DICCIONARIO MÉDICO

Hipoxemia

La hipoxemia es el descenso de la cantidad de oxígeno que transporta la sangre arterial. Es un hallazgo que se mide, no una impresión clínica: se comprueba con la presión parcial de oxígeno en la gasometría o, de forma indirecta, con la saturación que ofrece el pulsioxímetro.

Conviene separar el continente del contenido: aquí se mide la sangre, mientras que la falta de oxígeno dentro de los tejidos recibe otro nombre. Esa distinción, sutil pero real, organiza buena parte de lo que sigue.

Qué es la hipoxemia

El nombre se forma con tres piezas griegas: hypo- (ὑπο-, por debajo), oxi- (de oxígeno) y el sufijo -emia, de haima (αἷμα, sangre), que en medicina señala "condición de la sangre". Reunidas, describen una sangre con oxígeno por debajo de lo normal.

El parámetro que define la hipoxemia es la presión parcial de oxígeno en la sangre arterial (la PaO2). Respirando aire ambiente y a nivel del mar, se acepta que hay hipoxemia cuando esa presión cae por debajo de unos 80 mmHg. El umbral no es rígido: la PaO2 normal desciende con la edad, y cambia también si se respira aire con más o menos oxígeno, como ocurre en la montaña.

Junto a la PaO2, la práctica usa la saturación de oxígeno (la que marca el pulsioxímetro como SpO2), que expresa el porcentaje de hemoglobina cargada de oxígeno. Ambas se relacionan a través de una curva en forma de S. Mientras la PaO2 se mantiene alta, la saturación apenas varía; pero por debajo de cierto punto, pequeñas caídas de presión arrastran descensos grandes de saturación. Ahí está el margen estrecho.

Por qué baja el oxígeno en la sangre

Los mecanismos que generan hipoxemia en reposo son pocos y conviene distinguirlos. El primero es la hipoventilación alveolar: si el pulmón mueve menos aire del necesario, entra menos oxígeno y se retiene dióxido de carbono. El segundo, y el más frecuente, es el desequilibrio entre ventilación y perfusión, cuando hay zonas del pulmón bien irrigadas pero mal ventiladas, de modo que la sangre las atraviesa sin oxigenarse del todo.

El tercero es el cortocircuito o shunt: sangre que pasa del lado venoso al arterial sin haber contactado con alveolos ventilados, como si tomara un atajo que evita el intercambio. A estos se suman dos situaciones de contexto: la respiración de un aire pobre en oxígeno (la altitud) y, con un papel discutido, las alteraciones de la difusión a través de la membrana alveolar. Cada mecanismo deja una huella distinta en la gasometría, y por eso su análisis orienta sobre el origen del problema.

Hipoxemia y su diferencia con la hipoxia

Las dos palabras se parecen y con frecuencia se usan como si fueran una sola. No lo son. La hipoxemia habla de oxígeno en la sangre que fluye hacia los tejidos; la hipoxia habla del oxígeno una vez dentro del tejido. Una sangre pobre en oxígeno suele acabar produciendo hipoxia, de acuerdo, pero no es una regla infalible.

Un tejido puede sufrir hipoxia con la sangre arterial normalmente oxigenada, por ejemplo cuando el flujo se interrumpe o cuando la hemoglobina escasea. Y a la inversa, una hipoxemia moderada puede no llegar a comprometer el oxígeno tisular si el corazón y la sangre compensan aumentando el aporte. La cianosis, ese tono azulado de labios y uñas, es la traducción visible de una hemoglobina con poco oxígeno, aunque no siempre acompaña a la hipoxemia ni mide su gravedad.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la parte "-emia" de la palabra?

Procede del griego haima, sangre. En la terminología médica, el sufijo -emia indica una condición de la sangre, como en anemia o glucemia. Hipoxemia es, así, "poco oxígeno en la sangre".

¿La saturación del pulsioxímetro mide lo mismo que la gasometría?

No exactamente. El pulsioxímetro estima el porcentaje de hemoglobina saturada de oxígeno, mientras que la gasometría mide la presión del oxígeno disuelto en la sangre arterial. Se relacionan entre sí, pero son magnitudes diferentes, y la saturación puede resultar tranquilizadora aun cuando la presión ya está descendiendo.

¿Se puede tener hipoxemia sin notarla?

Puede ocurrir. Cuando el descenso es lento, el organismo activa mecanismos de adaptación y la persona tolera cifras que, aparecidas de golpe, resultarían llamativas.

¿Cuál es el mecanismo de hipoxemia más habitual?

El desequilibrio entre ventilación y perfusión, es decir, la desproporción entre el aire que llega a cada zona del pulmón y la sangre que la recorre. Es el mecanismo que subyace a la mayoría de las enfermedades respiratorias.

Referencias

  1. Medición del intercambio gaseoso. Manual MSD, versión para profesionales
  2. Valoración del intercambio pulmonar de gases. Monografías Neumomadrid
  3. Hipoxemia e hipoxia. Aparato Respiratorio. Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile
  4. Hipoxia, hipoxemia y cianosis. Semiología clínica

Entradas relacionadas

  • Hipoxia. Déficit de oxígeno en los tejidos, la consecuencia que la hipoxemia puede provocar.
  • Hipoventilación. Ventilación pulmonar reducida, uno de los mecanismos que originan hipoxemia.
  • Hipercapnia. Aumento del dióxido de carbono en la sangre, que suele acompañar a la hipoventilación.
  • Cianosis. Coloración azulada de piel y mucosas por hemoglobina con poco oxígeno.
  • Oxígeno. Gas que la sangre transporta unido a la hemoglobina hasta los tejidos.

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