DICCIONARIO MÉDICO
Meningitis eosinofílica
La meningitis eosinofílica es un tipo de meningitis que se distingue por la presencia de eosinófilos, una clase de glóbulo blanco, en el líquido cefalorraquídeo. No es una enfermedad única, sino un patrón de inflamación que puede obedecer a varias causas, casi siempre parásitos. La más frecuente en el mundo es el nematodo Angiostrongylus cantonensis, el gusano pulmonar de la rata. El rasgo que la define aparta esta forma de meningitis de las de origen bacteriano o vírico. Las meninges son las tres membranas que recubren el encéfalo y la médula espinal, y su inflamación se llama meningitis. Se habla de la variante eosinofílica cuando en el líquido cefalorraquídeo que rodea a esas estructuras aparecen eosinófilos en una proporción llamativa. Por convención suele fijarse el listón en al menos un diez por ciento de eosinófilos sobre el total de células del líquido, o en una cifra igual o superior a diez por milímetro cúbico. El nombre reúne tres piezas de origen antiguo. Meninge procede del griego mênigx, membrana, y el sufijo -itis señala inflamación. Eosinófilo alude a la célula protagonista: se llama así porque sus gránulos captan la eosina, un colorante rojizo que a su vez debe su nombre a Eos, la diosa griega de la aurora. Sumadas, las tres piezas describen una membrana inflamada y poblada por esas células teñidas de rosa. El eosinófilo es una célula de defensa especializada en responder frente a los parásitos, y en particular frente a los gusanos. Cuando un helminto o sus larvas alcanzan un lugar donde no deberían estar, como el sistema nervioso central, el organismo dirige a estos glóbulos blancos hacia la zona. Por eso su hallazgo en el líquido cefalorraquídeo apunta, casi como una firma, hacia una causa parasitaria. En el escenario más común, el de Angiostrongylus cantonensis, las larvas del gusano viajan hasta el cerebro pero no consiguen completar su ciclo y mueren dentro de él. Su muerte, y la reacción que despierta en el tejido, es la que enciende la inflamación. Con frecuencia el fenómeno se acompaña de eosinofilia en la sangre. La mayoría de los casos tienen detrás un parásito. El primero de la lista, muy por delante del resto, es Angiostrongylus cantonensis. Le siguen otros helmintos capaces de llegar al sistema nervioso, como Gnathostoma spinigerum, el nematodo del mapache Baylisascaris procyonis o las larvas de Taenia solium, responsables de la cisticercosis cuando se asientan en el cerebro. No toda meningitis eosinofílica nace de un gusano. Algunas infecciones por hongos, como la coccidioidomicosis, la presencia de material extraño dentro del cráneo y ciertas reacciones a medicamentos pueden reproducir el mismo cuadro celular. Son causas menos frecuentes. Conviene, aun así, no perderlas de vista. El tipo de célula que predomina en el líquido cefalorraquídeo orienta sobre la clase de meningitis. En las bacterianas mandan los neutrófilos; en las víricas o asépticas, los linfocitos; en la eosinofílica, como su propio nombre adelanta, los eosinófilos. Esa diferencia en el recuento es la que la separa de las demás. La frontera no siempre se ve a la primera. En sus fases iniciales, la meningitis eosinofílica puede mostrar un predominio de linfocitos y confundirse con una meningitis vírica, hasta que el perfil eosinofílico se hace patente con el paso de los días. Cuando la inflamación se extiende también al tejido del cerebro, se emplea el término meningoencefalitis eosinofílica. La meningitis eosinofílica se concentra allí donde abunda su causa principal. El sudeste asiático y las islas del Pacífico forman su territorio clásico, que coincide con la distribución de Angiostrongylus cantonensis. La marcha del parásito hacia el Caribe, América y, en años recientes, hacia zonas de Europa, incluida España, ha ensanchado el área en la que este cuadro puede plantearse ante una meningitis con eosinófilos. De la membrana inflamada y de la célula que la invade. Meninge, del griego mênigx, es la envoltura del cerebro; -itis indica inflamación; el eosinófilo toma su nombre de la eosina, el colorante con el que se tiñe. Casi siempre, aunque no. La causa más habitual es el nematodo Angiostrongylus cantonensis, y detrás de la mayor parte de los casos hay algún gusano. Con todo, ciertas infecciones por hongos o reacciones a medicamentos pueden dar el mismo patrón en el líquido cefalorraquídeo. En la célula que domina el líquido cefalorraquídeo. La bacteriana se llena de neutrófilos; la vírica, de linfocitos; la eosinofílica, de eosinófilos. En sus inicios, sin embargo, la forma eosinofílica puede parecerse a la vírica. Muy estrecha. Angiostrongylus cantonensis es la causa infecciosa más frecuente de meningitis eosinofílica en el mundo. Sus larvas mueren dentro del sistema nervioso y desatan la reacción de los eosinófilos que define al cuadro. Para entender el origen y el contexto de este cuadro, puede consultar:Qué es la meningitis eosinofílica
Por qué se acumulan los eosinófilos
Qué la causa
En qué se diferencia de otras meningitis
Dónde aparece
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre meningitis eosinofílica?
¿Es siempre por un parásito?
¿En qué se diferencia de una meningitis vírica o bacteriana?
¿Qué relación tiene con el gusano pulmonar de la rata?
Referencias
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