DICCIONARIO MÉDICO
Gradiente alveolo arterial
El gradiente alvéolo-arterial (A-a) es la diferencia entre la presión parcial de oxígeno calculada en el gas alveolar (PₐO₂) y la presión parcial de oxígeno medida en sangre arterial (PaO₂) mediante una gasometría. Refleja la eficiencia global del intercambio gaseoso pulmonar: cuanto mayor es el gradiente, peor es la transferencia de oxígeno del alvéolo a la sangre. En un pulmón ideal, la presión parcial de oxígeno en la sangre arterial sería idéntica a la del gas alveolar: todo el O₂ disponible difundiría íntegramente a través de la membrana alveolocapilar. En la práctica, eso no ocurre. Existe siempre una pequeña diferencia entre ambas presiones, debida sobre todo a la heterogeneidad normal del cociente ventilación/perfusión entre las distintas regiones del pulmón y a una mínima mezcla venosa fisiológica. En adultos jóvenes sanos y a nivel del mar, ese gradiente se sitúa habitualmente por debajo de 15 mmHg y tiende a aumentar con la edad —aproximadamente 1 mmHg por cada década de vida—. El nombre combina "gradiente" (del latín gradiens, "que camina", participio de gradī, "dar pasos"), que en física designa la diferencia de una magnitud entre dos puntos, con "alvéolo" (alveŏlus, "cavidad pequeña") y "arterial" (arteriālis, "relativo a las arterias"). Describe, pues, el escalón de presión de oxígeno entre la cavidad del alvéolo y la arteria. Para obtener el gradiente se necesitan dos datos. La PaO₂ se mide directamente en la gasometría arterial. La PₐO₂ no se puede medir con facilidad, así que se calcula mediante la llamada ecuación del gas alveolar, que tiene en cuenta la presión del O₂ en el aire inspirado, la PₐCO₂ arterial y el cociente respiratorio. La diferencia entre el valor calculado (PₐO₂) y el medido (PaO₂) es el gradiente A-a. Cuando el gradiente alvéolo-arterial supera los valores esperados para la edad del paciente, significa que algo está impidiendo que el O₂ alveolar llegue a la sangre con normalidad. Las dos grandes causas de ese fracaso son la alteración del cociente ventilación/perfusión —hay alvéolos perfundidos pero mal ventilados, o viceversa— y el deterioro de la difusión a través de la membrana alveolocapilar, como ocurre cuando esta se engrosa por fibrosis o cuando la superficie se reduce por enfisema. Un gradiente normal, en cambio, orienta hacia causas de hipoxemia extrapulmonares: hipoventilación global o respiración en una atmósfera pobre en oxígeno, situaciones en las que el pulmón funciona bien pero recibe menos O₂ del que necesita. No. La hipoxemia es el resultado —una PaO₂ arterial baja—, mientras que el gradiente alvéolo-arterial es una herramienta para investigar la causa de esa hipoxemia. Un paciente puede tener hipoxemia con gradiente normal (hipoventilación pura) o con gradiente elevado (problema en el pulmón). El gradiente no diagnostica por sí solo, pero orienta la dirección de la investigación. Porque el CO₂ es unas veinte veces más soluble que el O₂ en los tejidos pulmonares, lo que hace que difunda con tanta facilidad que su gradiente alvéolo-arterial es prácticamente cero incluso en pulmones enfermos. El O₂, en cambio, es más sensible a las alteraciones de la membrana y de la relación ventilación/perfusión, y por eso su gradiente resulta clínicamente informativo. Si desea profundizar en conceptos asociados al gradiente alvéolo-arterial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el gradiente alvéolo-arterial
Qué indica un gradiente elevado
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo gradiente alvéolo-arterial que hipoxemia?
¿Por qué se usa oxígeno y no CO₂ para calcularlo?
Referencias
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