DICCIONARIO MÉDICO
Naegleria
Naegleria es un género de amebas de vida libre que habitan el agua dulce templada y el suelo de casi todo el mundo. Agrupa alrededor de cuarenta y siete especies descritas, y la mayoría convive con su entorno sin molestar a nadie. Solo una, Naegleria fowleri, se comporta como patógeno humano y provoca una infección cerebral tan rara como grave. Lo que singulariza al género es un recurso poco común entre las amebas: la capacidad de mudar en pocas horas de célula reptante a nadadora provista de flagelos. Naegleria Amebas de vida libre Tipo: protozoo Grupo: ameboflagelado (alterna entre forma ameboide y forma flagelada) Transmisión: hídrica, restringida a Naegleria fowleri, por agua que entra en la nariz Reservorio: ambiental (agua dulce caliente y suelo) Patogenicidad: primario, solo en la especie Naegleria fowleri Enfermedades: meningoencefalitis amebiana primaria Naegleria reúne a un grupo de protozoos de vida libre, esto es, organismos unicelulares que no necesitan un huésped para completar su ciclo: viven por su cuenta en el agua y en la tierra húmeda, donde se alimentan de bacterias. Se las cuenta entre las amebas por su manera de desplazarse, con prolongaciones del citoplasma llamadas seudópodos, aunque su parentesco con las amebas clásicas es lejano. El nombre rinde homenaje a Kurt Nägler, protozoólogo alemán que estudió estas células a comienzos del siglo XX. Quien estableció el género fue Alexeieff, en 1912, sobre una ameba que años antes, en 1899, había descrito Franz Schardinger: un organismo capaz de pasar a una fase con flagelos, bautizado primero como Amoeba gruberi y renombrado después Naegleria gruberi. Durante décadas, esa especie inofensiva sirvió de modelo en el laboratorio para estudiar cómo una ameba se transforma en flagelado. En la clasificación biológica moderna, Naegleria no figura entre las amebas verdaderas. Se sitúa en el filo Percolozoa, dentro de un conjunto de organismos, los heterolobosados, que reúnen rasgos de ameba y de flagelado. Por eso se la describe con más precisión como ameboflagelado. No es del todo una cosa ni la otra. La marca de la casa es una transformación rápida. En su estado habitual, el trofozoíto, la célula se arrastra y se alimenta como cualquier ameba. Si el agua que la rodea cambia de golpe, al diluirse o al quedarse sin comida, en una o dos horas le brotan dos flagelos y adopta forma de pera, dispuesta a nadar en busca de un sitio mejor. Cuando las condiciones mejoran, deshace el cambio y vuelve a reptar. Esa fase nadadora no come ni se divide; es un medio de transporte pasajero. La reproducción ocurre en la forma ameboide, mediante una división peculiar, la promitosis, en la que la envoltura del núcleo permanece intacta mientras la célula se parte en dos. Cuando el ambiente se vuelve hostil, con frío o sequía, aparece un tercer estado, el quiste, que permite a la ameba resistir aletargada hasta que llega un momento propicio. El género es cosmopolita y termófilo: prefiere el agua templada o caliente. Sus especies aparecen en lagos, ríos, charcas, aguas termales y suelos húmedos de los cinco continentes, y su número crece con el calor del verano. En el mar no viven, porque el agua salada no les conviene. Buena parte de las Naegleria son bacterívoras pacíficas que nunca entran en conflicto con el ser humano. Su papel en el ambiente es el de un depredador microscópico más, uno de tantos que mantienen a raya las poblaciones de bacterias del agua y del sedimento. De todo el género, una sola especie ha dado el salto a la patología humana: Naegleria fowleri. La separa de sus parientes su tolerancia a temperaturas más altas, un detalle que explica por qué prospera en aguas cálidas y por qué logra vivir a la temperatura del cuerpo humano. Cuando alcanza el sistema nervioso, provoca la meningoencefalitis amebiana primaria, una infección cerebral rara y de curso veloz. Las demás especies carecen de esa capacidad. La diferencia no está en una supuesta voluntad de dañar, que en un organismo unicelular no significa nada, sino en un puñado de rasgos, sobre todo la termotolerancia, que hacen de fowleri la única de la familia capaz de sobrevivir dentro de una persona. De un apellido. El género honra a Kurt Nägler, protozoólogo alemán, y lo estableció Alexeieff en 1912. La primera especie del grupo se había descrito en 1899 como Amoeba gruberi. No. De la cuarentena larga de especies descritas, únicamente Naegleria fowleri enferma a las personas. Las demás viven en el agua y el suelo sin ninguna repercusión para la salud humana. En sentido estricto, no del todo. Se mueve como una ameba y se la agrupa con ellas por costumbre, pero en la clasificación biológica pertenece a los ameboflagelados del filo Percolozoa, un linaje distinto del de las amebas clásicas. Su capacidad de convertirse en célula con flagelos delata ese origen aparte. Se debe a su cambio de forma. La especie inofensiva Naegleria gruberi se convirtió en un modelo clásico para estudiar cómo una célula ameboide desarrolla flagelos y se pone a nadar, un fenómeno que se produce de manera sincronizada y en pocas horas. Esa comodidad experimental la llevó a numerosos laboratorios mucho antes de que se conociera el peligro de su prima fowleri. Para situar Naegleria dentro de su contexto, puede consultar:Qué es Naegleria
El cambio de forma que define al género
Dónde viven
La especie que enferma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Naegleria?
¿Son peligrosas todas las Naegleria?
¿Naegleria es una ameba de verdad?
¿Por qué se hizo famoso este género en los laboratorios?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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