DICCIONARIO MÉDICO
Lente bifocal
Una lente bifocal es una lente óptica que incorpora dos zonas con potencias refractivas distintas en una misma pieza: una para la visión lejana y otra para la visión cercana. Se prescribe a personas con presbicia que necesitan, además, corrección para miopía o hipermetropía. La lente bifocal resuelve un problema práctico que padece cualquier persona présbita con otro defecto de refracción asociado: la necesidad de usar dos gafas distintas, unas para ver de lejos y otras para leer. La bifocal reúne ambas graduaciones en un solo cristal, dividido en dos campos. El segmento superior contiene la potencia para la visión a distancia; el inferior, generalmente más pequeño y delimitado por una línea visible, contiene la potencia adicional que compensa la pérdida de acomodación del cristalino. El término "bifocal" se compone del prefijo latino bi- ("dos") y focalis, derivado de focus ("hogar", y por extensión en óptica, "foco" o punto donde convergen los rayos). La imagen es directa: una lente con dos focos. La potencia añadida para la visión de cerca se denomina "adición" y se expresa en dioptrías positivas, habitualmente entre +1,00 y +3,50 según el grado de presbicia. La invención de la lente bifocal se atribuye tradicionalmente a Benjamin Franklin, que hacia 1784, con 78 años y cansado de alternar dos pares de gafas, cortó por la mitad los cristales de cada par y los unió en una sola montura: la parte superior para ver de lejos, la inferior para leer. El diseño era tosco —dos medias lentes literalmente pegadas—, pero la idea funcionó y se popularizó rápidamente. Se lo conoce como "bifocal ejecutivo" o "bifocal tipo Franklin", y aún se fabrica como diseño especializado para determinadas actividades. A principios del siglo XX, los ópticos aprendieron a fundir un pequeño segmento de lente para visión cercana dentro de una lente de visión lejana completa, eliminando la línea que cruzaba todo el cristal. Nacieron así los bifocales fusionados, con segmentos en forma de D invertida ("flat-top"), redondos o curvos, que son los que se prescriben hoy cuando se opta por una lente bifocal. La bifocal tiene una limitación que la sociedad contemporánea ha puesto de manifiesto: no corrige la visión intermedia, la que corresponde a la distancia de un brazo extendido —la pantalla de un ordenador, el salpicadero de un coche—. Para cubrir esa franja se desarrollaron las lentes trifocales, que añaden un tercer segmento con potencia intermedia entre el de lejos y el de cerca, pero a costa de una mayor complejidad óptica y dos líneas visibles en el cristal. La evolución siguiente fueron las lentes progresivas (también llamadas varifocales o multifocales sin línea), que sustituyen los segmentos delimitados por una transición gradual y continua de potencia a lo largo de la lente: la zona superior corrige la visión lejana, la inferior la cercana, y entre ambas existe un "pasillo de progresión" que permite enfocar a distancias intermedias sin salto brusco de imagen. Las progresivas no tienen línea visible, lo que las hace estéticamente más discretas, pero requieren un período de adaptación mayor y tienen campos de visión útil más estrechos en las zonas laterales. La bifocal ofrece dos zonas amplias y bien definidas —lejos y cerca— con una transición brusca entre ambas. Es sencilla de adaptar y económica, pero no corrige la visión intermedia y la línea del segmento es visible. La trifocal añade el tercer foco para la visión intermedia, pero multiplica las líneas y puede producir "saltos de imagen" al cruzarlas con la mirada. La progresiva elimina las líneas y cubre todas las distancias de forma continua, pero exige una adaptación cerebral más exigente y tiene zonas laterales de distorsión. El mismo principio bifocal se aplica también a las lentes de contacto y a las lentes intraoculares. En las lentes de contacto bifocales, las dos zonas se distribuyen en anillos concéntricos o en diseño segmentado. En las lentes intraoculares bifocales, la superficie óptica divide la luz en dos focos simultáneos mediante principios difractivos o refractivos. Literalmente, "de dos focos", del latín bi- ("dos") y focus ("foco"). Cada zona de la lente enfoca a una distancia distinta: una para lejos y otra para cerca. Se le atribuye el diseño más antiguo documentado, hacia 1784, aunque existe cierta controversia historiográfica: algunos autores sugieren que la idea circulaba en talleres ópticos de Londres antes de que Franklin la formalizara. Lo que está fuera de duda es que fue él quien la popularizó y la describió por escrito. No. Siguen prescribiéndose en situaciones concretas: pacientes que no se adaptan a las progresivas, niños en programas de control de miopía con bifocal ejecutivo, y personas cuyas actividades no requieren visión intermedia. Su uso ha disminuido con la difusión de las progresivas, pero no ha desaparecido. Hay evidencia de que caminar con lentes bifocales, trifocales o progresivas aumenta ligeramente el riesgo de tropezar en escaleras o bordillos, porque la zona inferior de lectura desenfoca el suelo. En personas mayores con riesgo de caídas, algunos especialistas recomiendan usar gafas monofocales de lejos para desplazarse y reservar las bifocales para actividades sedentarias. Si desea profundizar en conceptos asociados a las lentes bifocales, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una lente bifocal
Benjamin Franklin y la solución de 1784
De la bifocal a la trifocal y la progresiva
Diferenciación: bifocal, trifocal y progresiva
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "bifocal"?
¿Benjamin Franklin inventó realmente las gafas bifocales?
¿Las lentes bifocales han quedado obsoletas?
¿Existe riesgo de caídas con lentes bifocales?
Referencias
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