DICCIONARIO MÉDICO
Glándula submaxilar
La glándula submaxilar (o submandibular) es una glándula salival mayor par, de secreción seromucosa, alojada en la fosa submandibular a cada lado del cuerpo de la mandíbula. Es la principal productora de saliva en reposo (aporta entre el 60 % y el 70 % del volumen total) y drena hacia la cavidad oral a través del conducto de Wharton, que desemboca en la carúncula sublingual junto al frenillo de la lengua. Los términos submaxilar y submandibular coexisten en la literatura médica y hacen referencia a la misma estructura. Ambos derivan del latín: sub («debajo de») y maxilla o mandibula, según se emplee la denominación clásica o la actualizada por la Terminologia Anatomica. La forma submandibular es la preferida en los textos anatómicos recientes, pero submaxilar sigue siendo de uso corriente en la práctica clínica hispana. Cada glándula tiene forma irregular, comparable al tamaño de una nuez, con un peso que oscila entre 10 y 15 gramos en el adulto y un eje longitudinal de 3 a 4 cm. Se sitúa en el triángulo submandibular del cuello, un espacio delimitado por el vientre anterior y el vientre posterior del músculo digástrico y el borde inferior de la mandíbula. El músculo milohioideo la divide en dos porciones desiguales: una superficial, de mayor tamaño, y otra profunda, más reducida, que confluyen por detrás del borde posterior de dicho músculo. Thomas Wharton (1614-1673), médico inglés del London College of Physicians, describió en su Adenographia de 1656 el conducto excretor de esta glándula, obra en la que también acuñó el término tiroides para la glándula cervical a la que hoy conocemos con ese nombre. El conducto que lleva su epónimo mide alrededor de 5 cm de longitud, nace de la porción profunda de la glándula y asciende por el suelo de la boca entre el músculo hiogloso (medialmente) y el milohioideo (lateralmente), discurriendo en íntima relación con el nervio lingual, que lo cruza en su trayecto. Desemboca en la carúncula sublingual, una pequeña papila mucosa visible a cada lado del frenillo lingual. Su pared es notablemente más delgada que la del conducto de Stenon (conducto parotídeo), un detalle que tiene consecuencias clínicas: el trayecto ascendente, la luz relativamente estrecha y la naturaleza viscosa de la saliva submaxilar predisponen a la formación de cálculos salivales. Entre el 80 % y el 95 % de todos los sialolitos se localizan en el sistema submandibular. Desde el punto de vista histológico, la glándula submaxilar es una glándula exocrina mixta. Sus acinos combinan células serosas y células mucosas, con predominio de las primeras, por lo que la secreción global se califica de seromucosa. Las células serosas elaboran un líquido acuoso rico en amilasa salival (una enzima que inicia la hidrólisis del almidón), mientras que las mucosas aportan mucinas que confieren viscosidad al producto final. Un rasgo singular: en reposo, la submaxilar aporta la mayor fracción de saliva (60-70 %), pero durante la estimulación alimentaria ese porcentaje disminuye proporcionalmente a medida que la parótida eleva su producción hasta alcanzar el 50 % del volumen total. La regulación nerviosa depende del sistema parasimpático, cuyas fibras preganglionares viajan por el nervio facial (VII par craneal), la cuerda del tímpano y el nervio lingual hasta el ganglio submandibular, donde hacen sinapsis con las neuronas secretomotoras posganglionares. La inervación simpática, procedente del ganglio cervical superior a través del plexo de la arteria facial, modula el componente vasomotor. Confluyen varios factores. El conducto de Wharton es largo (unos 5 cm), tiene un trayecto ascendente que obliga a la saliva a avanzar contra la gravedad, y la secreción submaxilar es más viscosa y rica en calcio y fosfato que la parotídea. Esas condiciones favorecen la estasis salival y la precipitación mineral, lo que explica que entre el 80 % y el 95 % de los sialolitos se originen en este territorio. Las dos formas son correctas y designan la misma glándula. La nomenclatura anatómica internacional (Terminologia Anatomica) recoge glandula submandibularis como término oficial, pero en la tradición clínica española e hispanoamericana se emplea indistintamente submaxilar, que sigue siendo válido y ampliamente comprendido. El nervio marginal mandibular, una de las ramas terminales del nervio facial que discurre inmediatamente por encima de la glándula. Su lesión durante una submaxilectomía puede provocar parálisis del labio inferior del lado afectado, con dificultad para la expresión facial y la contención de líquidos al beber. Sí. Sus acinos serosos secretan amilasa salival (también llamada ptialina), capaz de hidrolizar enlaces glucosídicos del almidón. La digestión enzimática que inicia la saliva submaxilar es limitada, ya que la amilasa se inactiva al alcanzar el pH ácido del estómago, pero resulta suficiente para comenzar la fragmentación de los hidratos de carbono complejos todavía en la boca.Qué es la glándula submaxilar
El conducto de Wharton
Composición de la secreción
Preguntas frecuentes
¿Por qué se forman cálculos preferentemente en el conducto submaxilar?
¿Submaxilar o submandibular?
¿Qué nervio está en riesgo durante la cirugía de esta glándula?
¿Produce la glándula submaxilar enzimas digestivas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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