DICCIONARIO MÉDICO
Lorazepam
El lorazepam es una benzodiazepina de acción intermedia con efecto ansiolítico, sedante y anticonvulsivante. Se emplea en cuadros de ansiedad, en el insomnio de corta duración, en la sedación previa a intervenciones y en el estatus epiléptico. Lo que lo distingue dentro de su grupo no es la potencia, sino la ruta de eliminación: se inactiva por conjugación directa con ácido glucurónico, sin pasar por el citocromo P450, y no deja metabolitos activos en circulación. Su código en la clasificación ATC es N05BA06. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Como todas las benzodiazepinas, el lorazepam potencia la acción del GABA, el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central. En su estructura química, una 1,4-benzodiazepina, hay un detalle que condiciona todo lo demás: un grupo hidroxilo unido al carbono 3 del anillo. Ese hidroxilo marca por dónde saldrá el fármaco del organismo. Se comercializa en comprimidos y en solución inyectable para uso intramuscular e intravenoso. Por vía oral su biodisponibilidad ronda el 85 %, y la semivida de eliminación se sitúa entre diez y veinte horas, lo que lo clasifica como benzodiazepina de acción intermedia. Administrado en vena, el efecto aparece en uno a tres minutos. Esa rapidez explica que sea uno de los fármacos de referencia para frenar una crisis convulsiva prolongada en el ámbito hospitalario. Llegó a la práctica clínica en 1977, dentro de la oleada de benzodiazepinas que desplazó a los barbitúricos en el tratamiento de la ansiedad. Su nombre químico alternativo, o-cloroxazepam, delata su parentesco: es el oxazepam con un átomo de cloro añadido en posición orto del anillo fenílico. De ahí que comparta con el oxazepam la misma forma de metabolizarse. La mayoría de las benzodiazepinas se oxidan primero en el hígado mediante el sistema del citocromo P450 y solo después se conjugan para poder eliminarse. El lorazepam se salta ese primer paso. Su grupo 3-hidroxilo le permite unirse directamente al ácido glucurónico (una reacción de fase II) y convertirse en un glucurónido inactivo que el riñón excreta. Cerca del 77 % del fármaco abandona el cuerpo por la orina en esa forma. No genera metabolitos con actividad farmacológica. Esta particularidad tiene consecuencias prácticas. La glucuronidación se conserva relativamente bien cuando la función hepática está deteriorada, de modo que en personas con enfermedad del hígado o cirrosis el lorazepam se acumula menos que las benzodiazepinas de metabolismo oxidativo. Algo parecido sucede en el paciente de edad avanzada. Comparte esta característica con otras dos moléculas del grupo, el oxazepam y el temazepam: las tres esquivan la fase oxidativa y se conjugan sin más trámite. Al no depender del citocromo P450, el comportamiento del lorazepam en el organismo se ve poco alterado por otros medicamentos que activan o bloquean esas enzimas hepáticas. Su aclaramiento resulta más constante que el del diazepam, más sensible a ese tipo de influencias. La respuesta es, por eso, más previsible. El segmento final, -azepam, identifica a las benzodiazepinas derivadas de la 1,4-benzodiazepin-2-ona, el esqueleto químico común de todo el grupo. No procede del griego ni del latín: es una terminación de la Denominación Común Internacional. La primera parte del nombre es un distintivo arbitrario que separa a la molécula de sus hermanas de estructura casi idéntica. No usa la vía oxidativa hepática para eliminarse. Al conjugarse directamente con ácido glucurónico (una ruta que se mantiene estable aunque el órgano funcione mal), tiende a acumularse menos que otras benzodiazepinas. En dos rasgos que importan. El diazepam es una benzodiazepina de acción prolongada que se oxida en el hígado y genera metabolitos activos, como el desmetildiazepam, cuya semivida puede superar las cien horas y favorecer la acumulación. El lorazepam, de acción intermedia, se conjuga sin oxidarse y no deja metabolitos activos, así que su efecto se desvanece de forma más ordenada. Los dos actúan sobre el mismo receptor GABA-A y los dos se administran por vía intravenosa frente al estatus epiléptico. La elección entre ellos depende del contexto. Si desea situar el lorazepam dentro de la farmacología del sistema nervioso central, puede consultar:Qué es el lorazepam
Un metabolismo que no depende del citocromo P450
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre lorazepam?
¿Por qué se considera manejable en personas con problemas de hígado?
¿En qué se diferencia del diazepam?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026