DICCIONARIO MÉDICO
Lateropulsión
La lateropulsión es la tendencia involuntaria del cuerpo a desplazarse, inclinarse o caer hacia uno de los lados. Se trata de un signo neurológico, no de un movimiento voluntario, y su presencia orienta hacia una lesión del tronco cerebral, el cerebelo o las vías vestibulares. Es uno de los hallazgos clásicos del síndrome de Wallenberg (infarto bulbar lateral). El término se construye a partir del latín latus, lateris ("costado") y pulsio, pulsionis ("empujón, impulso"), del verbo pellere ("empujar"). La imagen que transmite es literal: el paciente se siente empujado hacia un lado. A diferencia de la lateroflexión, que es un movimiento fisiológico activo y controlado, o de la laterodesviación, que describe una posición estática ya establecida, la lateropulsión implica una fuerza interna que el paciente no puede contrarrestar y que compromete su equilibrio. Cuando el paciente camina, tiende a desviarse sistemáticamente hacia el lado de la lesión; cuando se le pide que permanezca de pie con los pies juntos, se inclina o cae hacia ese mismo lado. En los casos graves no consigue mantenerse sentado sin apoyo. Todo ocurre sin que exista debilidad muscular en las piernas: los músculos responden, pero el sistema que calibra la verticalidad y el tono postural está dañado. La neurología distingue dos formas. La lateropulsión corporal (o axial) es la que acaba de describirse: una desviación del tronco completo. Se atribuye a la lesión de las fibras del haz vestibuloespinal y del tracto espinocerebeloso, que son las vías encargadas de ajustar el tono de los músculos extensores de las piernas en función de la información vestibular y propioceptiva. Cuando esas fibras se interrumpen de un solo lado —como ocurre en el infarto bulbar lateral—, el tono extensor del miembro inferior ipsilateral disminuye y el cuerpo bascula hacia ese lado. La lateropulsión ocular es un fenómeno más sutil. Los ojos del paciente muestran un sesgo tónico hacia el lado de la lesión: los movimientos sacádicos hacia ese lado son excesivamente amplios (hipermetría) y los que van en dirección contraria se quedan cortos (hipometría). Cuando el paciente intenta dirigir la mirada verticalmente, los ojos se desvían oblicuamente hacia el lado afectado. Este hallazgo, que la literatura anglosajona denomina ocular ipsipulsion, se explica por la lesión de las fibras trepadoras que conectan el núcleo olivar inferior con el vermis cerebeloso. Es bastante específico del síndrome de Wallenberg y, a veces, el único signo que lo delata en presentaciones incompletas. La lateropulsión aparece con mayor frecuencia en el síndrome de Wallenberg, descrito en 1895 por Adolf Wallenberg a partir de un caso de infarto de la porción dorsolateral del bulbo raquídeo. Este síndrome se produce habitualmente por la oclusión de la arteria vertebral intracraneal o de su rama, la arteria cerebelosa posteroinferior (PICA), y cursa con una constelación de signos que incluyen, además de la lateropulsión, nistagmo, ataxia ipsilateral, síndrome de Horner, hipoestesia facial ipsilateral y termoalgésica contralateral, disfagia y disfonía. No obstante, la lateropulsión no es exclusiva del Wallenberg. Se ha documentado también en infartos cerebelosos aislados, en lesiones del pedúnculo cerebeloso inferior y, de forma más rara, como manifestación única de un infarto bulbar rostral. En todos los casos, el denominador común es la interrupción unilateral de las vías que integran la percepción de la verticalidad con el control postural. Los cuatro derivados del prefijo latero- que recoge el diccionario describen fenómenos distintos. La lateroflexión es un movimiento fisiológico voluntario de la columna. La laterodesviación es una posición estática anómala de una estructura respecto de su eje. La lateroposición es el desplazamiento en bloque de un órgano hacia un flanco de la cavidad que lo contiene. La lateropulsión, por su parte, es la única de las cuatro que es involuntaria, neurológica y dinámica: no describe ni un movimiento normal ni una posición, sino un impulso patológico que desequilibra al paciente. Del latín latus ("costado") y pulsio ("empujón"), de pellere ("empujar"). La palabra transmite la sensación que describe el paciente: que algo le empuja hacia un lado, sin que pueda evitarlo. No siempre, aunque es lo más frecuente. La causa habitual es el infarto bulbar lateral (síndrome de Wallenberg) o un infarto cerebeloso. Pero la lateropulsión puede aparecer también en lesiones desmielinizantes del tronco cerebral, en tumores de fosa posterior o, de manera transitoria, en cuadros vestibulares periféricos graves como una neuronitis vestibular aguda, aunque en este último caso suele ser menos intensa y se acompaña de vértigo rotatorio predominante. No. La ataxia es un concepto más amplio: designa la falta de coordinación del movimiento, que puede afectar a las extremidades, al tronco o a la marcha. La lateropulsión es un tipo concreto de desequilibrio axial, con una dirección definida y constante, que puede acompañar a la ataxia pero no se confunde con ella. Un paciente con ataxia cerebelosa pura oscila hacia ambos lados; uno con lateropulsión cae siempre hacia el mismo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la lateropulsión, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la lateropulsión
Lateropulsión corporal y lateropulsión ocular
Contexto clínico: el síndrome de Wallenberg
Diferenciación con los otros términos de la familia "latero-"
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "lateropulsión"?
¿La lateropulsión significa siempre un infarto cerebral?
¿Es lo mismo lateropulsión que ataxia?
Referencias
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