DICCIONARIO MÉDICO
Hipersalivación
La hipersalivación es el aumento de la producción de saliva por las glándulas salivales por encima de lo que el organismo necesita. Se conoce también como ptialismo o hipersialia. El término une el prefijo griego hypér (exceso) y el latín saliva, la palabra con la que Roma nombraba ya este fluido de la boca. Las glándulas salivales elaboran cada día entre uno y uno y medio litros de saliva, un líquido que mantiene húmeda la mucosa, inicia la digestión de los alimentos y protege los dientes. Cuando esa producción supera de forma sostenida las cifras habituales se habla de hipersalivación. La palabra convive con dos sinónimos de raíz griega: ptialismo, de ptýalon (saliva, esputo), e hipersialia, de síalon, con el mismo significado. El fenómeno describe estrictamente un exceso de secreción. Ese matiz lo separa de un concepto vecino con el que a menudo se confunde, el de la sialorrea, que alude al derrame de saliva fuera de la boca y que puede deberse tanto a producirla en exceso como a no poder tragarla bien. La saliva procede de tres pares de glándulas salivales mayores (parótidas, submandibulares y sublinguales) y de centenares de glándulas menores repartidas por labios, lengua y paladar. Su secreción está gobernada por el sistema nervioso autónomo. La rama parasimpática, que llega a estas glándulas por el nervio facial y el glosofaríngeo, es la que ordena verter una saliva abundante y fluida. Ese flujo se dispara cuando el mando parasimpático se sobreactiva. La acetilcolina liberada en las terminaciones nerviosas actúa sobre receptores de la glándula y aumenta el flujo. Sustancias que imitan ese efecto colinérgico, ciertas intoxicaciones o la simple irritación de la mucosa de la boca despiertan un reflejo que eleva la secreción. La respuesta es rápida. Basta oler o probar un alimento intenso para notarla. Detrás de una boca que rebosa saliva pueden esconderse dos mecanismos muy diferentes. En la hipersalivación verdadera, las glándulas fabrican más saliva de la cuenta. En el segundo caso, llamado a veces pseudosialorrea, la producción es normal pero la persona no consigue deglutir o retener la saliva, y esta se acumula o se escapa. Distinguir uno de otro importa, porque el origen del problema no es el mismo. El punto de equilibrio explica también su reverso. Cuando la secreción cae por debajo de lo necesario aparece la xerostomía o sequedad de boca, la imagen especular de la hipersalivación. Y como caso particular de la hipersecreción glandular, la salival comparte con otras el mismo principio: una glándula que responde por encima de su función normal. Hay circunstancias en las que el aumento de saliva es fisiológico y transitorio. La dentición de los lactantes es el ejemplo clásico, hasta el punto de que el babeo se considera normal en los primeros años de vida. El embarazo puede cursar también con un aumento de salivación, a veces asociado a las náuseas, que se conoce como sialorrea gravídica. Fuera de esos contextos, la secreción puede elevarse por la estimulación colinérgica ya mencionada, por procesos inflamatorios de la cavidad oral que activan reflejos locales o en el marco de trastornos neurológicos que alteran el control de la musculatura y de la deglución. En estos últimos, el exceso aparente de saliva suele deberse más a un fallo en su manejo que a una glándula hiperactiva. Se emplean a menudo como equivalentes, pero conviene un matiz. Hipersalivación y ptialismo nombran la producción excesiva de saliva. Sialorrea designa el escape de saliva por la boca, que puede originarse en esa producción aumentada o en una deglución defectuosa. La primera describe una glándula; la segunda, un resultado visible. Porque en los primeros meses la producción de saliva se combina con un control todavía inmaduro de la deglución y del cierre de los labios. El babeo del lactante y del niño que empieza a caminar es un fenómeno normal del desarrollo, muy poco relacionado con enfermedad, y se acentúa durante la dentición. Entre uno y uno y medio litros en condiciones normales. La cifra sube durante las comidas, cuando el gusto, el olfato y la masticación estimulan la secreción, y baja de forma acusada durante el sueño.Qué es la hipersalivación
Cómo se produce la saliva y por qué aumenta
Producir de más o no poder tragar
Situaciones en que aparece
Preguntas frecuentes
¿Hipersalivación, ptialismo y sialorrea significan lo mismo?
¿Por qué babean los bebés?
¿Cuánta saliva produce una persona al día?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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