DICCIONARIO MÉDICO

Saliva

La saliva es el fluido acuoso que segregan las glándulas salivales hacia la cavidad bucal, donde humedece los alimentos, inicia su digestión y protege los tejidos orales frente a virus, bacterias y hongos. Casi todo es agua, pero el resto (electrolitos, mucinas, enzimas y proteínas de defensa) le permite cumplir funciones muy distintas entre sí. El conjunto de las glándulas mayores y menores produce entre medio litro y litro y medio al día, un volumen que cae de forma notable durante el sueño.

Qué es la saliva

El término procede del latín saliva, una palabra panrrómance cuyo origen anterior sigue siendo oscuro para los filólogos. Se ha propuesto un parentesco con el irlandés antiguo saile y con el griego σίαλον (síalon, saliva o baba), la misma raíz que asoma en el prefijo sialo- de sialorrea o sialoadenitis, aunque ningún vínculo se da por seguro. Lo que sí está establecido es que saliva comparte estructura morfológica con gingiva, la encía, y que aparece ya en textos castellanos de 1236, mucho antes de que Sebastián de Covarrubias la recogiera en su Tesoro de la lengua castellana de 1611.

Sale de tres pares de glándulas mayores (parótidas, submandibulares y sublinguales) y de varios cientos de glándulas menores repartidas por la mucosa bucal, cuya anatomía se describe con detalle en la entrada dedicada a la glándula salival. Su volumen y composición cambian según qué glándula predomine en cada momento, la hora del día y el grado de estimulación gustativa y olfatoria.

El estudio científico de la saliva tiene un capítulo obligado en Iván Pávlov. En 1897 el fisiólogo ruso publicó The Work of the Digestive Glands, resultado de años de experimentos en los que desviaba mediante una fístula quirúrgica el conducto de la glándula salival de un perro hasta la mejilla, para recoger y medir la saliva en un tubo graduado. Aquellos experimentos, pensados para estudiar la digestión, acabaron revelando que los perros salivaban al oír una campana asociada a la comida. El experimento funcionó, y le valió el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1904.

Función digestiva

La saliva empieza el trabajo antes que el estómago. Sus mucinas envuelven el bolo alimenticio y facilitan la masticación y la deglución, mientras la amilasa salival (la ptialina de los libros clásicos) rompe el almidón en azúcares más simples y la lipasa lingual inicia la digestión de las grasas. Sin ese baño previo, buena parte de lo que comemos apenas tendría sabor: las papilas gustativas solo detectan moléculas ya disueltas.

Función protectora

Frente a las agresiones microbianas, la saliva monta también una defensa química permanente. La lisozima rompe la pared de ciertas bacterias, la lactoferrina les retira el hierro que necesitan para multiplicarse y la inmunoglobulina A neutraliza microorganismos antes de que colonicen la mucosa. El bicarbonato y el fosfato disueltos actúan como un tampón que neutraliza los ácidos que sueltan las bacterias después de cada comida, protegiendo así el esmalte dental.

También contiene factor de crecimiento epidérmico, una proteína que estimula la división celular y que explica, al menos en parte, por qué una herida en el interior de la boca cicatriza más deprisa que una del mismo tamaño en la piel.

En 2006, un equipo del Instituto Pasteur de París dirigido por Catherine Rougeot aisló en la saliva humana un péptido nuevo al que llamó opiorfina. No es un opioide en sí mismo: actúa bloqueando dos enzimas que degradan las encefalinas, los analgésicos que fabrica el propio organismo, y en modelos animales multiplicó hasta por seis la potencia de la morfina.

Preguntas frecuentes

¿Por qué unos términos médicos usan sialo- y otros derivan de saliva?

Porque llegaron al vocabulario médico por caminos distintos. Saliva entró al español a través del latín corriente, mientras que sialo- es un prefijo culto tomado directamente del griego síalon para acuñar términos técnicos como sialorrea, sialoadenitis o sialografía. Es probable que ambas raíces compartan un origen remoto, pero eso no impidió que el idioma las tratara como piezas separadas.

¿La falta de saliva favorece la caries?

Sí. Sin el efecto tampón del bicarbonato y el fosfato, los ácidos que producen las bacterias desmineralizan el esmalte con mucha más facilidad, algo que ocurre de forma característica en la xerostomía.

¿Para qué sirve analizar la saliva en un laboratorio?

Cada vez para más cosas. Al contener células descamadas, ADN, hormonas y anticuerpos, la saliva se usa hoy como muestra no invasiva en pruebas genéticas, en la determinación de hormonas como el cortisol y en la detección de infecciones virales, entre ellas los cribados que se popularizaron durante la pandemia de covid-19. Tiene la ventaja de recogerse sin agujas, aunque la concentración de muchos analitos es menor que en la sangre, lo que limita su uso a determinadas pruebas.

¿Es lo mismo babear que producir saliva?

No exactamente. Babear es la salida visible de saliva fuera de la boca, casi siempre por un exceso de producción o por una deglución poco eficaz; producir saliva es el proceso fisiológico continuo que ocurre lo notemos o no. El primero es un signo; el segundo, una función. La diferencia se desarrolla en la entrada sobre la hipersalivación.

Referencias

  1. Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial (NIDCR, NIH). La saliva y los trastornos de las glándulas salivales.
  2. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Enfermedades de las glándulas salivales.
  3. Real Academia Española. Saliva. Diccionario de la lengua española.
  4. Wisner A, Dufour E, Messaoudi M, et al. Human opiorphin, a natural antinociceptive modulator of opioid-dependent pathways. Proc Natl Acad Sci U S A. 2006.

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