DICCIONARIO MÉDICO
Sialoadenitis
La sialoadenitis es la inflamación de una o varias glándulas salivales, casi siempre provocada por la obstrucción del conducto excretor o por una caída del flujo salival que facilita la colonización bacteriana. La glándula parótida es la más afectada, seguida de la submandibular, y el cuadro puede resolverse en pocos días o repetirse de forma crónica. El término procede del griego síalon (saliva) y adén (glándula), a los que se suma el sufijo -itis, fijado por la medicina del siglo XIX para designar un proceso inflamatorio. La forma sialadenitis, sin la vocal de enlace, circula con idéntico significado en buena parte de la bibliografía; el Manual MSD y la mayoría de los tratados de otorrinolaringología en español prefieren sialoadenitis como entrada de referencia. Bajo este nombre se agrupa la inflamación del parénquima de cualquiera de las glándulas productoras de saliva: la parótida, la submandibular y la sublingual, además de los cientos de glándulas salivales menores repartidas por la mucosa oral. La parótida concentra la mayoría de los casos. Su saliva, serosa y con muy poca mucina, arrastra peor a las bacterias que la de las demás glándulas. El proceso arranca casi siempre en el conducto excretor, no en el tejido glandular. Cuando el flujo salival se reduce (por deshidratación, ayuno prolongado o el simple avance de la edad) o cuando un cálculo obstruye la luz del conducto, la saliva se estanca. Ese estancamiento abre la puerta a la migración retrógrada de bacterias desde la cavidad oral, principalmente Staphylococcus aureus, aunque también estreptococos, Haemophilus influenzae y bacterias anaerobias. Existe una vía distinta, de origen viral, en la que el virus de la parotiditis llega a la glándula por vía sanguínea y provoca una inflamación bilateral y dolorosa, sin pus. Y existe una tercera vía, autoinmune, en la que la propia glándula es blanco de un infiltrado de linfocitos, como ocurre en el síndrome de Sjögren o en la enfermedad relacionada con IgG4. Según su evolución, se distingue la forma aguda, de instauración súbita y curso limitado, de la crónica, con episodios recurrentes de tumefacción que suelen coincidir con las comidas. Según la estructura afectada, algunos autores separan la sialoadenitis propiamente dicha, centrada en el parénquima, de la sialoductitis, limitada al conducto excretor; en la práctica ambas suelen solaparse, y el término generalizado sigue siendo sialoadenitis. Según la glándula implicada, la afectación parotídea recibe también el nombre de parotiditis, y la de la glándula submandibular, submaxilitis. Existe además una variante propia de la infancia, la parotiditis recurrente juvenil, que aparece entre los dos y los siete años, cursa en brotes y tiende a apagarse sola hacia la pubertad. No se ha identificado una causa única. Conviene no confundir la sialoadenitis con la sialoadenosis, un aumento de tamaño de las glándulas que no tiene origen inflamatorio ni infeccioso. Tampoco es sinónimo de sialolitiasis, que designa el cálculo salival en sí mismo: la litiasis es, con frecuencia, la causa mecánica que desencadena una sialoadenitis, pero ambas entidades conservan nombre propio porque no siempre van unidas. La parotiditis vírica, por su parte, se distingue de la forma bacteriana por afectar a las dos parótidas a la vez y por la ausencia de pus. La distribución por edad es bimodal. Un primer grupo corresponde a la infancia, entre los dos y los siete años, ligado sobre todo a la forma recurrente juvenil (un patrón que suele sorprender, porque la parotiditis se asocia casi siempre a las paperas y no a esta forma bacteriana o idiopática). El segundo grupo, más numeroso, se concentra entre la sexta y la séptima década de la vida, coincidiendo con la mayor prevalencia de xerostomía, deshidratación y enfermedades crónicas que reducen el flujo salival. No hay una diferencia de sexo marcada, salvo en la forma juvenil, algo más frecuente en varones. Del griego síalon, saliva, y adén, glándula, más el sufijo -itis, que la terminología médica moderna reserva para los procesos inflamatorios. No. La sialoadenosis aumenta el tamaño de la glándula sin inflamarla; la sialoadenitis es un proceso inflamatorio, casi siempre doloroso y de instauración más rápida. Porque su saliva es serosa y fluida, con muy poca mucina, lo que le resta capacidad de arrastre frente a las bacterias. La submandibular y la sublingual producen una saliva más mucosa, con mejor efecto de barrido, y se afectan con menos frecuencia. Sí, sobre todo cuando persiste una causa de fondo, como una xerostomía crónica o una obstrucción parcial del conducto. La forma recurrente juvenil es el ejemplo más característico: se repite en brotes durante la infancia y suele resolverse sola hacia la pubertad.Qué es la sialoadenitis
Mecanismo
Clasificación
Diferenciación
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra sialoadenitis?
¿Es lo mismo que la sialoadenosis?
¿Por qué afecta sobre todo a la parótida?
¿Puede repetirse varias veces?
Referencias
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