DICCIONARIO MÉDICO
Hipercalciuria renal
La hipercalciuria renal es la forma de exceso de calcio en la orina que nace en el propio riñón: el túbulo, la estructura encargada de recuperar el calcio filtrado, lo deja escapar. La pérdida persiste incluso en ayunas, al contrario que en la variante intestinal, y el organismo responde poniendo en marcha las glándulas paratiroides para compensarla. El adjetivo procede del latín renalis, derivado de ren ("riñón"), y localiza el origen del problema. Es una de las variantes de la hipercalciuria idiopática, la que transcurre con calcio normal en la sangre, y comparte con las demás la consecuencia final: una hipercalciuria que favorece la formación de cálculos. El riñón filtra cada día una cantidad enorme de calcio y, en condiciones normales, reabsorbe casi todo antes de que llegue a la orina. En esta variante ese mecanismo de recuperación falla y una parte del calcio se pierde de manera obligada. La fuga es el hecho primario, el punto de partida de toda la cadena. La pérdida tiende a bajar de forma transitoria el calcio de la sangre. El organismo lo percibe y las glándulas paratiroides aumentan su hormona paratiroidea para recuperar el equilibrio. Esa hormona activa la vitamina D, que a su vez incrementa la absorción intestinal de calcio y su movilización desde el hueso. Gracias a estos ajustes la calcemia vuelve a la normalidad, pero el calcio recuperado sigue escapándose por el riñón. El resultado es un círculo que mantiene la orina cargada de calcio. Aquí está la diferencia decisiva con otras causas. La hormona paratiroidea está elevada, pero no porque las glándulas fallen, sino porque responden a una situación externa: la pérdida renal de calcio. Se habla entonces de hiperparatiroidismo secundario, distinto del hiperparatiroidismo primario, en el que la parathormona alta es la causa y no la consecuencia. La pérdida de calcio en ayunas, cuando el intestino no aporta nada, es el rasgo que mejor identifica a esta forma. También se ha descrito una relación con el riñón en esponja medular. La hipercalciuria absortiva es, en cierto modo, su reflejo. En la absortiva el intestino toma la iniciativa, la hormona paratiroidea está normal o baja y la orina se normaliza en ayunas. En la renal el motor está en el riñón, la hormona paratiroidea sube y la orina arrastra calcio incluso sin comer. Dos formas de una misma alteración, con puntos de partida opuestos. Porque el defecto reside en el riñón, en concreto en el túbulo que debería reabsorber el calcio filtrado. El intestino y el hueso solo intervienen después, para compensar. No de forma mantenida. Puede descender un instante por la fuga, pero la respuesta de las paratiroides lo devuelve enseguida a valores normales. Por eso se clasifica entre las hipercalciurias con calcemia normal. En el comportamiento en ayunas y en la hormona paratiroidea. La renal pierde calcio también en ayunas y cursa con hormona alta; la absortiva se normaliza sin comida y mantiene la hormona normal o baja.Qué es la hipercalciuria renal
Una fuga de calcio en el riñón
El hiperparatiroidismo secundario, su sello
Diferencias con la forma absortiva
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama renal?
¿El calcio en sangre está bajo?
¿En qué se distingue de la forma absortiva?
Referencias
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