otras formas de infección amebiana del cerebro, en las que la inflamación adopta un aspecto distinto. La puerta de entrada no suele ser la cabeza. Se acepta que las amebas penetran por la piel lesionada o por las vías respiratorias y que, una vez dentro, aprovechan el sistema nervioso central como destino final tras propagarse por la sangre. Ese trayecto, del foco inicial en la piel o el pulmón hasta el cerebro, explica su ritmo pausado: la infección se cuece lejos antes de dar la cara arriba. Conviene no mezclarla con otra infección amebiana del cerebro que suena parecida pero se comporta al revés. La meningoencefalitis amebiana primaria la causa Naegleria fowleri, se contrae al bañarse en aguas dulces templadas y avanza de forma aguda y fulminante en cuestión de días, con la ameba ascendiendo por la nariz hasta el encéfalo. La forma granulomatosa dibuja el retrato opuesto: entra por piel o pulmón, viaja por la sangre y progresa despacio, a veces durante meses. Una es un incendio; la otra, una brasa que tarda en prender. Compartir la palabra ameba no las hace la misma enfermedad. Por el granuloma, el cúmulo de células inmunitarias que el organismo forma alrededor de la ameba cuando aún puede defenderse. Ese patrón de inflamación es su rasgo distintivo y el que le da apellido. En casi todo salvo en el nombre. La primaria la causa Naegleria fowleri, se asocia al baño en agua dulce, entra por la nariz y es aguda y muy veloz. La granulomatosa la causan Balamuthia o Acanthamoeba, entra por la piel o los pulmones, viaja por la sangre y avanza con lentitud. Coinciden en que ambas son raras y de mal desenlace. No en la convivencia cotidiana. Las amebas proceden del ambiente, no del contacto entre personas. La única vía interhumana comprobada, e infrecuente, ha sido el trasplante de órganos de un donante infectado. No. Se cuentan por unos pocos cientos los casos descritos en todo el mundo desde que se identificó, con una concentración notable en América y, dentro de ella, en países como Perú. La rareza, sumada a lo inespecífico de sus manifestaciones, hace que muchos diagnósticos lleguen tarde. Para comprender mejor esta infección, puede consultar:Qué es la encefalitis amebiana granulomatosa
Qué amebas la producen
Por qué es granulomatosa y cómo llega al cerebro
Diferencia con la meningoencefalitis amebiana primaria
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama granulomatosa?
¿En qué se diferencia de la meningoencefalitis amebiana primaria?
¿Se contagia de una persona a otra?
¿Es una enfermedad frecuente?
Referencias
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