DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Kearns-Sayre
El síndrome de Kearns-Sayre es una enfermedad mitocondrial rara, definida por el inicio antes de los 20 años de una tríada clínica formada por oftalmoplejía externa progresiva, retinopatía pigmentaria y al menos un signo adicional entre el bloqueo de la conducción cardiaca, la ataxia cerebelosa y una concentración elevada de proteínas en el líquido cefalorraquídeo. Está causado, en la inmensa mayoría de los casos, por una deleción única y de gran tamaño del ADN mitocondrial. En 1958, el oftalmólogo Thomas P. Kearns y el patólogo George Pomeroy Sayre publicaron en Archives of Ophthalmology la descripción de un cuadro hasta entonces no reconocido como entidad propia: la asociación, en dos pacientes, de una degeneración pigmentaria de la retina, una parálisis progresiva de los músculos oculares externos y un bloqueo completo de la conducción cardiaca. El título original hablaba de «retinitis pigmentosa», aunque los estudios electrofisiológicos posteriores no han encontrado en estos pacientes el patrón propio de una retinitis pigmentosa clásica. Por eso la terminología actual prefiere «retinopatía pigmentaria», un término más descriptivo y menos comprometido con una causa concreta. Hoy el síndrome se integra en el grupo de las enfermedades por deleción única de ADN mitocondrial, junto con el síndrome de Pearson y la oftalmoplejía externa progresiva crónica aislada. Los tres comparten el mismo tipo de lesión genética (la pérdida de un fragmento del genoma mitocondrial) y se diferencian, sobre todo, por la edad de aparición y por los tejidos que resultan más afectados en cada caso. La lesión genética responsable es una deleción que elimina entre 1.000 y 10.000 pares de bases del ADN mitocondrial. La más citada en la bibliografía suprime exactamente 4.977 pares de bases, un hallazgo tan repetido que se conoce, de forma coloquial, como la «deleción común». La mutación aparece casi siempre de manera esporádica, en el óvulo o en las primeras divisiones del embrión, sin que ninguno de los progenitores la porte previamente. El ADN mitocondrial se hereda por vía materna. Los varones afectados no lo transmiten a su descendencia. El riesgo de que una mujer portadora lo transmita a sus hijos se ha calculado, en los pocos casos documentados, por debajo del 4%. La proporción de moléculas mitocondriales delecionadas frente a las normales dentro de una misma célula (lo que se conoce como heteroplasmia) varía de un tejido a otro, y esa variación explica en buena parte por qué la enfermedad golpea con distinta intensidad al ojo, al corazón o al sistema nervioso central según el paciente. La oftalmoplejía externa progresiva crónica aislada comparte con este síndrome la parálisis de los músculos oculares, pero se detiene ahí: no hay retinopatía pigmentaria, ni bloqueo cardiaco, ni el resto de manifestaciones sistémicas que definen el cuadro completo. Puede deberse a la misma deleción mitocondrial o a mutaciones en genes nucleares de herencia autosómica, dominante o recesiva según el gen implicado, una distinción genética que importa mucho a la hora de asesorar a una familia. El síndrome de Pearson, que afecta a lactantes con anemia sideroblástica e insuficiencia del páncreas exocrino, está causado por la misma familia de deleciones del ADN mitocondrial. No es una entidad distinta en origen, sino una fase distinta de un mismo proceso: los niños que sobreviven a la forma infantil grave del síndrome de Pearson desarrollan, con los años, el cuadro característico del síndrome de Kearns-Sayre, a medida que las manifestaciones hematológicas remiten y ganan peso las neurológicas y musculares. Frente al síndrome de MELAS o al síndrome de MERRF, cuyos rasgos distintivos recoge la entrada de este diccionario dedicada a la mitocondriopatía, el síndrome de Kearns-Sayre se distingue por su origen en una deleción y no en una mutación puntual, y por una firma clínica centrada en el ojo y el corazón, más que en los episodios agudos de tipo ictal o convulsivo propios de aquellos otros cuadros. Porque ese límite de edad forma parte de la propia definición clínica del síndrome, fijada por los criterios diagnósticos vigentes. Un cuadro idéntico que debuta más tarde se clasifica dentro de otro grupo de las enfermedades por deleción mitocondrial, no como síndrome de Kearns-Sayre en sentido estricto. No. Pese a que el artículo original de 1958 usó ese nombre, los estudios electrofisiológicos posteriores no han encontrado el patrón típico de la retinitis pigmentaria clásica en estos pacientes. Varía entre 1.000 y 10.000 pares de bases según el paciente. La más citada en la bibliografía elimina 4.977 pares de bases, y es también la que con más frecuencia se detecta en el síndrome de Pearson, la enfermedad infantil con la que este comparte origen genético. Casi nunca. La inmensa mayoría de los casos es esporádica y no vuelve a aparecer en ningún otro miembro de la familia. La rareza de la transmisión hereditaria es, de hecho, uno de los rasgos que más distingue a este síndrome de otras enfermedades mitocondriales causadas por mutaciones puntuales.Qué es el síndrome de Kearns-Sayre
Origen mitocondrial: la deleción del ADN
Diferenciación con otras enfermedades mitocondriales
Preguntas frecuentes
¿Por qué el diagnóstico exige que los síntomas empiecen antes de los 20 años?
¿Es lo mismo que la retinitis pigmentaria hereditaria?
¿Qué tamaño tiene la deleción del ADN mitocondrial?
¿Se hereda de los padres?
Referencias
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