DICCIONARIO MÉDICO
Mitocondriopatía
La mitocondriopatía es el nombre que recibe un grupo heterogéneo de enfermedades genéticas causadas por un defecto en el funcionamiento de la mitocondria, el orgánulo celular encargado de producir la mayor parte de la energía de la célula. El término se usa como sinónimo de "enfermedad mitocondrial" y agrupa cuadros muy diversos, desde síndromes neurológicos infantiles hasta formas que debutan en la edad adulta. Bajo la denominación de mitocondriopatía se reúnen los trastornos que tienen en común un defecto primario en alguna proteína de la mitocondria, con la consiguiente alteración de la síntesis de ATP por fosforilación oxidativa. Afectan, sobre todo, a los tejidos con mayor demanda energética: el sistema nervioso central, el músculo esquelético, el corazón, la retina, el oído interno, el hígado y el riñón. De ahí que buena parte de los cuadros combinen signos neurológicos y musculares, aunque la expresión clínica es muy variable de una persona a otra, incluso dentro de la misma familia. La palabra combina "mitocondria" con el sufijo médico "-patía", del griego πάθεια (pátheia), derivado a su vez de πάθος (páthos, "padecimiento" o "sufrimiento"). El mismo elemento aparece en cardiopatía, nefropatía o neuropatía: designa, de forma genérica, la enfermedad de un órgano o sistema. Aplicado a la mitocondria, el término resume en una sola palabra lo que antes exigía una perífrasis completa. El nombre de este grupo de enfermedades no siempre fue el mismo. En una etapa anterior se conocían de forma genérica como "encefalomiopatías", por la combinación de afectación cerebral y muscular que presentaban los primeros casos descritos. Más adelante, al comprobarse que la disfunción mitocondrial podía comprometer prácticamente cualquier órgano y no solo el cerebro y el músculo, la literatura médica en español adoptó los términos "citopatía mitocondrial" y "mitocondriopatía" para reflejar ese alcance multisistémico. Ambos términos conviven hoy con normalidad en la práctica clínica y se usan, en general, como sinónimos. Algunos autores reservan "citopatía mitocondrial" para los casos con disfunción demostrada de la cadena respiratoria, mientras que emplean "mitocondriopatía" en un sentido algo más amplio. La distinción, sin embargo, no es unánime y muchos especialistas las tratan como intercambiables. Las mitocondriopatías primarias se dividen, según la localización de la mutación causante, en dos grandes grupos. Un primer grupo, minoritario, se debe a mutaciones del propio ADN mitocondrial y sigue, por tanto, el patrón de herencia materna característico de este genoma. Un segundo grupo, mayoritario, obedece a mutaciones en genes del núcleo celular que codifican proteínas mitocondriales; en estos casos, la herencia puede ser autosómica recesiva, dominante o ligada al cromosoma X, según el gen implicado. Existe, además, una disfunción mitocondrial secundaria o adquirida, que no es hereditaria y que acompaña a otras enfermedades como la diabetes, ciertos tumores, la esclerosis múltiple o el alzhéimer. En estos casos la mitocondria funciona mal como consecuencia de la enfermedad de base, no como su causa primaria, por lo que no se consideran mitocondriopatías en sentido estricto. Cuando el compromiso se limita, sobre todo, al músculo, se habla de miopatía mitocondrial; cuando se suman signos del sistema nervioso central, del de encefalomiopatía mitocondrial. Entre los síndromes clásicos que se agrupan bajo el término mitocondriopatía figuran el síndrome de MELAS, el síndrome de MERRF, el síndrome de Kearns-Sayre, la neuropatía óptica hereditaria de Leber y el síndrome de Leigh. Cada uno tiene una entrada propia en este diccionario, con sus rasgos diferenciales. Conviene no confundir la mitocondriopatía con la miopatía en sentido general, un término mucho más amplio que engloba también enfermedades musculares de origen inflamatorio, tóxico, endocrino o estructural, sin relación alguna con la mitocondria. Un rasgo histológico frecuente, aunque no exclusivo, en la biopsia muscular de estos pacientes es la presencia de fibras rojas rasgadas, acumulaciones anómalas de mitocondrias bajo la membrana de la fibra muscular que se tiñen de rojo con la técnica de Gomori modificada. La prevalencia conjunta de las mitocondriopatías se sitúa en torno a 1 caso por cada 5.000-10.000 nacimientos, lo que las convierte en uno de los grupos de enfermedades metabólicas hereditarias más frecuentes. De "mitocondria" y el sufijo griego "-patía" (de páthos, "padecimiento"), el mismo que aparece en cardiopatía o neuropatía. El término resume la idea de "enfermedad de la mitocondria". Sí. Ambos términos se usan como sinónimos en la práctica clínica actual para referirse al mismo grupo de trastornos. No. Solo las causadas por mutaciones del ADN mitocondrial siguen ese patrón. La mayoría de los casos se deben a mutaciones en genes del núcleo celular, con otros patrones de herencia. Varía mucho según el cuadro concreto. Buena parte debuta en la infancia, pero algunas formas, sobre todo las ligadas a determinadas mutaciones del ADN mitocondrial, no se manifiestan hasta la edad adulta.Qué es una mitocondriopatía
Una nomenclatura que ha cambiado con el tiempo
Clasificación según el origen genético
Cuadros clásicos y diferenciación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "mitocondriopatía"?
¿Es lo mismo que una enfermedad mitocondrial?
¿Todas las mitocondriopatías se heredan de la madre?
¿A qué edad aparecen los primeros signos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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