DICCIONARIO MÉDICO
Ginandroblastoma
El ginandroblastoma es un tumor poco frecuente de los cordones sexuales y la estroma gonadal, casi siempre ovárico, en el que conviven dos estirpes celulares de sentido opuesto: una de tipo femenino (células de la granulosa o de la teca) y otra de tipo masculino (células de Sertoli y de Leydig). Esa doble naturaleza, recogida en su propio nombre, le confiere capacidad para producir hormonas tanto estrogénicas como androgénicas. Pertenece al grupo de los tumores de los cordones sexuales y la estroma gonadal, la familia que deriva de las células de sostén y secreción del ovario y del testículo, no del epitelio de superficie ni de las células germinales. Lo que singulariza al ginandroblastoma dentro de ese grupo es que reúne, en un mismo tumor, componentes histológicos bien diferenciados de las dos líneas que en el desarrollo normal conducen a sexos distintos. De ahí su denominación. Tres raíces griegas componen su nombre. La primera es γυνή (gyné), "mujer"; la segunda, ἀνήρ, en su forma de genitivo ἀνδρός (andrós), "varón"; la tercera, βλαστός (blastós), "germen" o "brote". El sufijo final, oma, designa la neoplasia. Reunidas, vienen a decir algo así como "tumor con elementos germinales de tipo femenino y masculino", una idea que enlaza con la terminología clásica de esta familia, donde otros nombres como androblastoma o gonadoblastoma recurren a la misma raíz blastós para evocar las células precursoras de la gónada embrionaria. En 1930, el patólogo berlinés Robert Meyer introdujo el término al estudiar las formas tumorales del ovario relacionadas con la virilización. Décadas más tarde, en 1958, Morris y Scully precisaron el concepto y establecieron que solo cabe hablar de ginandroblastoma cuando coexisten de verdad dos contingentes celulares distintos, uno femenino y otro masculino, y no cuando un tumor de una sola estirpe presenta áreas que recuerdan vagamente a la otra. Para entender por qué un solo tumor puede mirar a la vez hacia lo femenino y lo masculino conviene recordar de dónde salen sus células. Durante las primeras semanas del desarrollo embrionario, la gónada es bipotencial: una misma estructura puede orientarse hacia ovario o hacia testículo según las señales que reciba. De ese esbozo común proceden los cordones sexuales, que más adelante darán lugar a las células de la granulosa y a las células de la teca en el ovario, y a las células de Sertoli y a las células de Leydig en el testículo. Estas células comparten un origen y conservan, incluso en el adulto, cierta plasticidad. Un tumor nacido de ese linaje puede diferenciarse en una dirección, en la otra, o en ambas a la vez. Cuando ocurre lo último, y los dos componentes alcanzan suficiente desarrollo, el resultado es el ginandroblastoma. La consecuencia funcional es la que cabría esperar de su composición: las células de tipo granulosa o teca tienden a producir estrógenos, mientras que el contingente de Sertoli y Leydig puede sintetizar andrógenos. La actividad hormonal es, por tanto, potencialmente mixta, aunque su intensidad varía mucho de un caso a otro y no siempre se traduce en una manifestación visible. La definición de este tumor es ante todo microscópica. Bajo el microscopio se reconocen, juntas, las dos estirpes: por un lado, agrupaciones de células de la granulosa con sus característicos cuerpos de Call-Exner; por otro, túbulos tapizados por células de Sertoli, acompañados con frecuencia de células de Leydig. La Organización Mundial de la Salud reserva esta denominación para los casos en que ambos componentes están presentes de forma inequívoca y bien diferenciada. Como umbral práctico se ha empleado de manera clásica que el componente minoritario suponga al menos el 10 % del tumor, un criterio que busca evitar que se etiqueten como ginandroblastomas tumores que en realidad son de una sola estirpe con focos menores de la otra. Es un tumor verdaderamente raro. Aplicando los criterios estrictos de la OMS, la literatura médica recoge apenas unas decenas de casos bien documentados, lo que lo sitúa entre las formas más infrecuentes dentro de unos tumores de los cordones sexuales que ya de por sí son minoritarios frente a los carcinomas epiteliales del ovario. Aparece sobre todo en mujeres en edad fértil, si bien se han descrito casos en edades muy distintas. En los últimos años, el estudio genético de algunos de estos tumores ha relacionado ciertos casos con mutaciones del gen DICER1, dentro del espectro de predisposición tumoral asociado a ese gen que también afecta a otros tumores de Sertoli-Leydig. El ginandroblastoma se confunde con facilidad con otras entidades de nombre parecido o de histología afín. Conviene separarlo de tres en particular. El androblastoma, también llamado tumor de Sertoli-Leydig y conocido históricamente como arrenoblastoma, se orienta en una sola dirección, la masculina: lo forman células de Sertoli y de Leydig, sin un componente femenino genuino. Cuando el tumor está compuesto casi exclusivamente por células de Leydig, se habla de tumor de células de Leydig. El ginandroblastoma, en cambio, exige la coexistencia de ambas líneas. Distinto es el caso del tumor de células de la granulosa, que representa la vertiente femenina pura de esta familia y suele asociarse a producción de estrógenos; cuando predomina el componente tecal se emplea el término tecoma. Y mención aparte merece el gonadoblastoma, con el que el parecido es solo fonético: el gonadoblastoma no es un tumor mixto de cordones sexuales, sino una neoplasia que combina células germinales con elementos de los cordones sexuales y que asienta, de manera característica, sobre gónadas con alteraciones del desarrollo. De la suma de tres raíces griegas: γυνή (gyné, "mujer"), ἀνδρός (andrós, "varón") y βλαστός (blastós, "germen" o "brote"), más el sufijo oma, que indica tumor. La palabra describe literalmente una neoplasia con elementos germinales de las dos direcciones sexuales, que es justo lo que la distingue. El patólogo Robert Meyer la propuso en 1930. No. Los nombres se parecen, pero designan tumores diferentes. El ginandroblastoma reúne dos estirpes de los cordones sexuales, una femenina y otra masculina. El gonadoblastoma mezcla células germinales con elementos de los cordones sexuales y aparece típicamente sobre gónadas con un desarrollo anómalo. Porque dentro de una misma masa coexisten dos tipos celulares que, en condiciones normales, pertenecen a sexos distintos: las células de la granulosa y la teca, propias del ovario, y las células de Sertoli y Leydig, propias del testículo. Esa convivencia explica que pueda tener una actividad hormonal de doble signo, estrogénica y androgénica. No es habitual encontrar las dos vertientes tan claramente representadas en un solo tumor, y de ahí su rareza. No. Es uno de los tumores ováricos menos comunes. Con los criterios actuales, solo se han publicado unas decenas de casos en todo el mundo desde que Meyer acuñó el término. Si desea profundizar en conceptos asociados al ginandroblastoma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el ginandroblastoma
Origen en los cordones sexuales y la estroma gonadal
Composición histológica y criterio de clasificación
Diferenciación con otros tumores de los cordones sexuales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ginandroblastoma?
¿Es lo mismo un ginandroblastoma que un gonadoblastoma?
¿Por qué se considera un tumor "mixto"?
¿Es un tumor frecuente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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